«Repetía a su mujer que no pudo hacer nada, que el otro coche se le había echado encima»

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Un octogenario que iba en sentido contrario muere tras chocar contra un coche en la A-8 | Los tres miembros de la familia que viajaba en el otro turismo resultaron heridos

ANA DEL CASTILLO y DANIEL MARTÍNEZSantander

José Gándara Haro apenas pisaba la autovía. A sus 84 años, este vecino de Orejo tan solo se subía en el coche para desplazarse por su municipio para realizar algún recado y reunirse con sus amigos. Ayer, salió a la A-8 a la fuerza. Obligado por las circunstancias. Había tenido un problema mecánico con su vehículo y se acercó hasta Hoznayo para hacer la reparación. Ese desconocimiento de la carretera y una posible bajada de azúcar –es una de las hipótesis que manejan los investigadores de la Guardia Civil por su historial médico– que provoca importantes alteraciones de consciencia al afectado fueron las causas de que accediera a la vía por una salida y no por una entrada y de que recorriera unos dos kilómetros en sentido contrario antes de chocar contra otro turismo que se dirigía a Santander. José falleció en el acto y los tres ocupantes del vehículo impactado, una familia vecina de Castro Urdiales, sufrieron heridas de distinta consideración. Las más graves, las del padre, un hombre de 37 años afectado por distintas fracturas y al que los servicios de emergencia tuvieron que excarcelar.

La sala de coordinación del 112 lanzaba a las 09.24 horas el primer aviso a través de sus redes sociales y movilizaba a los agentes de Tráfico. Había un Ford Focus que avanzaba por la A-8 hacia Bilbao en contra del resto de vehículos. Hasta cuatro testigos llamaron al número de emergencias para informar de lo que estaba pasando. Algunos de ellos habían tenido que esquivarlo para evitar un choque que se produjo tan solo unos minutos después. Exactamente en el punto kilométrico 197, junto a la salida del pueblo de Hoznayo, justo debajo del puente que cruza la autovía.

A las 09.28 horas, los bomberos del parque municipal de Santander se ponían en marcha tras recibir la comunicación de un accidente frontal que «tenía muy mala pinta». Los primeros en llegar al lugar del suceso, de casualidad, fueron los integrantes de un convoy de la asociación de voluntarios de la DYA que se dirigían a Asturias para dar asistencia en una prueba deportiva de montaña. A la altura de Hoznayo vieron una nube de humo y polvo. «Estábamos a 200 metros del accidente y los coches comenzaron a frenar y a tratar de esquivarlo», explica a este periódico Santiago, uno de los intervinientes. Los ocho sanitarios de la DYA se encargaron de parar el tráfico para evitar que se produjeran más accidentes y atendieron a las víctimas en primera instancia. Enseguida vieron que el fallecido presentaba «heridas incompatibles con la vida».

«Despistes como este son relativamente comunes, pero por suerte no suelen acabar así»

No es la primera vez que sucede. Un conductor accede al carril equivocado de la autovía, circula varios metros en dirección contraria y termina provocando un accidente. A veces por error y otras precisamente con ese propósito. «Despistes como este son relativamente comunes, lo que pasa es que por suerte no suelen acabar así», apunta ayer un responsable de la Guardia Civil. El último ocurrió el pasado 31 de octubre, cuando un vehículo circuló en sentido contrario en la A-67, a la altura de Sierrapando. En aquella ocasión, el conductor dio marcha atrás por el arcén. «Una señora mayor, en un coche blanco, circula en dirección contraria en la A-67 a la altura de Carrefour», apuntaba una testigo. La mayoría de entradas a vías rápidas ya cuentan con paneles 'antikamikaze' con la señal de prohibido el paso sobre fondo amarillo fosforito.

Un mes antes de ese suceso ocurrió otro similar. Hasta 44 testigos llamaron al 112 para alertar de que un Opel Astra en el que viajaban dos personas mayores circulaba en sentido contrario por la A-8, a la altura de Sarón. En Cantabria han muerto varias personas en los últimos años a consecuencia de accidentes provocados por conductores que circulaban en sentido contrario por la autovía, tanto por los efectos del alcohol y las drogas como por despiste. El caso más recordado ocurrió en enero de 2018 en Caviedes y dejó tres víctimas: el 'kamikaze' y la joven pareja del otro turismo.

En el otro vehículo viajaba un matrimonio –ella embarazada de tres meses– y una chica de 17 años. El conductor tuvo que ser liberado por los bomberos y presentaba un traumatismo torácico y heridas graves en las piernas y un brazo, mientras que la menor se quejaba de un fuerte dolor en la espalda. «Repetía que el otro coche se le había echado encima, que no había podido hacer nada. Miraba a la mujer y le decía que no pudo evitarlo», cuentan los sanitarios de la DYA, que posteriormente dieron el testigo a los especialistas del 061. Acudieron del SUAP de Solares y también tres ambulancias (dos SVB y una SVA) de Santander, Astillero y Solares para realizar los traslados hasta el hospital.

El conductor del turismo impactado, un Peugeut 407, fue intervenido de urgencia ayer por la tarde en Valdecilla y posteriormente quedó ingresado en la unidad de Politrauma. «Hemos estado un rato largo porque había quedado en una posición muy complicada. Mientras le sacábamos sólo decía que le dolía todo, pero en ningún momento perdió la consciencia», apunta uno de los bomberos de Santander que participó en el operativo.

