Un mar de marcas de calidad

Un mar de marcas de calidad

Desde 1950 el Grupo Consorcio aúna el trabajo tradicional con la evolución de los tiempos en la elaboración de su producto

MARTA GUTIÉRREZ santander

Los estudiantes del IES Marqués de Manzanedo de Santoña estrenan participación este año en STARTinnova y lo hacen formando equipo con el Grupo Consorcio como su empresa mentora. En un entorno así la asociación es directa, por el poder del reconocimiento internacional de la denominación de origen. Van a empaparse de la cultura empresarial que parte del mar como su principal fuente de ingresos.

Los jóvenes emprendedores visitan las instalaciones del Grupo Consorcio de 16.000 metros cuadrados. Una nueva planta, inaugurada en 1997, dotada con las tecnologías más avanzadas para la elaboración de conservas de túnidos donde pueden observar la innovación más importante que se produce en la automatización de los procesos de envasado y paletizado.

Realizan una visita doble. Empiezan por el final para llegar al principio y así encajar las piezas de este puzle empresarial, que les explica al detalle Eduardo Sanfilippo, director de Marketing de la firma.

Comienzan el recorrido deslumbrados por el brillo metálico, dorado y plateado de los envases. Más que un almacén parece una caja fuerte que guarda un gran tesoro de unos particulares lingotes. Bien pueden considerarse así teniendo en cuenta el contenido de las conservas, que encierran la riqueza del mar.

Tradición e innovación

Eduardo Sanfilippo les habla de los productos de la empresa "para los consumidores el Grupo Consorcio en el mercado también son marcas como Campanal, Pelazza, Caprimar y Realmar, con Consorcio como el buque insignia, por su alta calidad en bonito del norte, atún y anchoas". Les comenta que "la esencia marinera de Santoña, cuyo escudo lucimos con orgullo en nuestro "packaging", es el punto de partida para ofrecer productos delicatesen, en más de 40 países siendo fieles a los orígenes, a la tradición y a la calidad". Precisamente en este aspecto el director de Marketing destaca el valor del trabajo artesanal que se realiza en la fábrica "a pesar del avance de los tiempos y la mecanización, la manipulación del producto es una tarea cuyo éxito reside en que es manual".

En la visita la curiosidad de los chicos y chicas se hace visible con el avance de las salas de trabajo. El olor y las diferentes temperaturas de la fábrica no son sólo las únicas cosas que les tocan la fibra. Es reconocer y clasificar por zonas las diferentes fases, y tomar conciencia de las horas de trabajo en una conservera sin pasar por alto que el personal es en su mayoría femenino, aunque también hay hombres. ¿Por qué? Respuesta "fácil": reparto de tareas. Los hombres se echaban a la mar y las mujeres se ocupaban de tratar el producto. Así se ha levantado esta empresa y siguen con la tradición.

¿Cómo y cuándo empezó todo? La historia de su andadura empresarial se remonta al año 1950, cuando unos atrevidos artesanos de la técnica del procesado del pescado, para la época, fundaron en Santoña, la Sociedad Anónima Consorcio Español Conservero. La factoría principal se estableció en la villa y posteriormente se inauguró otro centro de producción en Colindres. La producción se basaba en pescados como la anchoa o el codiciado bonito del norte del Golfo de Vizcaya y, en menor medida, de chicharro, caballa o relanzón.

En los años 80, cuando Consorcio se había establecido como una marca de referencia en España, se marcó una política de internacionalización que tuvo como resultado el desembarco de la firma, principalmente, en Italia donde se ha convertido en líder de ventas de atún de alta calidad, y de bonito del norte por todo el país.

Con los inicios del nuevo siglo, se comienza un período de fusiones e incorporaciones al Grupo Consorcio. Primero fue Pelazza en 2004, convirtiendo al Grupo Consorcio en líder español en producción de filetes de anchoa. Y un año después, Productos Campanal S.A., empresa con más de 80 años de experiencia en la elaboración de platos caseros. Paralelamente se crea en Perú La Compañía Americana de Conservas, con una factoría de 13.000 metros cuadrados para dar captura de la "engraulis ringens" y "engraulis anchoita", las anchoas peruanas y argentinas. Pronto se convirtió en la mayor planta mundial en la elaboración de filetes de anchoa en semiconserva.

En 2011 se creó Conservas Consorcio Gallego, filial dedicada a las conservas de los manjares de las Rías Bajas. Y ese mismo año se lanzó la gama especial "Gran Costera", productos de altísima calidad con el fin de potenciar el canal directo del Grupo. Los jóvenes han conectado con su tierra. Alejados de las aulas, y sin embargo a poca distancia de su instituto, han conocido esta realidad laboral que les ha impresionado. Ahora se encuentran inmersos en sacar adelante un proyecto que contribuirá a mejorar algún aspecto de la sociedad. ¿Se inspirarán en Santoña? La respuesta en unos meses.

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