«Hace falta una normativa que sea capaz de cortar de raíz las malas praxis y que garantice de manera preventiva que sucedan»

«Hace falta una normativa que sea capaz de cortar de raíz las malas praxis y que garantice de manera preventiva que sucedan»

Federico Gutiérrez Solana, exrector de la UC, cree que las universidades no deben «esperar a que la sociedad despierte y exija», sino «ser ya promotoras del cambio»

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

-¿Que radiografía realizaría de la Universidad española a día de hoy?

-El Sistema Universitario Español (SUE) es un sistema altamente eficiente en su funcionalidad formativa, docente, e investigadora, al comparar la inversión anual con que cuenta y sus resultados. Sin embargo, lastrado como el conjunto de la sociedad por una falta de modelo de crecimiento económico-social suficientemente basado en la gestión del conocimiento y la innovación, no es eficiente en transferir el conocimiento que almacena al sistema productivo, que tampoco lo demanda con la fuerza y convicción adecuada. Por otro lado es un colectivo que lleva al menos 10 años auto-evaluado, demandando un pacto de estado desde el que poder ejercer su funcionalidad con verdadera autonomía y responsabilidad, enmarcado en el modelo que necesitamos para activar una sociedad innovadora basada en la productividad derivada de la gestión del talento y el conocimiento y no en un modelo especulativo. Conoce bien sus debilidades, límites y capacidades, y sabe que con la normativa actual es imposible alcanzar la mejora que necesita como promotor de una potente gestión del conocimiento. Por eso demanda una nueva LeY

-¿Es la Universidad suficientemente autocrítica?

-Como conjunto el SUE lleva años siendo autocrítico al auto analizarse en búsqueda de poder mejorar funcionalmente frente a la sociedad. Sin embargo internamente la normativa existente exige de los universitarios una dedicación funcionalmente muy marcada que les impide reflexionar adecuadamente sobre el verdadero valor social del conocimiento. No se reconoce adecuadamente la transferencia y como tampoco se demanda se crea un sistema demasiado aislado. Los Consejos Sociales no han sabido ejercer de promotores de ese cambio, también porque son el reflejo de la sociedad que, aunque vislumbra la necesidad, no pasa a la acción para cambiar nuestro modelo. Aprendido esto, las universidades no debemos esperar a que la sociedad despierte y exija, sino que debemos ser ya promotoras del cambio.

-¿Cree que la Universidad y los trabajos que realiza para las instituciones (como el último caso del Metrotus) son objeto de críticas abusivas o injustas o entran dentro de lo razonable?

-Las universidades deben potenciar la transferencia de su conocimiento para que este sea productivo, mejorando la capacidad innovadora en productos y servicios de las empresas y las administraciones, pero son éstas las que deben también participar adecuando ese conocimiento a la mejora de bienes y servicios, teniendo en cuenta las necesidades de clientes y usuarios. Es importantísimo tener bien engranada la cadena colaborativa con base en el nuevo conocimiento aplicado; ésta es una de las bases del nuevo modelo que necesitamos. Debemos mejorar, impulsándola, la capacidad innovadora del conjunto de la sociedad. Para eso necesitamos mejorar la inversión y hacerla siempre con eficacia y eficiencia, que sea productiva.

-¿Cuáles cree que son las claves y mejoras que deben guiar la Nueva Ley de Universidades que los rectores han solicitado al ministro Pedro Duque?

-La clave es que quede vinculada a um modelo de crecimiento social claramente diferente al existente, que se fundamente en el conocimiento. Hay que invertir para tener, no un mejor futuro, simplemente un futuro basado en nuestras propias decisiones de lo que queremos ser como país. Luego debe reconocerse el papel esencial de las universidades en ello como generadoras y transferidoras del conocimiento, dar a las mismas autonomía de gestión, y exigirlas responsabilidades de un esfuerzo colectivo, (de administraciones, empresas y las propias universidades e instituciones del conocimiento), con ellas. Necesitamos visión y misión para después planificar e invertir con compromiso en ello.

-¿En qué medida los casos de Carmen Montón, Pablo Casado y Cristina Cifuentes, o el cuestionamiento de la tesis de Pedro Sánchez, han puesto en peligro la credibilidad, el prestigio y la imagen de la universidad española?

-Los casos aislados de mala praxis hacen el daño que hacen cuando no se tiene consolidado el valor social de las universidades por todos los agentes sociales. Los casos de los másteres de la Universidad Rey Juan Carlos han puesto en evidencia una singularidad y no una generalidad, pero también cuál es el acercamiento interesado a la Universidad de determinados políticos, también casos singulares: Exclusivamente por el interés de un título, no del valor del conocimiento que implica, con el que poder mejorar su imagen en una carrera competitiva en la que aparentemente para ellos todo vale. Lo triste es que esos políticos han estado, están o pretenden estar en puestos de responsabilidad pública desde los que el valor que reflejan de la universidad es incompatible con ser capaces de entender cuál es el modelo social de futuro. Han tenido actitudes especulativas y no de buscar el valor productivo y social del conocimiento. No se puede generalizar a un todo el abuso de poder de unas partes, ni en la Universidad, ni en los partidos políticos, ni en ningún colectivo. Tristemente tenemos ejemplos de personas imputadas y condenadas, responsables públicos o directivos de asociaciones empresariales, y no por eso tenemos que generalizar su actitud a todo el colectivo al que pertenecen.

-¿No cree que es necesario modificar los mecanismos de control dentro de la universidad para evitar casos así? ¿Introducir quizás mecanismos más eficientes?

-Todo sistema autónomo debe ser responsable de eliminar de forma drástica las malas praxis. Hace falta una normativa que sea capaz de cortar de raíz estas situaciones de forma ágil, y por otro lado que garantice, de forma flexible, de manera preventiva que sucedan. Tenemos la necesidad, y ahora que tanto se habla de la universidad, la oportunidad para adecuar su marco a lo que una sociedad que busca un futuro sostenible en el entorno del 2020 necesita.

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