El nuevo hotel en dos palacetes de la calle del Sol tendrá 19 habitaciones

Los dos palacetes se sitúan junto a la iglesia de Los Carmelitas y fueron construidos en el año 1898. /Roberto Ruiz
Los dos palacetes se sitúan junto a la iglesia de Los Carmelitas y fueron construidos en el año 1898. / Roberto Ruiz

Indianos de Villacarriedo compraron los dos edificios en 2017 y se espera que para el año 2020 el establecimiento esté ya funcionando

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

El anunciado hotel en dos palacetes de la calle del Sol será una realidad en el año 2020 y tendrá 19 habitaciones dobles y categoría de cuatro estrellas. El nuevo uso para estos dos edificios del siglo XIX le transportará al XXI plenamente operativos y con todas las comodidades, eliminando añadidos que desvirtuaron sus fachadas originales y dotándoles de una nueva estructura interior para edecuarlos a los nuevos usos hoteleros.

La inversión necesaria para la reconstrucción y adecuación interior y exterior de los dos edificios será de 1,2 millones de euros y la llevará adelante la empresa Inversiones Gubo S. L. , domiciliada en el Paseo de Castelar número 7, segundo piso izquierda, y a cuyo frente están Francisco Javier Gutiérrez Borbolla y María delCarmen Sámano Gutiérrez.

El proyecto está a información pública por espacio de veinte días, para que, quien lo desee, pueda formular alegaciones. Los palacetes se sitúan en los números 31-33 de la calle del Sol, en la misma acera en que se levantan otros edificios en origen de residencia de familias y hoy, en algunos casos, divididos en apartamentos después de pasar por varias manos, como el palacete 'Sotileza'.

Villas 'Carmina' y'María Rosa'

El uso hotelero de los palacetes del siglo XIX dará nueva vida a la calle. Los dos veteranos edificios son obra de Emilio de la Torriente, fueron levantados en el año 1898 y adquiridos en 2017 por unos indianos de Villacarriedo. Los inmuebles se llaman 'Villa Carmina' y'Villa Rosa María' y lindan pared con pared. Uno de ellos fue transformado, con ampliaciones en la fachada y su primitiva cúpula de escamas de zinc fue convertida en una torreta.

Vuelven estos dos conocidos edificios de la calle del Sol, a pocos metros de la iglesia de Los Carmelitas, a la vida para la que fueron proyectados en origen: un hotel de viajeros. «Un proyecto que luego derivó en dos viviendas», explica el médico e historiador José María Cubría. Se convirtieron en lo que se denominó en su época 'hotel de familia'.

El acondicionamiento interior de los dos señeros edificios será completo, para crear las zonas comunes y las habitaciones, éstas en las tres plantas de los dos inmuebles y en el torreón. Cinco habitaciones estarán en la planta primera, siete en la segunda y otras siete en la tercera. El torreón estará comunicado con la habitación del nivel inferior, creando un dúplex o suite.

Las obras en los edificios consistirán, principalmente, en la demolición del ático y del forjado de techo de planta tercera del número 33 para realizar una nueva cubierta en continuidad con la del número 31, prolongando la cumbre y los faldones y restituyendo las buhardillas originales desaparecidas con el paso de los años.

En el edificio número 33 se eliminarán los añadidos bajo rasante para devolver a la fachada al estado original que desvirtúa el diseño primigenio de los dos edificios. En el interior, se suprimirán las escaleras de cada uno de los chalés y se construirán otras dos, una para clientes y otra para el servicio del hotel, colocándolas en una nueva situación, acorde con las necesidades hoteleras. Además, se incorporará un ascensor y un montacargas.

En ese chalé número 33 se excavará el suelo de la planta baja para permitir la accesibilidad a nivel de calle en el acceso sur, por la calle del Sol. Y en el número 31 se incrementa la altura útil de la planta sótano hasta los 2,50 metros.

En la fachada este de los inmuebles se suprimirán huecos no originales además de un cuerpo de una planta existente en la fachada norte del número 31, por tratarse de añadidos que desvirtúan la configuración originaria. Se trata de quitar el mayor número de añadidos.

Historias familiares

Los dos inmuebles están vacíos desde hace años. El del oeste, lindando con la calle de Francisco Palazuelos, fue ocupado por la academia Macaya. Su interior nada conserva de la primitiva decoración, pues fue reconvertido en aulas. El del este fue propiedad de Enrique Cantera, en el que vivió su viuda hasta su fallecimiento y vendido por sus herederos a los inversores de Villacariedo. Los dos palacetes forman una línea con otros que guardan parte de la historia de la ciudad: 'Sotileza', obra de De la Torriente, construido por José María de Pereda para su residencia en Santander y que nunca llegó a habitar, porque murió antes, y 'Villa Asunción', la casa de la familia Calderón.

 

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