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Tirar o dejar caer

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Entre los edificios que dejamos caer y los que tiramos, cada vez nos queda menos margen para trazar un mapa histórico en Santander. La retórica del desarrollo económico hace desaparecer y surgir nuevas fachadas: es inevitable, y en muchos casos necesario, pero cuando se trata de justificar el derribo de un edificio como el de Miguel Fisac en el Puerto, surge la duda de si no era evitable, si las instituciones implicadas no podían haber llegado a un acuerdo antes de consumar su ausencia. La búsqueda de soluciones intermedias para reinventar los usos de cierta arquitectura, ya sea civil o industrial, puede ser lo que nos diferencie como ciudad, pero a la vista está que nos cuesta convivir con lo que fuimos, ¿en qué nos convierte haber tirado hacia delante con el derribo, a pesar de las advertencias del Colegio de Arquitectos, con el único –y loable– propósito de asegurar el crecimiento?

 

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