¿Hay 'sorpresas' en el Presupuesto?

Un Presupuesto es como un puzle de multitud de piezas, donde todo debería encajar antes de aprobarse. Lleva mucho tiempo elaborarlo pero luego hay que analizarlo en su conjunto y comprobar qué ‘sorpresas’ esconde.

Conocemos, más tarde de lo habitual, las "líneas generales" del Presupuesto 2017 para Cantabria: 2.621 millones (6,3% respecto a este año, lo que supera las previsiones más halagüeñas de crecimiento del PIB nominal). Es un máximo histórico al igual que sucede con la deuda regional acumulada: 2.788 millones. Dicho presupuesto regional muestra cómo planea gastar a corto plazo el Gobierno. Se necesita pues tiempo para evaluar si estas macro cantidades se transformarán en acciones para mejorar la vida de los ciudadanos. La subida de ingresos, ojalá me equivoque, parece muy optimista. Y eso, a pesar de que se sigue aplicando sobre los cántabros una presión fiscal más elevada que en otras regiones (especialmente en IRPF). Además, muestra la foto fija del ‘acuerdo’ entre consejerías, donde resultan claves la deuda, liquidación de la financiación autonómica y desviación del objetivo de déficit, que delimitan el margen de maniobra a Economía. Con todo, el denominado servicio a la deuda o dinero que Cantabria deberá abonar por amortización e intereses, se sitúa en 394 millones (19,4% más que antes), lo que la convierte en la tercera ‘Consejería regional’ y es, por ejemplo, casi la mitad del gasto en sanidad.

Como he comentado otras veces, la ‘gran asignatura pendiente’ es el elevado nivel de endeudamiento acumulado, especialmente con el Estado. Superamos así ciertos umbrales ‘recomendables’ que hacen que endeudarse excesivamente sea un ‘lastre’ para el futuro. Esa concepción del Presupuesto como declaración de intenciones conduce a pensar cuánto tiempo pasará para saber si se cumplirán o no esos gastos ‘prometidos’ a la vista de los ingresos que al final se consigan. Si no, habrá de corregirse el rumbo sobre la marcha. Todo eso serán las ‘sorpresas’ de estos Presupuestos pues ahora sólo vemos la punta del iceberg. Será la búsqueda de apoyo parlamentario en las negociaciones para aprobarlo fuera de plazo la que ocasione cambios en varios apartados en semanas venideras.