"Es imposible que haya un profesional sanitario que defienda Parayas pensando en el paciente"

La consejera de Sanidad, María Luisa Real.
La consejera de Sanidad, María Luisa Real. / Celedonio Martínez
  • María Luisa Real, consejera de Sanidad: "decidí el cierre del psiquiátrico el día que vi con mis propios ojos su situación intolerable. Era cuestión de tiempo, de haber seguido el PP habría hecho lo mismo"

Hace más de un año cogió las riendas de la Consejería de Sanidad en un momento crucial para Valdecilla, con un hospital por estrenar, terminado –muy a su pesar– por medio de la colaboración público-privada que convertía a Ferrovial-SIEC en interlocutor obligado. María Luisa Real (Boo de Piélagos, 1959) celebra que el megatraslado saliera "espectacularmente bien, pese a su gran complejidad", pero ahora se enfrenta a las críticas, a su juicio "injustas", por sus dos últimas decisiones: el cierre del Centro de Rehabilitación Psiquiátrica de Parayas y el plan "para intensificar" la atención geriátrica.

–¿Quién tiene razón, quienes apuntan que el cierre de Parayas es el remate de una decisión tomada hace seis años o los que dicen que costó convencerla para dar este paso?

–La decisión la tomé cuando vi con mis propios ojos la intolerable situación en la que estaban los pacientes. Esto no se hubiera mantenido ni un solo día para enfermos con otro diagnóstico. Los profesionales y representantes sindicales me demandaban que fuera a verlo. Comprobar que efectivamente no cumple los mínimos de dignidad ni de seguridad ni para pacientes ni para trabajadores me llevó a indicar el traslado a Liencres.

–¿No le costó tomar la decisión?

–Es una decisión técnica que yo tomaría como profesional sanitario. Y lo hice a sabiendas de que, ante una medida así, solo se visualiza la opinión de los que se oponen por diferentes motivos, todos ellos legítimos, porque los que están a favor no se pronuncian. Yo quería una manifestación clara de que profesionales y usuarios estaban a favor del traslado, pero cuando lo fui a ver, pensé que mi responsabilidad como consejera no me permitía esperar a que se manifestara esa petición expresa. No podía consentir que en el siglo XXI los pacientes estuvieran en esas condiciones: habitaciones triples, un baño por planta, problemas de salud pública con cortes de agua, edificios deteriorados...

–¿Le consta que haya habido casos de neumonía en el psiquiátrico de Parayas a causa de la legionela?

–No. No puede constar oficialmente porque si fuera así cualquier consejero tendría que haber hecho el traslado de inmediato. Es imposible. Pero es verdad que los análisis de legionela a veces obligan a cortar el agua y eso hace que todas las duchas tengan unos filtros especiales. Está claro que existe un problema.

–Si estaba tan convencida de la necesidad del cierre, ¿por qué se negó que estuviera entre sus planes?

–Aunque se comentara entre los profesionales la posibilidad del cierre, porque es un centro obsoleto con una evidente falta de mantenimiento, hasta que yo no lo vi, no asumí mi responsabilidad de ordenar el traslado.

–¿Y cuándo conoció esa situación?

–En agosto. En este asunto no ha habido ningún oscurantismo. Hemos mantenido la discreción mientras se exploraba el terreno y el mismo día que se comunicó a la junta de personal se informó a la plantilla.

–¿Se ha cuantificado lo que costaría rehabilitar Parayas?

–No, pero está claro que la inversión es millonaria.Si La Pereda se calcula que costaría unos 15 millones, Parayas mucho más porque necesita no solo una reforma estructural (techos, cañerías...) sino también de rediseño. Este centro se creó hace 42 años, cuando muchos ingresos iban a ser muy largos o incluso alguno definitivo –de ahí la estructura en chalecitos–. Pero las supuestas bondades del diseño no son adecuadas para la atención sanitaria de hoy en día.

–No opina así una parte de los profesionales del centro...

–Entiendo que el personal de las contratas esté preocupado por su situación laboral (el SCS está mediando con las empresas para intentar buscar una solución) y que haya una minoría de trabajadores del centro que se oponen al traslado por la razón que sea, pero es imposible que un profesional sanitario, de cualquier categoría, diga que cuando pide que se mantenga Parayas esté pensando en el paciente. No hay ninguna duda de que no cumple ningún criterio para mantenerse como hospital. Y la mayoría de profesionales y los propios pacientes están de acuerdo conmigo.

–¿Está garantizado el mantenimiento de la plantilla del SCS?

–Sí, irá a Liencres íntegramente, porque el traslado posibilita el aumento de programas asistenciales. Se habilitará un hospital de día para 30 personas y se aumentará la actividad comunitaria, que es por donde va enfocada la atención psiquiátrica. Contrariamente a lo que la gente piensa, la mayoría de estos pacientes son jóvenes.

–El traslado se anunció para fin de año, ¿se adelantará a esas fechas?

–Espero que sí. He dado instrucciones de que empiecen las pequeñas reformas que se tienen que hacer en Liencres, como habilitar una zona exterior. Hay pacientes que pueden salir de forma autónoma, pero otros necesitan estar más controlados por si cabe la posibilidad de un intento de suicidio. La única vigilancia que requieren es evitar que se hagan daño a ellos mismos. Me gustaría aclarar, sobre las manifestaciones de preocupación del entorno de Liencres, que los pacientes en situación aguda, en pleno brote de sintomatología, ingresan en Valdecilla, que es donde hay que tratarlos.

–Ha dicho que el PP hubiera cerrado Parayas de haber seguido en el Gobierno. ¿Le consta que esa era la intención de Sáenz de Buruaga?

