España presenta la mayor prevalencia de dolor corporal

Espalda, cuello y lumbares son las partes del cuerpo más afectadas por el dolor. /
Espalda, cuello y lumbares son las partes del cuerpo más afectadas por el dolor.

Las bajas laborales por el dolor suponen más de 5.000 millones de euros a la economía nacional

REDACCIÓNMadrid

España presenta la mayor prevalencia del dolor corporal (63% de la población) de los 15 países europeos participantes en el Barómetro del Dolor 2017. Espalda, cuello y lumbares son, por este orden, las partes del cuerpo más afectadas. Por el contrario, el dolor de cabeza no es tan frecuente como cabría esperar: solo dos de cada diez personas lo sufren semanalmente. Con este dato, España se sitúa entre los países con menor incidencia del dolor de cabeza.

Promovido por Voltadol, el Barómetro del Dolor es el primer estudio de este tipo realizado en el mundo y analiza no solo la vertiente física del dolor, sino también sus consecuencias en el bienestar emocional, la vida familiar, el rendimiento laboral, e incluso, la economía nacional.

El dolor es fuente de preocupación o ansiedad en la mayoría de quienes padecen dolor de cabeza (94%) y dolor corporal (93%)

Si bien cada país convive con el dolor de una manera distinta según su cultura, todos coinciden en las consecuencias para la calidad de vida. En España cerca del 75% de las personas que sufren a menudo dolor corporal o de cabeza admiten que esta situación perjudica su calidad de vida. Una percepción que aumenta entre mujeres, personas entre 35 y 54 años, trabajadores y padres de niños menores de 12 años.

Este impacto no se siente solo en músculos o articulaciones, sino que también alcanza el bienestar emocional. El dolor es fuente de preocupación o ansiedad en la mayoría de quienes padecen dolor de cabeza (94%) y dolor corporal (93%). Por ello, no es de extrañar que estas personas tengan problemas para dormir y cerca de la mitad no salga de casa a causa del dolor.

«El dolor también nos impide disfrutar de la actividad física y, por tanto, de sus beneficios psicológicos. El ejercicio físico activa una serie de neurotransmisores que produce un bienestar inmediato y favorece los procesos intelectuales, como la atención, la concentración y la memoria» sostiene María Jesús Álava, directora del Centro de Psicología Álava Reyes.

El dolor es una experiencia individual pero sus consecuencias repercuten en los allegados de quien lo padece. El 54% de los españoles ha renunciado a alguna actividad en familia debido al dolor corporal. Un porcentaje que se incrementa entre aquellos con hijos y quienes tienen entre 35 y 54 años. Cuando el dolor corporal o de cabeza se asoma en el día a día, la paciencia es una de sus primeras víctimas. Tres de cada cuadro padres con hijos menores de 12 años afirman tener menos paciencia con sus hijos y más de la mitad se sienten incapaces de jugar con ellos por culpa del dolor.

Otra de las conclusiones del Barómetro del Dolor es la dependencia entre dolor y rendimiento laboral. Para más de la mitad de los encuestados su trabajo constituye una de las causas de su dolor corporal o de cabeza. Y a la vez que el trabajo contribuye al dolor, este afecta al rendimiento del trabajador. Así, una cuarta parte de los españoles reconoce que la calidad de su trabajo es peor por este motivo.

Según el Barómetro del Dolor en el último año los españoles han faltado al trabajo tres días, de media, a causa del dolor corporal. Las bajas laborales costaron a la economía española 5.600 millones de euros en el último año. «Estos datos ponen de manifiesto que el dolor es una realidad compleja, cuya onda expansiva impacta en todos los ámbitos de la sociedad. Desde el área de tratamiento del dolor de GSK creemos que solo entendiendo todas las facetas del dolor podemos conseguir que la innovación científica y tecnológica contribuya a tratar y aliviar a las personas que lo sufren de forma habitual, afirma Helen Tomlinson, Directora General de GSK Consumer Healthcare Iberia.

A los españoles no les cuesta hablar abiertamente de su dolor: el 59% lo hacen con el dolor corporal y el 52% con el de cabeza. Además de compartirlo con su entorno, cuando aparece el dolor, la mayoría de los encuestados recurren a su médico. De hecho, España es el país europeo que más confía en el diagnóstico profesional y menos en el autodiagnóstico. «Por el envejecimiento de la sociedad, por la consulta cada vez pasan más personas aquejadas de dolor. Cuando tratamos a una de estas personas, procuramos que la atención sea integral y tenga en cuenta todos los aspectos del dolor: físicos, psíquicos y sociales» explica el doctor Pedro J. Ibor, coordinador nacional del Grupo de Trabajo de Dolor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Cuando llega el momento de tratar el dolor, los españoles recurren a medicamentos de prescripción para el dolor corporal. Para el de cabeza, prefieren los medicamentos sin receta

Cuando llega el momento de tratar el dolor, los españoles recurren a medicamentos de prescripción para el dolor corporal cinco de cada diez veces. En cambio, para el dolor de cabeza, prefieren los medicamentos sin receta. En lo que sí coinciden los encuestados es en la confianza en médicos, farmacéuticos e industria farmacéutica como fuentes de información sobre el dolor. «Todos los días los farmacéuticos estamos en contacto con personas que sufren dolor. Nuestro papel es clave para ayudarlas a conocer mejor su dolor y elegir la opción terapéutica más conveniente en cada caso», afirma Eloi Merencio, coordinador del Grupo de Dolor de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC).