El Gobierno pone a la venta la discoteca Aqua un 65% más cara que hace dos años

Vídeo: Héctor Díaz | Fotos: Roberto Ruiz

«Puede haber compradores interesados» después de siete años de subastas fallidas, destacan fuentes de la Consejería de Economía

Gonzalo Sellers
GONZALO SELLERSSantander

El Gobierno cántabro puede estar cerca de soltar uno de los lastres más pesados de su cartera inmobiliaria. La discoteca Aqua, que logró una fama efímera en los años 90 como salón de fiestas, saldrá a subasta pública por quinta vez en los últimos siete años. Sin nadie interesado hasta ahora en adquirir el edificio en forma de pirámide que cuesta 70.000 euros al año en mantenimiento, impuestos y seguridad, llama la atención que la Consejería de Economía la ponga a la venta un 65% más cara que la última vez. El precio de salida en la puja del próximo 12 de septiembre será de 305.939 euros, muy lejos de aquellos 185.000 euros con los que el Gobierno quería quitarse de en medio el edificio hace dos años. La explicación es que «se ha hecho una nueva valoración y puede haber compradores interesados», adelantan fuentes del Ejecutivo regional.

El edificio y el negocio fueron pasando de mano en mano hasta que la Seguridad Social lo sacó a subasta en 780.00 euros en el año 2011 por deudas del último propietario. Nadie pujó por la discoteca. Ese mismo año, el edificio fue adjudicado a la Comunidad Autónoma de Cantabria en pago de la deuda con la Agencia Tributaria por parte del concesionario. Desde 2014, el Gobierno regional lo ha sacado a la venta en tres ocasiones: primero en 257.000 euros, después en 219.000 y por fin en 185.000 euros. Nadie lo ha querido hasta ahora.

En fotos

Concesión hasta el año 2065

Ni la propia Administración regional quiere invertir en él para convertirlo en oficinas o almacenes. La restauración que necesita lo hace inviable. Pero, mientras, el Gobierno debe hacer frente a los pagos derivados de esa propiedad. La 'pirámide' se levanta en terrenos del Puerto y el Gobierno paga por la ocupación del suelo (20.000 euros al año), abona el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) al Ayuntamiento de Camargo, municipio donde se encuentra (20.000 euros) y la vigilancia del edificio (25.000 euros). En total, 70.000 euros.

En 2015, tras la entrada en vigor de una reforma legal en el Reglamento de Puertos, la concesión de ocupación del terreno se amplió hasta el año 2065. Un aliciente más para quien quiera hacerse cargo de este monstruo que es visible desde todo Santander y desde el aire.

Aqua acusa a día de hoy exteriormente los signos del más total abandono. Ya hace tiempo que en el interior de la 'pirámide' se había producido un saqueo de absolutamente todos los elementos que tenían algún valor, como equipos de hostelería, focos y muebles. Incluso se habían arrancado piezas de los baños, grifos incluidos, y hasta las conducciones de cobre. Si bien los últimos propietarios hicieron una gran inversión en el establecimiento, no les fue posible sacar adelante un nuevo proyecto potente de negocio.

La macrodiscoteca había llenado un hueco en la ciudad en una época -los primeros años 90- en los que no existían ninguno de los tres palacios (el de Festivales, el de los Deportes y el de Congresos) que actualmente pueden albergar eventos multitudinarios. En sus buenos momentos Aqua tuvo una piscina interior, jardines, un pub con zona VIP, cafetería, cocina, lavandería, varias barras de bar y discoteca, así como un escenario para espectáculos con sus correspondientes camerinos.

De hecho, acogió todas las grandes citas que llegaban a Cantabria: en 1990 se celebró la elección de Miss España, en la que salió elegida la gaditana Esther Arroyo. En 1991 se grabó en la gran sala un especial de Nochevieja para Televisión Española. Presentó Rocío Carrasco y actuó su madre, Rocío Jurado, entre otras grandes figuras. Por el polígono de Raos pasaron Miguel Bosé, Martes y Trece, Víctor Manuel y otros muchos artistas de primera línea de aquellos años.

Otros edificios públicos

Después, la sala vivió momentos más bajos, aunque siguió siendo solicitada para grandes celebraciones, como las galas de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria, la entrega de premios del deporte de la región o fiestas en Nochevieja que se recuerdan multitudinarias. En 2011 se celebró la última gran fiesta, la elección de Míster y Miss Cantabria, aunque la pirámide ya carecía del brillo de sus primeros tiempos de actividad.

Si consigue quitarse Aqua de encima, el Gobierno tendrá aún el reto de desprenderse de cuatro edificios vacíos con un valor millonario: La Pereda (6,5 millones), Quinta Labat (3,3 millones), el palacete de la calle Sol (1,5 millones) y la antigua escuela de música en Menéndez Pelayo (657.000 euros).