Los valles altos pasiegos pierden un 2% de su población cada año

Dos mujeres recogen la hierba en Campillo (Selaya) y un hombre la transporta en el tradicional cuevano, típico en los valles pasiegos. /Asociación Valles Pasiegos
Dos mujeres recogen la hierba en Campillo (Selaya) y un hombre la transporta en el tradicional cuevano, típico en los valles pasiegos. / Asociación Valles Pasiegos

Expertos en despoblación analizan esta semana en Villacarriedo la problemática y soluciones | Miera, Luena, San Pedro del Romeral o San Roque de Riomiera han perdido entre el 50 y el 75% de sus habitantes durante los últimos cien años

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOSantander

Los municipios altos de los valles del Pisueña, el Miera o el Pas, como Luena, San Pedro del Romeral, Miera, Vega de Pas o San Roque de Riomiera siguen perdiendo población. Lo hacen lentamente, a un ritmo del 2% anual, pero se ha revertido su pirámide de vida a la inversa y cada nuevo nacimiento es más que una fiesta para sus vecinos. Este fenómeno será analizado por expertos en despoblación en un seminario que se celebrará el próximo jueves en Villacarriedo, donde también se pondrán sobre la mesa las posibles soluciones.

Aunque la situación es desesperada en los pueblos del interior, el conjunto de las tres cuencas que riegan las montañas de los denominados Valles Pasiegos posee en la actualidad un volumen demográfico similar al de hace cien años, según los datos del INE, poco más de 30.000 habitantes frente a los casi 28.000 de entonces y, aproximadamente, un 15% menos respecto a la referencia del momento álgido de la pirámide, que se alcanza justo antes de comenzar la Guerra Civil.

Un crecimiento en el que hay que diferenciar por contraste, la situación de sangría poblacional de los valles altos de interior frente los que están más al norte, nutridos de muchos de estos emigrantes pasiegos. De hecho, la Asociación para la Promoción y Desarrollo de los Valles Pasiegos habla incluso de un leve incremento de vecinos de un un 8,42%, durante la última década. No obstante, estas cifras son solo un espejismo, ya que el aumento se produce, sobre todo, en esos núcleos más cercanos a la costa o próximos a la actividad industrial como Santa María de Cayón o Castañeda, en detrimento de los valles altos.

Se está elaborando un censo de fincas y cabañas en venta para atraer a parejas jóvenes

El éxodo pasiego, que se inició con más fuerza en los años sesenta, venía motivado por la búsqueda de una vida más cómoda, como una forma de dejar atrás el duro trabajo del campo y la constumbre trashumante en cabañas sin servicios que caracteriza a estos territorios.

Una mujer cortando leña al lado de una cabaña pasiega.
Una mujer cortando leña al lado de una cabaña pasiega. / Asociación Valles Pasiegos

Pero al margen de esos dos ejemplos, la mayor parte de los municipios de las tres cuencas pierden población de modo continuado desde mediados del siglo pasado, o incluso desde décadas anteriores. Miera, Luena, San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera y Vega de Pas han perdido en términos generales, entre la mitad y las tres cuartas partes de su población; incluso en la última década de cierta estabilidad general siguen perdiendo población a un ritmo que se acerca al 2% anual, según dibuja la radiografía demográfica aportada por esta asociación pasiega. «Estos municipios a día de hoy presentan densidades de población propias de ámbitos en el límite del desierto demográfico donde la estructura de la población se ve claramente afectada, con un acusado envejecimiento, tasas de natalidad muy pobres y una clara distorsión por sexos con falta absoluta de las cohortes femeninas en los grupos de edad jóvenes», reflejan.

