El Puerto transforma la fachada sur del Barrio Pesquero

Las máquinas trabajan ya en el derribo de las antiguas naves de Sergacán./Daniel Pedriza
Las máquinas trabajan ya en el derribo de las antiguas naves de Sergacán. / Daniel Pedriza

Derriba las antiguas naves de Basterrechea y Sergacán, y habilita un aparcamiento para almacenar los 20.000 semirremolques y contenedores de la naviera CLdN

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

El Barrio Pesquero cambia de fisonomía. Las viejas naves de Basterrechea y el silo de Sergacán, que languidecían desde hace años, pasarán a la historia en días. La Autoridad Portuaria de Santander ha comenzado la remodelación de la fachada sur con la demolición de ambas instalaciones para convertir estas moles grises en un aparcamiento para salvaguardar su tráfico estratégico de vehículos y acoger los 10.000 nuevos remolques y contenedores que la empresa holandesa CLdN comenzará a descargar en Santander desde finales del septiembre.

La operación permitirá cambiar toda la estética del muelle del margen norte, justo detrás de la zona de restauración donde se encuentran Los Peñucas o La Gaviota, cuyos vecinos y visitantes dejarán de toparse con una pared de almacén.

EN DATOS

10.000
semirremolques y contenedores más traerá la naviera holandesa desde finales de septiembre al Puerto.

La obra se ha contemplado en dos fases: la primera fue tirar la antigua nave de Basterrechea y proceder a la pavimentación y cerramiento en el muelle del margen norte, con un coste de 434.931 euros, y ahora las máquinas están derribando los silos de Sergacán para después seguir con el resto de las instalaciones, cuyo coste asciende a 543.235 euros y tiene una superficie de 4.965 metros cuadrados.

La Autoridad Portuaria se ha decantado por esta ubicación para ganar terreno dado que la naviera atraca en el margen norte, en la rampa que hay junto a la zona de almacén de papel. Ante la falta de espacio, ha aprovechado dos instalaciones «ociosas», que no tenían ningún uso, para convertir «esa huella en la superficie» en un aparcamiento útil que sirva tanto para descargar los semirremolques como los contenedores que habrá, así como a las subcontratas que operarán con la compañía de transporte por carretera.

La decisión de la APS obedece a la necesidad de adaptarse a la realidad que viven actualmente. En concreto, el incremento en el tráfico de Ro Ro implica la necesidad «cuasi inmediata» de disponer de nuevos espacios ante el riesgo de tener que rechazar este tipo de mercancías por insuficiencia de superficie. En un negocio tan intensivo en empleo de suelo como éste, el no disponer de capacidad originará que «tanto las fábricas como las navieras busquen puertos alternativos que sí les ofrezcan suficiente superficie», reconocía recientemente en una entrevista con este periódico Jaime González, donde ya avanzó que la naviera iba a duplicar su envío pasando de 8-9.000 a 18-20.000 semirremolques y contenedores.

La eliminación de silos cambia la fisonomía de la zona.

El servicio regular que CLdN inició hace dos años en Santander y que ofrece a las empresas de Cantabria y Castilla y León una alternativa logística de dos escalas semanales Santander-Rotterdam-Leixoes y Santander-Leixoes-Rotterdam está obteniendo resultados positivos, por lo que la naviera ha decidido dividir la ruta para conseguir una mayor productividad. Esto significa que a partir de septiembre Santander contará con dos escalas semanales directas con Zeebrugge mientras que Leixoes tendrá servicio directo con Rotterdam tres veces a la semana.

Este cambio en las rutas implica importantes ventajas para la capital autonómica no sólo porque se reduce el tiempo de conexión con el norte de Europa, sino porque aumenta la capacidad del barco dedicada a Santander, que ahora podrá ocuparlo en su totalidad cuando antes tenía que compartirlo con Leixoes. Asimismo, Santander podrá beneficiarse del aumentar de sus conexiones con los mercados británico y nórdico al hacerlo vía Zeebrugge.

Cantabria es la «salida lógica» de la producción de Renault de Valladolid y Palencia, lo que sitúa al Puerto como «el último eslabón en la cadena de producción».

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