–No me consta, pero es que esto era cuestión de tiempo. De haber seguido ella, tarde o temprano hubieran salido a la luz las deficiencias, las quejas de los profesionales o hubiera pasado algo con la legionela y hubiera salido un escándalo... Y en la situación económica actual, Cantabria no puede afrontar la reforma del centro, que además es injustificada porque disponemos de instalaciones adecuadas en Liencres.

–¿Ve injustas las críticas?

–Totalmente injustas. Mi decisión no tiene nada que ver con la de Luis Truán (consejero de Sanidad en 2010). No se ha vaciado Liencres para llevar allí Parayas. En contra de lo que se quiere hacer creer, tanto la planta de Medicina Interna como la de Geriatría acogían ingresos de agudos, no de crónicos, y estaban en Liencres porque no cabían en Valdecilla. Pero al abrir las Tres Torres, el hospital ha pasado de 448 camas a más de 800.

–Ahora la pregunta que surge es ¿qué se va a hacer con Parayas?

–Se mantendrá el centro de menores y el centro de día de mayores, dependientes de Servicios Sociales. El resto, cuando sea posible, se tendría que ir reformando para dotaciones sociales y/o sanitarias. Desde luego, las personas con trastorno de salud mental necesitan más recursos que los estrictamente sanitarios.

–¿Se va a ampliar el concierto de plazas con Padre Menni?

–En absoluto. En Parayas ahora hay ocupadas 45 camas y Liencres tendrá 50.Este cambio no tiene nada que ver con Padre Menni, que tiene plazas concertadas tanto con Sanidad como con Servicios Sociales.

–¿El abordaje de los enfermos de salud mental es motivo de conflicto entre las competencias de Sanidad y Servicios Sociales?

–La combinación entre Sanidad y Servicios Sociales es clave, porque los pacientes cada vez son más mayores y pluripatológicos. Hay muy buena relación entre ambos departamentos, lo que pasa es a veces a tiene que haber una adecuada coordinación entre los profesionales y los diferentes recursos. En los enfermos mentales es cierto que la separación entre lo sanitario y lo social está menos definida.

–¿Cuándo pasará el Plan de Salud Mental de la teoría a la práctica?

–Lo que más urge es que los recursos disponibles sean los adecuados. Ahora no hay recurso intermedio, se pasa de la hospitalización a las unidades de salud mental. Precisamente, el traslado a Liencres va a suponer un incremento de los programas. Además, tenemos un proyecto piloto que es el hospital de día y las consultas psicogeriátricas en Valdecilla, que se irá extendiendo a otras áreas de salud.

–¿En qué punto está el trámite de devolución de la Residencia?

–Se ha comunicado a la Seguridad Social que se va a devolver, pero no se ha hecho hasta ver dónde se reubica la sede del Servicio Cántabro de Salud. Valoramos si puede ocupar las instalaciones del Idival y que el Idival se traslade a espacios vacíos de Valdecilla que no son de utilidad asistencial.

–¿Mantiene el Gobierno su intención de reutilizar la Residencia?

–Sí, hay que ver primero la respuesta de la Seguridad Social, y después el Gobierno tomará una decisión, probablemente de reutilizarlo con fines administrativos.

–¿Qué consecuencias ha tenido la auditoría de obra de Valdecilla?

–Estamos en el trámite de comprobación por parte de los técnicos públicos de las deficiencias detectadas, pero no se han cuantificado aún las penalidades para la empresa.

–¿Si hace balance de mandato, de qué decisión está más orgullosa?

–De la primera, la recuperación de la prestación sanitaria a todas las personas residentes en Cantabria. La comunidad debía solucionar esa injusticia que supuso el real decreto de 2012 (excluyó a los ‘sin papeles’). Aunque ha sido recurrido por el Gobierno central, estamos seguros de que hemos actuado dentro de nuestras competencias. Es una cuestión de justicia social, pero también de salud pública.

–¿Y cuál cambiaría si pudiera?

–Creo que hay medidas que podrían haberse tomado de otra forma. Como, por ejemplo, anunciar el traslado de Oftalmología a Liencres cuando ya estuviera más próximo. El gerente, en un acto de total transparencia, informó del plan de traslado en su primera reunión con los jefes de servicio, y eso acarreó meses de protestas.

–Resultó extraño que no participara en la apertura del nuevo Valdecilla, siendo un acontecimiento histórico. ¿Por qué?

–Si hubiera ido, me habrían acusado de inaugurar algo que no era mío para salir en la foto. Además, teniendo en cuenta que fue inaugurado con antelación, durante la campaña electoral, y que este Gobierno se había manifestado en contra del modelo de gestión (colaboración público-privada), no me pareció oportuno ir.

–¿Se equivocó con algún nombramiento de la Dirección de Valdecilla?

–No. Los nombramientos se valoran en el momento en que se hacen, no me equivoqué. Las dos personas que cesaron (directora médica y de enfermería) son excelentes profesionales, a las que agradezco que aceptaran el cargo. No es fácil dejar a un lado su profesión para exponerse por el bien del hospital, y más aún con un traslado como este, que añade más estrés.

–El lunes en el Parlamento se le criticó que «no dé la cara». Tiene una agenda movida, pero la exposición pública parece muy medida...

–Voy a todos los actos a los que se me invita y me reúno todas las semanas con los gerentes. Intentamos que las respuestas estén ordenadas, y hay explicaciones que deben dar ellos como responsables del área.

–Salvo la amenaza de huelga del Sindicato Médico, mantiene bastante tranquilo el ambiente sindical.

–Se han reactivado las ofertas públicas de empleo, se han aprobado los contratos de continuidad para los sustitutos de Atención Primaria, el concurso de traslados... Hemos hecho un esfuerzo por la recuperación de los derechos perdidos por los trabajadores durante la crisis.