Más de 10.000 gargantas arropan a Rulo

A reventar. Algo más de 10.000 personas, según Policía Local y Protección Civil, llenaron el Bulevar Demetrio Herrero durante la actuación de Rulo. /Luis Palomeque
A reventar. Algo más de 10.000 personas, según Policía Local y Protección Civil, llenaron el Bulevar Demetrio Herrero durante la actuación de Rulo. / Luis Palomeque

El cántabro volvió a demostrar su gran facilidad para desnudarse emocionalmente en los escenarios

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

La noche de la Patrona tuvo un claro protagonista bajo el cielo de Torrelavega: Rulo y La Contrabanda, que juntaron a más de 10.000 personas en su concierto en el Bulevar Demetrio Herero. Desde Reinosa –como remarcó el artista–, pero con un cachito de ese corazón anatómico de neón que preside el escenario repartido entre Madrid y París, como se puede apreciar en las letras de sus canciones, el artista campurriano demostró que se encuentra en lo alto de la ola y que allá por donde va el éxito está asegurado.

El amor, el sexo, la vida crápula a la que te invita el rock and roll y sus heridas, todo eso sumado al guitarreo incesante, ha hecho que Rulo se haya consagrado ya dentro del panorama musical de nuestro país.

Rulo y los dotados integrantes de La Contrabanda (Pati, guitarra eléctrica; Charly, batería y percusión; Quique, bajo, contrabajo, piano, y Fito, guitarra acústica, eléctrica y piano) interpretaron más de una veintena de canciones del tirón, con la energía de una manada de triatletas. Sin pausa entre una otra, una descarga eléctrica que el público que abarrotaba el Bulevar agradeció hasta el punto que los artistas no parecía querer marcharse.

Es conocido el buen feeling entre el cantante reinosano y Torrelavega, como el mismo reconoció recordando que la capital del Besaya «es una ciudad rockera», pero el recital del miércoles por la noche, antes de los fuegos, resultó brutal, con el público desbordado por los laterales del Bulevar y en las inmediaciones de Julián Ceballos y de los jardines de Pequeñeces.

El rock que se apoderó de un Bulevar a reventar que a punto estuvo del lleno total fue, hasta el punto que los servicios de emergencia tuvieron que desplazarse unos metros hasta la calle Julián Ceballos porque no entraban entre tanto público. Rulo es un artista que siempre busca la interactuación con el público, le gusta mezclarse con él y busca su complicidad mientras va presentando sus canciones. Muchas de ellas himnos, que en teatros y auditorios encuentran química y cercanía pero que en escenarios abiertos como el de hace dos noches en Torrelavega hace que el público estalle aunque el sonido de las canciones no sea el esperado. Otro concierto de Rulo y la misma sensación: no inventa nada ni lo intenta, pero ha encontrado lo que le hace único, y eso le ha granjeado el aplauso de muchos y el respeto de todos. Con el apoyo de grandes músicos con sensibilidad y talento para vestir sus canciones, el cántabro ha demostrado una enorme facilidad para desnudarse emocionalmente en los escenarios, da igual el formato que sea.

Luis Palomeque

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