La Autovía del Agua, en un tramo en Astillero.
La Autovía del Agua, en un tramo en Astillero. / Daniel Pedriza

La Autovía del Agua, que ultima su conclusión, asegura el suministro a las personas

  • El Gobierno cántabro afirma que no se han producido problemas de abastecimiento durante el verano

La Autovía del Agua, la compleja y ambiciosa infraestructura hidráulica que se inició en 2004 con 180 millones de presupuesto con el objetivo de solucionar el problema del abastecimiento en la región, por lo menos hasta superada la mitad de este siglo, ha permitido asegurar el suministro de agua a las personas en este verano especialmente seco y caluroso. Así lo confirmaron ayer fuentes del Gobierno de Cantabria consultadas por este periódico.

Tras la apertura, el pasado mes de julio, de la conexión con el municipio de Santa Cruz de Bezana, la obra, financiada entre el Ministerio de Medio Ambiente, a través de fondos de cohesión de la Unión Europea, y el Ejecutivo regional, solo tiene pendiente de terminar, en próximas fechas, el tramo Cicero-Treto-Colindres para su finalización definitiva. Lo hará después de doce años de trabajos -uno más de los previstos- e inauguraciones progresivas de sectores. Se culminará así una obra de casi 160 kilómetros de tubería que conecta la región de oriente a occidente y con el que alrededor del 80% de la población de Cantabria tendrá asegurado el abastecimiento de agua durante las próximas décadas. Al menos mientras el pantano del Ebro no se quede seco.

Porque la Autovía del Agua no se entendería ni tendría razón de ser sin el concurso de aquel embalse que, en la práctica, se convertirá -de hecho, ya lo ha estado siendo para Santander- en el gran depósito y en la reserva de agua de la región. Y es que, pese a la percepción general de que en Cantabria no hay problemas de agua, los últimos años han negado esta evidencia. Depender de los ríos, sometidos al menguante estiaje, suponía en la práctica arriesgarse a pasar estrecheces en el abastecimiento, especialmente en las poblaciones turísticas y durante el verano, cuando las poblaciones flotantes multiplican los censos.

Una vez a pleno rendimiento, y si fuera necesario, a esa autovía le podrían llegar un tráfico de hasta 2.500 litros de agua por segundo. Ése es el caudal máximo que le puede aportar su principal surtidor, el denominado Bitrasvase Ebro-Pas-Besaya. Se trata de la obra hidráulica que ideó la ingeniería para salvar los 700 metros de altitud con el fin de que el agua embalsada en el pantano del Ebro pudiera fluir de una punta a otra de la región, de Castro a Unquera, y llevar agua allí donde fuese necesario.

Precisamente, el Pantano del Ebro, vivero de esta Autovía del Agua, también evidencia en sus 'entrañas' las consecuencias de este verano largo y seco, y ayer había visto reducida su capacidad al 55,6% del total -300,323 hectómetros cúbicos frente a los 540,597 que es capaz de acoger-, cuando había comenzado el verano con un 95,2% repleto de agua. Es decir, un 40% menos. No son datos alarmantes, pero sí que evidencian que el estío está siendo este año especialmente significativo. El pasado año, en esta misma fecha de septiembre, el embalse contenía 352,928 hectómetros cúbicos y la media de los últimos cinco es de 333,167.

Santander, por ejemplo, ha tomado este verano del pantano 2,13 hectómetros cúbicos de agua desde el pasado 13 de julio hasta el 31 de agosto, último día del que se tienen datos oficiales.