Fútbol

La Gimnástica conquista una victoria que pone el ascenso al alcance de la mano

La Gimnástica, en uno de sus últimos encuentros. /Roberto Ruiz
La Gimnástica, en uno de sus últimos encuentros. / Roberto Ruiz

El equipo torrelaveguense jugará la vuelta en Mallorca con tres goles de ventaja | Juanma Barbero, Nacho Rodríguez, en dos ocasiones, y Lucho han sido los goleadores gimnásticos

Adela Sanz | Marta Ceballos
ADELA SANZ | MARTA CEBALLOSTorrelavega

Esta vez sí, la Segunda B está un poco más cerca. Más allá de la victoria y de los cuatro goles conseguidos, lo que ha dejado la Gimnástica es un cúmulo de sensaciones que animan a creer que el ascenso es posible. Si ya durante la semana se percibía en el equipo y en la ciudad esa magia previa a los grandes momentos, el partido no ha hecho sino confirmar que en esta ocasión, después de varios años de sinsabores, todo es diferente.

Suceda lo que suceda de ahora en adelante, nada podrá cambiar este momento. Todo está en el limbo aún, no hay nada decidido porque falta por disputarse otro partido, pero nadie les podrá arrebatar a los aficionados torrelaveguenses ese instante de felicidad que les brindó su equipo. Lo que les aguarda a partir de aquí, hasta el próximo domingo, son días de nervios, pero sobre todo de esperanzas y de anhelos. Esta vez, después de varias campañas de desilusión, puede ser la definitiva. Ganar el encuentro de casa es muy importante para el equipo local en una eliminatoria a doble partido, y si esa victoria es tan contundente como la conseguida por el equipo de Pablo Lago, pues aún lo es más. Marcarle cuatro tantos a un rival de la entidad del filial mallorquín no es algo sencillo. Se trata de un campeón de Tercera, acostumbrado al triunfo y al que no resulta fácil dañarle. Prueba de ello es que hasta ahora sólo había caído cinco veces en Liga y que apenas había encajado goles, siendo uno de los mejores conjuntos en este sentido, con sólo 20 tantos en su contra.

De entrada, la Gimnástica no lo tenía nada fácil, a pesar de la calidad de sus futbolistas, de su buena racha de resultados y de la confianza en sus posibilidades. No era sencillo doblegar, por mucho que se jugase en El Malecón, a un oponente fuerte y acostumbrado a dominar. Los blanquiazules se mostraban cautos por ese motivo, tratando de huir de esa euforia que les ha alejado de la realidad en otras ocasiones. Y el desarrollo del partido, con un Mallorca B empeñado en manejar el juego, no hizo sino reafirmar la convicción de que había que caminar despacio y tentando bien el suelo para pisar sobre seguro y no romperse la crisma.

4 Gimnástica

Álex Ruiz, Fer (Perry), Camus, Luis Alberto, Cote, Víctor, Hugo Vitienes, Palazuelos, Nacho Rodríguez, Cagigas (Barbero) y Fermín (Javito).

1 Mallorca B

Ferri, Gerardo, Pierre, Fran, Jaume Pol, Antonio, James, Toni, Jou, Rodado, Jaume Pascual y Enzo.

Goles:
1-0 m. 28, Nacho Rodríguez. 2-0 m. 31, Luis Alberto. 3-0 m. 45, Nacho Rodríguez. 3-1 m. 56, Toni Jou. 4-1 m. 81, Barbero.
Árbitro:
García Arriola (Colegio Vasco). Amonestó a los locales Luis Alberto, Cote y Palazuelos.
Incidencias:
3.000 aficionados en el estadio de El Malecón. Césped en perfecto estado.

Como era de esperar, los blanquiazules salieron con todo, con el mejor equipo posible, con el once que ya se saben de memoria unos aficionados que, una vez más, no fallaron a los suyos. Había ganas de demostrar que este año iba a ser diferente a los otros y que el equipo estaba preparado para pelear de verdad. Y ya desde los primeros minutos se vio que la Gimnástica había salido a por el partido, como dejó patente Fermín con su remate a los dos minutos. Un lanzamiento a puerta que era su forma de avisar al rival de que se anduviera con ojo porque lo iba a pasar mal.

Pero el Mallorca B, poco acostumbrado a dejarse llevar, no tardó en marcar el compás. Es de esos equipos que no siguen el tambor que le tocan los demás, sino que trata de guiarse por el suyo propio. Así, no tardó en armarse y tomar el control de la posesión. La Gimnástica, por su parte, no mostró ningún reparo en cedérselo y dedicarse a presionar, tratando de robar el balón y jugar a la contra. En este sentido, el torrelaveguense es un conjunto versátil. Puede y le gusta asumir la responsabilidad del juego, pero también se desenvuelve de maravilla cuando tiene que dejar que otro lo haga. En este sentido, demuestra que para controlar un partido no se necesita mantener el balón.

El filial bermellón dispuso de varias oportunidades de gol durante la primera media hora de juego, si bien Álex Ruiz, unas veces, y el escaso acierto de los delanteros, otras, se encargaron de que el marcador se mantuviese en el estado inicial. El murmullo en las gradas, no obstante, hacía presagiar lo peor. Tantas llegadas a puerta al final no iban a traer nada bueno. Sin embargo, ninguno de esos negros presentimientos se cumplió, y fue la Gimnástica la que, en su primera ocasión clara, marcó. Fue Nacho Rodríguez quien, desde la frontal, chutó con fuerza y envió el balón a la escuadra, donde no llegó Ferri. Fue un gol que supuso un alivio para los blanquiazules.

Sin tiempo para degustar el gol del delantero, en una acción de estrategia Luis Alberto consiguió el segundo. En ocasiones el fútbol depara situaciones así: cuando peor parece que andan las cosas un par de acciones se encargan de voltearlo todo y lo que antes era gris oscuro ahora brilla con un blanco nuclear. Los dos goles sacaron a la Gimnástica de su refugio y antes del descanso pudieron caer más dianas. Nacho Rodríguez tuvo otra ocasión muy clara antes de volver a marcar en el último minuto, llevando a su equipo al descanso con una ventaja que ni los más optimistas se hubieran atrevido a pronosticar.

Quedaba medio partido por delante y tocaba no estropear lo hecho. El Mallorca B regresó con ganas de enmendarse y buscó el gol con ahínco. Y tras varios intentos fallidos, al final Toni Jou logró el objetivo cabeceando un balón a la red. El tanto mallorquín puso en alerta a los locales, que buscaron calmar el partido. Había que evitar otro gol del rival como fuera, y a eso se entregaron. Fueron minutos de angustia que encogieron el corazón de los aficionados y llegaron a dejarlos sin voz, pero no el de los jugadores, que mantuvieron en todo momento la entereza y la fe en sí mismos.

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Y así, después de aguantar esos instantes de agobio, poco a poco fueron abandonando su trinchera, con el propósito de llegar así al final. Con lo que pocos contaban era con marcar otro más. Fue Barbero, a pase de Fermín, quien lo logró. Ese gol, el cuarto de la Gimnástica, fue el del éxtasis, porque más que un tanto, su significado puede trascender el propio triunfo e inscribirlo en la historia. Tal vez resulte decisivo para lograr el tan añorado retorno a esa Arcadia de Segunda B.

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