Diego rompe su silencio para anunciar que deja la política en 2019

Ignacio Diego en el Parlamento de Cantabria./Andrés Fernández
Ignacio Diego en el Parlamento de Cantabria. / Andrés Fernández

El expresidente de Cantabria y exlíder del PP carga contra una dirección regional «inexistente» y una «gestión desastrosa» de sus sucesores

PILAR CHATO y ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

«Harto de estar harto, ya me cansé». El expresidente de Cantabria y exlíder del Partido Popular, Ignacio Diego, ha recurrido a un verso de Serrat para romper su silencio y dejar claras algunas cuestiones: sale de este silencio, personal y casi político, para «evitar más especulaciones» con su nombre y anunciar que en mayo de 2019 abandonará la política y que, sea cual sea el resultado de las acciones judiciales abiertas tras el último congreso del PP, no optará a liderar el partido ni se presentará al frente de ninguna candidatura política a las próximas elecciones regionales. Sus palabras no son solo una ruptura de meses de silencio, sino un varapalo para la asociación política Lealtad Popular, formada por críticos del PP, que no descartan presentarse a los próximos comicios regionales y que siempre han utilizado la figura de Diego para aglutinar al mayor número de críticos y militantes.

Diego ha elegido su cuenta personal en Facebook para desnudarse tras meses en los que apenas ha hablado, más allá de su presencia en actos convocados por el sector crítico del partido y para opinar únicamente sobre el futuro de la formación. De su posición personal o de su estado de ánimo: silencio. Hasta hoy, en cuyas palabras no hay nombres propios, pero sí muchas alusiones, y en las que se destila decepción ante una dirección nacional que sabía desde 2016 de su intención de liderar el partido y de su renuncia a ser candidato regional en 2019 «para hacer una transición sin divisiones ni traumas». Y alusiones también hacia la nueva dirección regional -liderada por la que fue su mano derecha, María José Sáez de Buruaga- que califica de «inexistente, por ser magnánimo con el calificativo». Palabras muy críticas contra la dirección que le venció en un controvertido congreso y a la que atribuye «cortinas de humo para enmascarar una gestión desastrosa».

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En ese estado actual de «estar harto de estar harto», Diego se queja de que se especule con su nombre, de que se hable de sus «presuntas actuaciones» y de que se utilice su figura para «enmascarar un irregular proceso que ha llevado al Partido Popular a una etapa de extrema división y debilidad». Por eso, en este mensaje en sus redes sociales quiere dejar claras sus «intenciones y perspectivas futuras».

Es aquí cuando recuerda que el 22 de diciembre de 2016 habló con Mariano Rajoy en su despacho, donde le trasladó su intención de seguir al frente del partido y su renuncia a ser candidato en las elecciones de 2019 «perfectamente consciente de que esa etapa debía darse por concluida». Asegura Diego que esa misma conversación se había mantenido unos días antes con María Dolores de Cospedal y que la dirección regional conocía su contenido. Una posición que ya en su momento hizo pública. Tras el congreso regional de marzo de 2017, y las divisiones cada vez más radicales con su antigua mano derecha y sucesora, María José Sáenz de Buruaga, la dirección nacional del partido siempre se ha posicionado del lado de ésta.

De cara a sus perspectivas futuras. Ignacio Diego deja «muy claro» su «firme compromiso de no encabezar ninguna lista electoral al finalizar esta legislatura». Esto significa, «sin ningún genero de ambigüedades», que ni siquiera en el caso de que los tribunales anulasen el XII Congreso Regional en el que María José Sáenz de Buruaga le ganó la presidencia del PP por cuatro votos, y hubiera de repetirse el proceso, optaría al liderazgo del partido «ni encabezando ni formando parte de ninguna candidatura de las que concurriesen».

Su decisión, «firme y meditada», dice, en la que no caben cambios, es dedicar los próximos años a su familia y retomar su actividad profesional como docente. Hasta 2019, su actividad se limitará a su trabajo como diputado regional.

En su texto también hay palabras de agradecimiento a la lealtad y el ánimo recibido de «una parte mayoritaria de nuestros afiliados». A todos ellos pide comprensión ante una decisión que unos conocen y otros, «intencionadamente y con el afán de desviar la atención de sus propias incapacidades y de sus cuestionables actuaciones, intentan ocultar».

Diego pone fin a una carrera política en la que -dice- ha liderado las listas del Partido Popular «ganando todas las elecciones a las que me he presentado, cuatro de estas seis con mayoría absoluta» desde el año 1995. Ese año fue el primero en el que fue elegido alcalde de El Astillero, cargo que repetiría en 1999 y 2003. Sin embargo, su trayectoria arrancó antes: en 1987 fue concejal y en 1988 presidente de Nuevas Generaciones para llegar a director general de Medio Ambiente en el año 1991 y asesor del presidente del Parlamento. En el año 2004 fue elegido presidente del PP de Cantabria en un congreso celebrado tras la dimisión de buena parte de la dirección que perdió la presidencia de Cantabria tras el primer pacto PRC-PSOE en el año 2003. Ocho años después, Diego recuperó la presidencia de Cantabria para el PP con mayoría absoluta.

Diego se despide en la red social con un «y mañana comentaremos otros asuntos...»

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