De hecho, según apunta el responsable del Centro de Desarrollo Rural (CDR) Pasiego, Juan García, uno de los frentes por los que hay que luchar es por conseguir dar «más apoyo y ayuda a la mujer pasiega», para que decidan quedarse, porque su vida es mucho más dura allí que la de los hombres. El CDR forma parte de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder) que existe en España. Al margen de otros programas para fijar la población en los valles del Pisueña, el Miera o el Pas, la asociación está elaborando desde el pasado mes de junio un censo de propiedades (cabañas y fincas) tanto públicas como privadas, en venta o alquiler. Una herramienta gratuita y desinteresada que se pondrá a disposición de las personas que tengan en mente un cambio de vida que implique mudarse a estos lugares, o simplemente contar con una segunda vivienda, lo que contribuye a motivar la economía.

En esta línea, uno de los fenómenos que aporta algo de luz y esperanza al futuro de estos pueblos altos es el goteo de personas jóvenes «de núcleos urbanos, otros países y con profesiones liberales» que deciden trasladarse a estos lugares optando por encontrar allí el modelo que vida que quieren, en contacto con la naturaleza y radicalmente distinto al que viven en las ciudades. «Tenemos que ser capaces de atraer aquí a toda esta gente hacia nuestra marca», afirma García. Otro de los retos es conseguir que los jóvenes se queden «dándoles facilidades y servicios aquí», para que apuesten por esto.

Respecto a crear oportunidades laborales para estos jóvenes, desde el CDR pasiego se apunta a las vías tradicionales y conocidas como el turismo, los servicios sociales y las actividades ganaderas, pero también otras propuestas que llegan de fuera y que, a juicio de García, pueden resultar aquí también. «Durante el seminario, abordaremos algunas propuestas y analizaremos otras cosas que se están haciendo fuera como el potencial que puede tener aquí también la experiencia de los bosques renovables en los países escandinavos», sugiere.

8,4% subió la población de las tres cuencas en el año 2015, una puerta al optimismo

El seminario

La organización del Seminario sobre despoblamiento del medio rural es la segunda línea de actuación de la CDR pasiega, en colaboración con la Asociación para la Promoción y Desarrollo de los Valles Pasiegos para acabar con el retroceso demográfico de estas zonas.

El encuentro pretende analizar la situación actual de la comarca pasiega, pero sobre todo hacer propuestas de futuro a medio y largo plazo para frenar y si es posible revertir este fenómeno. «Se contará con la ayuda de expertos reconocidos a nivel nacional,analizaremos la situación y veremos iniciativas que están desarrollándose en otras comarcas con la misma problemática».

Un hombre transporta el 'verde' con el cuevano tradicional en Miera.
Un hombre transporta el 'verde' con el cuevano tradicional en Miera. / Asociación Valles Pasiegos

El lugar elegido para el seminario es el Centro Cívico de Villacarriedo. A la par, tras la inauguración de las jornadas por las autoridades, la ponencia marco correrá a cargo de Luis Antonio Sáez Pérez, doctor en Economía por la Universidad de Zaragoza, y profesor titular en el Área de Economía Aplicada. Es, asimismo, experto en despoblamiento, economía política y regional.

Posteriormente, intervendrá el presidente de la Red Española de Desarrollo Rural, además de alcalde de la localidad lebaniega de Peñarrubia, Secundino Caso, y más tarde será el turno de la Asociación Pasiega de Desarrollo Rural. Para finalizar se celebrará una mesa redonda y la clausura estará a cargo de Jesús Oria, consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cantabria.

El Seminario se enmarca también dentro del Programa de Coceder: Sensibilización y Concienciación sobre la Despoblación y la Necesidad de Emprendimiento en el Medio Rural. Cuenta además con el apoyo del Ejecutivo cántabro y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Eduardo García y Elisa Vaquero | Cabreros y queseros «Para nosotros es una forma de vida que elegimos tomar»

