El Parlamento rechaza la propuesta del PP de anular el calendario escolar

El consejero de Educación, Ramón Ruiz, junto a Juan José Sota y Eva Díaz Tezanos.
El consejero de Educación, Ramón Ruiz, junto a Juan José Sota y Eva Díaz Tezanos. / Andrés Fernández
  • PRC, PSOE y Podemos respaldan el modelo instaurado este curso y las novedades aprobadas para el próximo, entre ellas la eliminación de las vacaciones de Semana Santa

El Parlamento de Cantabria respaldó este lunes el modelo de calendario escolar de cinco bimestres lectivos que se ha estrenado este curso en Cantabria y que el año próximo tendrá como gran novedad la desaparición de las vacaciones de Semana Santa al desvincularse la programación de los periodos de descanso de las festividades religiosas. Con los votos en contra del PRC, PSOE y Podemos y la abstención de Ciudadanos, la Cámara rechazó la moción del PP que pedía, entre otros puntos, dejar sin efecto el calendario escolar para el curso 2017-18 acordado recientemente entre la Consejería de Educación y la Junta de Personal Docente y aprobar uno «como el que tradicionalmente se venía desarrollando en Cantabria», estructurado en tres trimestres y respetando las tradicionales vacaciones de Semana Santa, "dando así estabilidad a las familias y al propio sistema educativo". Pero todas las argumentaciones que puso encima de la mesa la diputada popular Mercedes Toribio, desde la ruptura de las tradiciones hasta las problemas de conciliación que genera, no fueron tenidas en cuenta y el PP se quedó solo en su petición de que se anulara el calendario del próximo ejercicio.

Toribio denunció que el nuevo calendario "rompe por la vía de los hechos consumados con las tradiciones y raigambre cultural de nuestra sociedad ya que elimina las tradicionales vacaciones de Semana Santa". La portavoz de Educación del Grupo Popular puso como ejemplo el rechazo mostrado por colectivos de padres como la Concapa o las más de 17.000 firmas recogidas a través de la plataforma change.org, que "ponen de manifiesto la gravedad de la medida adoptada". "No hay ningún estudio ni criterio pedagógico que avale la necesidad de suprimir las vacaciones de Semana Santa, una tradición no sólo religiosa sino del sistema educativo, implantada hace décadas", insistió.

La parlamentaria defendió que este calendario solo "es mejor" desde el punto de vista laboral laboral de los profesores, pero no que "no piensa" ni en los alumnos ni en las familias ya que "rompe la continuidad pedagógica" y "complica la conciliación", perjudicando sobre todo "a las familias con menos recursos", por las dificultades que tienen para atender a sus hijos en los periodos de vacaciones.

Criticó además Toribio que el calendario escolar se haya aprobado en la Mesa Sectorial de Educación, donde sólo están representados los sindicatos docentes y la Administración educativa, «sin contar con un consenso generalizado de la comunidad educativa ni llevar a cabo un proceso de diálogo imprescindible», destacando que se ha dejado «de lado» a las familias «incumpliendo» los acuerdos que el consejero de Educación, Ramón Ruiz, tenía con ellas. Una necesidad de consenso que también reivindicaron Podemos y Ciudadanos aunque no apoyaran la iniciativa del PP.

Repartos más equitativos

PSOE, PRC y Podemos, los tres partidos que votaron en contra de la moción del PP, también coincidieron en sus razonamientos en favor del calendario escolar repartido en bimestres, sobre todo, porque permite "un reparto más equitativo y homogéneo de los periodos lectivos y las vacacionales, que favorece el descanso y un mejor rendimiento de los estudiantes".

Así, el diputado regionalista José Miguel Fernández Viadero defendió los "criterios pedagógicos" que sustentan el cambio de modelo estrenado este curso y que su partido apoya, y rechazo diseñar un calendario "en función de la conciliación", porque "lo importante son los alumnos".

Un tema, el de la conciliación, que también sacó a debate la diputada de Podemos Verónica Ordóñez que, aunque defendió el actual calendario, consideró que debe ir "acompañado de medidas de conciliación" que, en su opinión, son "responsabilidad" del Gobierno para que este modelo se pueda llevar a cabo «de forma efectiva». Al respecto, el socialista Víctor Casal defendió que el Gobierno cántabro ha puesto en marcha este curso que está a punto de concluir actividades de conciliación a las que se han acogido "un 30% de los escolares cántabros", aunque advirtió al PP que los colegios "no son un depósito de niños".

Debate sobre las creencias

El debate sobre las creencias no se quedó al margen de la discusión parlamentaria ya que tanto Podemos como el PSOE acusaron al PP de basar su petición de anular el calendario escolar "en cuestiones ideológicas y religiosas, no pedagógicas".

Ciudadanos justificó su abstención por "no entrar en la confrontación» entre el modelo de calendario «viejo» que es el que propone el PP, y el nuevo «no consensuado" que es el que defiende el bipartito PRC-PSOE.

En su turno de réplica, Mercedes Toribio cuestionó que si «tan bueno» es este nuevo calendario escolar por qué "ninguna otra comunidad lo ha implantado todavía" pese a que han estudiado el modelo. "Será que no es tan bueno", concluyó.

Comedores escolares

En contra a lo que ha ocurrido con esta petición del PP sobre el calendario escolar, el Pleno del Parlamento ha aprobado por unanimidad una moción de Podemos para instar al Gobierno regional a modificar "antes de 2018" la orden que regula el funcionamiento del servicio complementario del comedor escolar en los centros públicos no universitarios dependientes de la Consejería para que se regulen y fomenten todas las modalidades de gestión del servicio de comedor.

En la iniciativa aprobada con el respaldo de los grupos, se insta al Ejecutivo regional a elaborar un nuevo acuerdo marco que regule las condiciones generales en las que se debe prestar el servicio de comedor escolar que, entre otras cuestiones, fomente el consumo de productos de proximidad.

Así, desde Podemos se pide que el nuevo acuerdo marco establezca la necesidad de acreditar el origen de los productos presentados y que se exija que el 60% responda a criterios de proximidad "con el compromiso de aumentar paulatinamente este porcentaje".

En la iniciativa aprobada, desde Podemos se reclamaba que se establezcan como criterios de adjudicación de poderación superior el uso de productos de proximidad o los ecológicos o de producción sostenible y también la presentación de un plan para el no despilfarro de los alimentos y la gestión de residuos.

En la moción de Podemos se incluía un tercer punto que pedía que se establecieran una partida presupuestaria en todas las consejerías referidas a la soberanía alimentaria que fomente el consumo de productos de proximidad, algo que, sin embargo, se ha retirado, tal y como proponía el PSOE en una enmienda de supresión.

Aunque los grupos se han mostrado de acuerdo con lo que propone Podemos han condicionado su apoyo a que se aceptara la enmienda del PSOE para suprimir el punto relativo a las partidas presupuestarias, lo que ha llevado a Podemos a aceptar su supresión.

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