«Mis clientes no son modelo de nada, pero son buenos hijos»

Los cinco acusados, en una imagen tomada en Pamplona.

Los abogados de 'La Manada' defienden la inocencia de los sevillanos y ponen en duda las intenciones de la víctima

Pablo Ojer
PABLO OJERPamplona

Con la reiteración de su inocencia y tras mostrar su confianza "en la Justicia de esta sala" por parte de los cinco acusados, a las 15:41 horas ha finalizado en Pamplona el juicio por la presunta violación grupal sucedida en los Sanfermines de 2016.

Los tres abogados que defendían a los cinco integrantes de 'La Manada' han mostrado su seguridad en la inocencia de los acusados y para ello han tratado de desmontar las pruebas aportadas y, sobre todo, evidencias las contradicciones de la declaración de la joven.

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El abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, ha apelado al sentimentalismo. "Mis clientes no son modelos de nada. Incluso en muchas de sus acciones se han mostrado imbéciles, patanes, infantiloides, primarios o simples, pero son buenos hijos y algunos trabajan", ha asegurado en las conclusiones finales.

Todos los abogados de la defensa han llevado una misma estrategia, la utilización de los jóvenes como cabezas de turco para luchar contra las agresiones sexuales. "El 7 de julio se desató una tormenta perfecta y mis defendidos estaban en el centro", ha afirmado Martínez Becerra, "Si preocupación por la lacra de las agresiones sexuales, nada mejor que algo así".

Incluso, el abogado de AMG, Jesús Pérez, ha insinuado una connivencia entre los cuerpos policiales para reafirmar la premisa de que se produjo la agresión sexual. "Lo que se hizo desde el principio era centrarse en la agresión sexual y eliminar otras circunstancias. Centraron los testimonios en la agresión sexual", ha asegurado. E incluso culpa al juez instructor por tardar dos meses en permitir que los jóvenes declararan y para entonces ya "se habían filtrado los contenidos" para poner que la sociedad les culpabilizara.

Respecto a las intenciones de la joven a la hora de interponer la denuncia, los tres abogados han considerado la posibilidad de que tan sólo quisiera recuperar los videos que sabía que habían grabado. "Esta parte entiende que ella llorara, pero no por una agresión sexual, sino porque le quitaron el móvil y tenía miedo de que difundieran las imágenes por redes sociales.", consideró Jesús Pérez.

Incluso, han tratado de desacreditar a la joven. Martínez Becerra puso en duda los motivos del estrés postraumático. ¿Cabe vincular ese estrés a un caso de agresión sexual o también a una experiencia sexual mantenida no suficientemente satisfactoria de la que posteriormente se arrepintiera?".

Después de la intervención de todos los abogados, como conclusión del juicio, el tribunal ha concedido el derecho a la última palabra de los acusados. Todos ellos decidido hablar delante del micrófono, aunque han usado la misma fórmula: "Me declaro inocente y confío en la Justicia de esta sala". Tan sólo Ángel Boza ha afirmado que "espero que todo esto acabe cuanto antes". Y AMG, ha reconocido el robo del teléfono. "Me arrepiento del hurto y pido perdón", ha concluido.