Las ‘orugas soldado’ no son peligrosas, según los expertos

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Orugas encontradas en Cantabria. / Roberto Ruiz

  • Revilla dice que la plaga que afecta a varias zonas de Cantabria sólo se puede combatir fumigando

«Cada día hay más. Esto es terrible». La impotencia se apodera de los vecinos que se ven obligados a compartir terreno con las miles de orugas que les han invadido sin que «ninguna autoridad haya venido a interesarse por nosotros», decía ayer José Antonio Portilla mientras no quitaba ojo a la gran mancha de larvas negras que subía por la pared de su casa. El único que se ha pronunciado al respecto ha sido el presidente Miguel Ángel Revilla, quien en Radio Nacional anunció ayer que lo único que se puede hacer es fumigar, que es lo que concluye el informe elaborado por la Consejería deMedio Rural, Pesca y Alimentación a raíz de la invasión de orugas en varias zonas de Cantabria.

El documento, al que ha tenido acceso este periódico, explica que «esta plaga» de ‘orugas soldado’ «avanza en grupos muy numerosos lo que hace que, en poco tiempo, puedan devastar una pradera aunque asegura que «no son peligrosas para las personas ni para los animales», y que «no producen ningún daño por contacto.» Lo que sí advierte es que para que desaparezcan hay que esperar a que llegue el frío o fumigar. Esta última opción fue en la que insistió Revilla «aunque haya quien denuncie que esta práctica puede alterar el ecosistema».

"¿Fumigar? Bajo ningún concepto"

Jorge Garzón es el presidente de la Asociación Alas, que se encarga del estudio y la conservación de los Lepidópteros y los Odonatos Ibéricos, es decir de las mariposas y las libélulas, y ayer aseveró que «bajo ningún concepto se debe regar con pesticida para combatir esta especie».

Basándose en su experiencia, Garzón asegura que dentro de unas semanas estas orugas se convertirán en mariposas y las veremos por las noches revoloteando sobre las farolas. Garzón confirma los datos aportado por los técnicos de la Consejería sobre que estas orugas son de la familia de los Nactuidae y concretamente pertenecen al género Mythimna, y no a los Spodópteros como se dijo en un principio.

Pero, ¿por qué hay tantas? Garzón encuentra respuesta en «las altas temperaturas que ha hecho este verano y que no ha llovido tanto como hubiera sido conveniente». Estos dos factores han ‘revolucionado’ esta especie de oruga que se alimenta de hierbas gramíneas, es decir de carrizos, césped, hierbas y plumeros argentinos. Cuando estas orugas se conviertan en adultas se esconderán bajo tierra y, al cabo de unas semanas, se convertirán en mariposas por lo que fumigar es «innecesario y peligroso para los terrenos acuíferos».