«Necesitamos una estructura más ágil para competir internacionalmente»

Emilio Lora-Tamayo./
Emilio Lora-Tamayo.

presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

BORJA ROBERTMADRID

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es el puntal científico de España. Genera casi una quinta parte de las publicaciones especializadas y emplea a más investigadores que cualquier otra institución. Hoy cumple 75 años de existencia envuelta en recortes presupuestarios y críticas a su poca flexibilidad. Hace un año el Gobierno tuvo que aprobar una partida extraordinaria de 95 millones de euros para dejar su deuda a cero. Su presidente actual, Emilio Lora-Tamayo, pide acuerdos políticos que le den estabilidad presupuestaria y margen de maniobra.

-¿Por qué invertir en ciencia?

-Si uno mira un ranking de países por cualquier parámetro que mida su bienestar, y se compara con su inversión en ciencia, existe una correlación clara entre ambos. Nos lo dice la experiencia. Además, sabemos que los países son prósperos porque invierten en ciencia, y no al revés. Para que una economía funcione hace falta innovación. Es la clave de la competitividad. Y sin investigar es difícil innovar.

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-¿Por qué España no dedica más recursos a la investigación?

-Cuando una economía entra en recesión, sus responsables buscan qué partidas son menos urgentes. No solo es un problema en España. En general es difícil que responsables económicos que tienen que lidiar con problemas urgentes conserven la misma dotación presupuestaria para temas cuyos resultados se van a ver a medio y largo plazo. Aun así, la percepción social y política en España es favorable a que se haga ciencia.

-¿Qué le preocupa más?

-Afortunadamente solo tengo dos grandes preocupaciones. El año pasado tenía tres, pero ya nos hemos zafado del problema económico, que fue muy serio. Mi primera preocupación es la del personal, porque la investigación la hacen las personas. Necesitan infraestructuras y recursos, pero ellos son la clave. Y tienen una edad más fértil, que no suele ser el final de su vida laboral. La media de edad de nuestros científicos es de 52 años y del personal en general, unos 11.800, de 42. Esto es un problema, a pesar de que seguimos haciendo mucho. A nivel internacional estamos en el séptimo puesto de producción científica. Pero la edad va subiendo y necesitamos inyectar juventud. He calculado que necesitamos contratar entre 80 y 100 personas nuevas cada año para revertir la tendencia. Pero en los últimos años hemos podido hacer un contrato por cada diez personas que se han jubilado. Unas 20 personas al año. Aún no sabemos cómo quedará el año que viene, pero se prevé una tasa cinco veces mayor, que nos acercaría al centenar.

-¿Y la segunda preocupación?

-La estructura. Necesitamos que sea más moderna y ágil para para competir internacionalmente con nuestros equivalentes alemán (Max Planck) y francés (CNRS). Competimos todos por lo mismo y ellos tienen unas capacidades de gestión superiores. Necesitamos una estructura semejante, que nos permita gestionar presupuestos y contratos de otra manera. En 2003 planteamos una ley ad hoc que quedó en nada y en 2004 se convirtió al CSIC en una Agencia Estatal. Pero nos hace falta un contrato de gestión que nos permita hacer planes de cuatro años, y nunca se ha hecho. Nos queda una estructura incompleta. Existen instituciones científicas nacionales que, a pesar de operar con dinero público, sí tienen esa flexiblidad. Yo quiero lo mismo.

-Se publicó recientemente un manifiesto que pedía autonomía de gobierno y modernización en el CSIC.

-Lo que pide es lo que pedimos todos. No aporta grandes novedades.

-Reclaman que su cargo lo elijan los propios científicos.

-El Consejo debe tener independencia suficiente para ser gestionado bajo fines científicos y tecnológicos, y alejado de cualquier bandería. Si no, saldría dañado. Pero tiene que ser gobernable.

-¿Y la capacidad de hacer planes a largo plazo?

-Para lograrlo debe crearse una situación consolidada, estable y pactada. Hace falta un pacto de Estado que entienda la investigación como una inversión y no un gasto. Uno por uno, nuestros políticos están de acuerdo, pero los avances son muy lentos.

-¿Debe entrar capital privado en sus laboratorios?

-En principio sí, pero hay que definir las fórmulas. Tenemos que crear cátedras de empresa que financien lineas de investigación. Queremos ensayar los colaboratorios, a medias entre sector privado y nosotros.

-¿Prefiere un artículo en una publicación de prestigio o licenciar una tecnología?

-Para mí vale más licenciar una tecnología que de un buen dinero. Pero es que para eso hay que haber hecho antes una investigación tan buena que también de permite publicar con alto impacto. No se patenta si no es porque, montaña arriba, se ha generado ese conocimiento, que es fundamental.