La investigación

Según el delegado del Gobierno en Cantabria, Eduardo Echevarría, que se desplazó hasta el lugar del suceso junto con el jefe provincial de Tráfico, José Miguel Tolosa, esta familia de origen vasco había sufrido recientemente otro accidente importante. Respecto al otro conductor, «parece que es un error humano. No sabemos si es a consecuencia de la edad o de otra cosa. Parece que entró en vía de acceso a Orejo por los kilómetros recorridos», apuntaba Echevarría en un primer momento, a la vez que transmitía el pésame a la familia de la víctima. Pudo hacerlo en persona minutos después, ya que acompañó al capitán de la Guardia Civil y al alcalde de Marina de Cudeyo, Severiano Ballesteros, a la casa familiar de la víctima para informar a su viuda y sus dos hijos.

Son ahora los agentes de la Benemérita los que están tratando de cerrar todos los detalles sobre el suceso. Lo que es seguro es que el impacto se produjo cuando el Peugeot 407 –el que circulaba correctamente– estaba realizando una maniobra de adelantamiento. Precisamente por ese motivo no pudo evitar el choque. Fue imposible. A pesar de que un tercer turismo que avanzaba por el carril derecho se metió en el arcén para dejarle más espacio, no fue suficiente. De ahí que el punto de contacto fuera el vértice delantero izquierdo de ambos vehículos y que fueran los pilotos los que se llevaran la peor parte.

Aunque José circulaba despacio –los agentes creen que pudo percatarse de la situación– el golpe fue de tal intensidad que desplazó su Focus contra los setos de la mediana. Incluso los bomberos tuvieron que retirar ramas que habían quedado en el interior del coche para introducir el separador hidráulico con el que liberaron el cuerpo, que quedó en medio de un amasijo de metal. Los servicios de emergencia cubrieron la escena con sábanas para que los conductores que pasaban no tuvieran que presenciar la escena y para preservar la intimidad de la víctima. Por su parte, el Peugeut giró 180 grados y quedó mirando al lado contrario. Aunque se produjeron retenciones, tan solo hubo que cortar un tramo de un kilómetro –se hizo un 'bypass' por la salida y entrada de Hoznayo– y no fue necesario desviar el tráfico por la nacional.

Alrededor de las 11.30 horas el furgón funerario se llevó al fallecido y los operarios de mantenimiento de carreteras de Islares retiraron los restos del choque para que la circulación pudiera retomarse con normalidad antes de las 12.00 horas.

«Cuando he llegado a su casa con la Guardia Civil y el delegado del Gobierno ya les habían llamado unos familiares de San Vicente de la Barquera. Lo han encajado como han podido...», explicaba Ballesteros, también visiblemente afectado. Antes de casarse y trasladarse a Orejo, José había vivido siempre en su pueblo, Rubayo, pared con pared con el regidor de Marina de Cudeyo, por lo que «era como un hermano. Le recuerdo desde que tengo memoria porque me he criado a su lado».

La víctima era muy conocida en toda la zona por su actividad como ganadero. Los que le trataban cada día le definen como un hombre muy familiar y muy trabajador. «No es que fuera especialmente extrovertido, pero sí de esta gente que está ahí siempre para ayudar y para hacerte un favor. De esas buenísimas personas que tenemos en los pueblos». Algo que, según Ballesteros, han heredado sus hijos. El alcalde de Marina de Cudeyo apunta que nada más dar la noticia a sus seres queridos, lo primero que le preguntó Jesús, uno de los hijos de José, era el estado de salud de los tres heridos del otro turismo. Eso era lo que más preocupado le tenía.

Accidentes similares

No es la primera vez que sucede. Un conductor accede al carril equivocado de la autovía, circula varios metros en dirección contraria y termina provocando un accidente. A veces por error y otras precisamente con ese propósito.

El último, el pasado 31 de octubre, cuando un vehículo circuló en sentido contrario en la A-67, a la altura de Sierrapando. En aquella ocasión, el conductor dio marcha atrás por el arcén. Ese día, el periódico recibió una llamada: «Una señora mayor, en un coche blanco, circula en dirección contraria en la A-67 a la altura de Carrefour». La A-67 ya cuenta con paneles 'antikamikaze' con la señal de prohibido el paso sobre fondo amarillo fosforito.

Últimos casos

- Octubre 2018. Una mujer entra mal en la A-67 en Sierrapando. Se percata y retrocede por el arcén.

- Septiembre 2018. El 112 recibe 44 llamadas avisando de un Astra en dirección contraria en Sarón.

- Enero 2018. Un hombre impacta contra el vehículo de una joven pareja en Caviedes. Murieron los tres.

Un mes antes a ese suceso ocurrió otro similar. Hasta 44 testigos llamaron al 112 para alertar de que un Opel Astra gris en el que viajaban dos personas mayores circulaba en sentido contrario por la A-8, a la altura de Sarón.

En Cantabria han muerto varias personas en los últimos años a consecuencia de accidentes provocados por conductores que circulaban en sentido contrario por la autovía, tanto por los efectos del alcohol y las drogas como por despiste.