«Un ama de cría pasiega era un lujo, parecido a tener un palco en la ópera»

«Un ama de cría pasiega era un lujo, parecido a tener un palco en la ópera»

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZSelaya

Es curioso el poder que alberga una línea. De lo contrario, que se lo digan a Vitalia Gutiérrez, cuyo nombre ha pasado de estar tachado en su propio árbol genealógico a aparecer lúcidamente subrayado. El error de convertirse en madre soltera fue el motivo de que cayera en el olvido; y han tenido que pasar tres generaciones para que Vitalia dejase de ser una mancha borrosa, para convertirse en la protagonista de un libro que lleva su nombre. La autora es su bisnieta, Regina Carral Gutiérrez (Selaya, 1963), que detalla cómo su antepasada fue un ama de cría pasiega «atípica» que, por avatares de la vida, acabó amamantando a Ramón Mercader, al que la historia recuerda por ser el asesino de León Trotski. Todos los detalles de 'Vitalia' serán destapados el próximo 15 de diciembre en la presentación del libro, que tendrá lugar en el Centro de la Tercera Edad Virgen de Valvanuz de Selaya.

-¿Cuándo descubrió la historia que había vinculada a su antepasada?

-Era una mujer que estaba en mi familia, pero como si fuera invisible, porque cometió el grave pecado de ser madre soltera. Más tarde fui atando cabos con algunas anécdotas y testimonios de familiares lejanos.

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-¿Su abuelo tampoco hablaba de su madre?

-No, pequeñas cosas. Hay que tener en cuenta la deshonra que suponía ser madre soltera hasta hace dos días. Además, mi abuelo no creció con Vitalia y fue educado por sus abuelos.

-El libro tiene mucho de real...

-Se desarrolla en un periodo histórico de cinco años, desde 1913 a 1918. Para la documentación utilicé ejemplares antiguos de El Diario Montañés, tesis doctorales y textos de escritores, como Gregorio Luri. Lógicamente, he tenido que novelar mucho porque es imposible que supiera todo lo que hacían y sentían. De todas formas, calculo que el 95 por ciento de los personajes que aparecen en la novela son reales.

-¿Alguno de esos personajes cumple un papel especial?

-Me interesaba mucho la figura de Caridad Mercader, madre de Ramón Mercader, porque era una mujer muy mediática y, además, tenía la edad de mi bisabuela.

-Con 'Vitalia' cuenta lo que muchas vecinas del valle debieron pasar al abandonar a sus propios hijos para criar a los de otros...

-Me han dicho que la obra tiene valor antropológico, porque rescato detalles interesantes como que tenían que viajar con un perrito en una cesta para que el animal mamase y que no se les cortara la leche. Además, hay que destacar que amas de cría había en toda España, pero las que más renombre tenían eran, sin duda, las pasiegas. Existía una especie de imaginario en la sociedad en el que se asociaba a la mujer de la zona con la vaca pasiega y a su excelente leche.

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-¿Una nodriza pasiega era la moda del momento?

-Empezó la nobleza con las amas pasiegas, de ahí paso a la aristocracia y luego a la alta burguesía. Unos imitaban a otros, y si un ama de Galicia o Asturias cobraba siete duros, la pasiega recibía diez.

-¿Cualquiera podía ejercer?

-Para ser ama de cría había que cumplir una serie de requisitos físicos y morales. Te tenía que dar su bendición el cura del pueblo, que confirmaba que eras creyente y estabas casada. Luego, el médico certificaba que tu leche era idónea...

-Como si tuvieran que conceder un pedigrí...

-Efectivamente, incluso intervenía el alcalde del pueblo... En el caso de Vitalia fue atípico, porque ella al ser madre soltera sólo podía aspirar a criar en un hospicio, sin embargo aprovechó el tejido social para, a través de su hermana que trabajaba en casa de los Mercader, ser contratada como nodriza.

-Esta es tu primera novela, ¿cómo ha sido el proceso?

-Ha sido como si alguien me guiara. Con esta historia me ha pasado como a Don Quijote con Dulcinea: que me he enamorado de oídas. Me han ido pasando un montón de cosas a lo largo de mi vida que me iban conduciendo a esta novela, pero yo no lo sabía.

-¿El libro es un homenaje a su antepasada?

-Así es; todas mis bisabuelas y tatarabuelas han sido nodrizas, pero me apetecía escribir sobre Vitalia, y gracias a ello ha pasado a ser alguien más importante en la familia, y no un tema tabú.

-Supongo que en este proceso, de alguna manera, se habrá imaginado hablando con su bisabuela...

-Totalmente, si lo cuento pensarán que me he vuelto loca, pero a raíz de todo esto tengo una relación con ella absolutamente espiritual.