Eduardo García y Elisa Vaquero llegaron a Cantabria en 2011. Ambos crecieron en una gran ciudad (Valladolid), rodeada de asfalto y con todos los servicios a mano, pero tenían claro que su meta era vivir en el entorno rural. «Por nuestra profesión –él es técnico de explotación agropecuaria y ella de industrias alimentarias– teníamos claro que queríamos esto. Primero estuvimos en Soba trabajando pero luego surgió esta oportunidad y nos trasladamos a Saro», explican. En la actualidad regentan la granja y quesería Riscos Pasiegos, tienen dos hijos cántabros de sangre pucelana, uno de 5 años y otro de 5 meses, 40 cabras y viven rodeados de naturaleza. Para Eduardo la imagen feliz de su hijo Eric con las cabras resume quizás lo que vinieron a hacer aquí. «Para nosotros no fue difícil tomar la decisión de montar nuestro negocio, porque es una forma de vida que elegimos, es más fácil que difícil hacerlo, solo hay que tener determinación», opina. Aunque en una granja como la de ellos no hay vacaciones: «vamos al río y disfrutamos, estamos de casa rural toda la vida», resumen.

El pequeño Eric cuidando de una de sus cabras en Saro.
El pequeño Eric cuidando de una de sus cabras en Saro. / Elena Tresgallo

Nuria San Millán | Educadora social y escritora «Me considero muy afortunada por descubrir la vida aquí»

Hace 10 años que Nuria San Millán (46 años y nacida en Ecuador) adquirió junto a su marido Georges una finca en Miera con una cabaña. Poco a poco, entre los dos consiguieron reformarla «utilizando materiales de reciclaje» explica. La finca es la sede de Transformando Futuros una asociación «que busca transformaciones sociales a través de la cultura y el cuidado medioambiental», añade.

Aunque en la actualidad vive en Francia, pasa largas temporadas en Miera junto a sus tres burros. «Me considero muy afortunada por la oportunidad de descubrir la vida en un entorno de montaña. Te acercas a conceptos como la tierra fértil, el agua y el aire puro, que se está convirtiendo en el mayor patrimonio».

Para el futuro de los valles altos del Miera, Nuria opina que hay que proporcionar más servicios básicos a la población «para acercar a más personas que puedan decidir un cambio así». En el caso concreto de Miera el arreglo de la carretera que se esta ejecutando ya «será fundamental» para atraer más turismo.

Nuria San Millán dando el biberón a su burrito en Miera.
Nuria San Millán dando el biberón a su burrito en Miera. / Elena Tresgallo

Carolina Jaraiz | Maestra en Vega de Pas «Me sorprende que la gente que nace aquí se marche»

A Carolina y a su marido Gorka siempre les gustó la aventura. Ella vivía en las afueras de Madrid y trabajaba en un colegio, pero un buen día lo dejo todo para acudir a Vietnam donde se había trasladado su entonces compañero (Gorka). Estuvo cuatro meses y surgió la 'magia'. De hecho, esa es la palabra más repetida por Carolina durante la entrevista. Fruto de esa historia surgieron dos niños, una cabaña pasiega en Pandillo (Vega de Pas), y un rincón especial donde bañarse tras un puente de aldea similar al del país de los hobbit. Ellos tuvieron claro que querían vivir fuera de la ciudad. Como a Carolina le gustaba el mar probaron primero con Suances, pero aquello no cuajó. Fue entonces cuando Gorka encontró su hogar. «Vas a ver el lugar más bonito del mundo», le dijo a Carolina. Cuando llegaron la casa estaba chafada, no había luz, ni agua...pero no importó «era un sitio mágico», dice ella, que insiste que no son ejemplo de nada porque tenían la plaza de maestro y todo fue sencillo. Si le preguntas por los inconvenientes «no hay ninguno, tenemos de todo». Además los vecinos «nos ha acogido muy bien». «Me sorprende que la gente que nace aquí se marche».

Carolina, en su cabaña pasiega en Pandillo (Vega de Pas).
Carolina, en su cabaña pasiega en Pandillo (Vega de Pas). / Elena Tresgallo

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