Las flores no crecen en la arena del Sahara

Más de 200 personas se reunieron entre niños, familias, vecinos y colaboradores de la jornada. /DM
Más de 200 personas se reunieron entre niños, familias, vecinos y colaboradores de la jornada. / DM

El pueblo de Miera, por cuarto año consecutivo, reúne en una jornada a los niños saharauis participantes del programa Vacaciones en Paz

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZ

El de Fátima Gailani es un caso especial. Ella nació en España, donde pasó los primeros años de su vida. Sin embargo, la crisis empujó a su familia de vuelta al Sahara, a un campamento de refugiados llamado 27 de Febrero. Ahí aprendió que, en algunos lugares de la tierra, el mercurio de los termómetros nunca toca techo. Le costó adaptarse, tanto que le faltaba el apetito. Sin embargo, acabó convirtiéndose en una más y ahora, a los 12 años, forma parte junto a otros niños saharauis del programa de Vacaciones en Paz. Aquí, con actividades como la 'Jornada Transformadora en Miera', que tuvo lugar el pasado sábado 28, tiene la oportunidad de perder de vista los mares de arena y calor para cambiarlos por montañas de fresco verde.

En 2015 la Asociación Transformando Futuros decidió organizar un día de encuentro y convivencia en las alturas del pueblo de Miera con los participantes del programa de 'Vacaciones en Paz', coordinado por las Ongd Cantabria por el Sáhara y Alouda Cantabria. En ese primer año corrieron por las calles y senderos pasiegos 35 niños Saharauis. En esta edición, la cuarta, la cifra aumenta a 78. «Este proyecto cada vez está más consolidado», valora Nuria San Millán, presidenta de la organización Transformando Futuros.

Con una visita a la cueva de Sopeña, juegos, comidas tradicionales y otras propuestas culturales se pretende favorecer durante el día un intercambio entre personas refugiadas y vecinos de Miera. Asimismo, tal y como concibe la asociación organizadora, se configura como una forma de innovar en la promoción de los Valles Pasiegos, y establecer alianzas con artistas, habitantes y organizaciones intervinientes.

«Lo que empezó como una idea para comernos juntos un bocadillo es ahora algo especial» Nuria San Millán | Organizadora de la jornada

De hecho, en total la jornada contó con la presencia de más de 200 personas entre familias de acogida, niños del programa, vecinos y colaboradores. Asimismo, hasta Miera se acercó el consejero de Educación Cultura y Deporte, Francisco Fernández Mañanes, cuyo departamento colabora con obsequios. «Esto que empezó como una idea para comernos juntos un bocadillo en Miera, convivir entre todos y jugar un poco a los bolos se está convirtiendo en un momento especial», comenta San Millán.

«Es muy bonito lo que hacen en Miera, la niña volvió encantada», reconoce Elisabeth Aguayo, que acoge a Fátima durante estos meses. «Lo que más me llamó la atención es la actividad de la cueva, aprendimos muchas cosas», explica la saharaui. Además, destaca que «ahí hay mucho verde y flores, mientras que de donde yo vengo sólo hay arena».

Al respecto Mañanes en su visita valoró tanto el programa de acogida como la 'Jornada Transformadora en Miera', puesto que consiguen que los menores olviden de las duras condiciones de vida de los campamentos, donde la mayoría de la población vive en tiendas de campaña, con unas condiciones climatológicas extremas y dependiendo de la ayuda humanitaria exterior.

«De Miera lo que más me ha gustado es la cueva de Sopeña, el verde y todas las flores» Fátima Gailani | Niña Saharaui

«Es una idea muy buena para que los niños estemos unas vacaciones en paz sin el calor y sin las guerras», dice la propia Fátima, que tendrá que regresar junto al resto en septiembre. «Aunque vuelven al infierno ninguno se va llorando, por lo menos yo nunca lo he visto», explica Aguado, que lleva acogiendo niñas desde hace cerca de 20 años. «Ellos tienen muchas carencias, pero no afectivas, así que regresan con ganas de ver a los suyos». Sin embargo, los pequeños alguna vez sí que le han confesado que «les gustaría poder tener un pie en cada lado para estar en España y el Sahara al mismo tiempo».

Para Fátima son sus últimas Vacaciones en Paz, así que se marcha «con pena porque me hubiera gustado venir más». Pero volverá a España, o por lo menos así está trazado en sus sueños, puesto que quiere estudiar aquí una carrera, aunque todavía no sabe cual. Por el momento, se ha comprometido a que en su 27 de Febrero explicará a todos lo que ha conocido aquí. El verde, las flores y la cueva de Sopeña que tanto le ha gustado.

En Miera

Como es tradicional, el sábado por la mañana la jornada arrancó en la cueva de Sopeña. De ahí el encuentro se trasladó al pueblo, donde estaban preparadas una marmita, juegos tradicionales, hinchables y una intervención artística en los alrededores del museo de Miera.

La jornada incluyó una exposición de las ilustraciones y fotografías de los artistas que participaron en los 'Cuentos transformadores merachos', un libro de relatos cortos inspirado en Miera y publicado con el fin de recaudar fondos para las iniciativas de Transformando Futuros en este municipio.

Por la tarde, los asistentes fueron los protagonistas del nuevo proyecto que lleva a cabo la asociación, la iniciativa artística 'Inside Out Project', que se realiza por primera vez en Cantabria. El proyecto, que se originó en Francia, consiste en sacar fotos de personas, imprimirlas en gran formato y pegarlas en el exterior, a modo de exposición urbana, empapelando casas o paredes del municipio. En concreto se han tomado fotos de los niños asistentes, como una manera de devolver las miradas infantiles que tanto se echan de menos en Miera, un municipio de montaña que cuenta con una despoblación muy alta.

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