De mal en peor

El 28 de mayo de 2015, cuatro días después del contundente revés en las elecciones autonómicas y municipales, el PP de Cantabria celebró una reunión de su Junta Directiva, meticulosamente cocinada por la cúpula, para que Ignacio Diego pudiese anunciar sin encontrar muchas resistencias que seguiría al frente del partido. «No me iré en tanto estéis conmigo y hasta alcanzar el Gobierno», afirmó Diego entonces. Silencios incómodos, rostros de circunstancias, y en la práctica, respaldo unánime. Pero la derrota ya había inoculado el virus de la división en el partido y más pronto que tarde tendría que manifestarse.

Las cosas iban mal en el PP hace 21 meses y ahora están peor. La Junta Directiva volvió a reunirse ayer para ordenar el desarrollo del congreso regional del 25 de marzo en un clima de deterioro y enfrentamiento desconocidos en la historia reciente del partido. Diego sabe que su continuidad es muy difícil, pero intenta mantener la influencia a través de una candidatura de ocasión frente al grupo que postula a María José Sáenz de Buruaga. De los nombres que ha manejado el presidente , sólo José Manuel Igual, el alcalde de Arnuero y hermano de la regidora santanderina, tiene predicamento en el partido, pero él mismo se descarta y rechaza presiones pasadas, presentes y futuras, de Cantabria o de Madrid, para ser el candidato integrador.

En la tremenda tensión, la tregua de la Junta Directiva de ayer, que avaló un pacto previo para que el vicesecretario Santiago Recio esté por tercera vez al frente de la organización del congreso y para nombrar a los equipos de las tres ponencias. No era cuestión de gastar la pólvora en salvas, en escaramuzas de poca monta, con poco que ganar y mucho que perder, sino de preservar las energías para la gran pelea por el poder.

De la progresiva hostilidad instalada en el PP da ejemplo el durísimo pronunciamiento del presidente del Grupo Parlamentario, Eduardo van den Eynde, en su apoyo a Diego y en la descalificación al grupo de Sáenz de Buruaga, al que niega la condición de renovador y reduce a una ambición ramplona y traicionera. Así están las cosas: en pleno debate de los Presupuestos 2017, los 13 diputados del PP en el Parlamento están concentrados en la batalla interna y fragmentados en tres facciones: los afines a Diego, los que respaldan a Sáenz de Buruaga y los que se mantienen a la expectativa, a ver quién gana. En el Gobierno de PRC y PSOE están encantados.

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