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El Racing enseña los dientes

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El partido no ha sido bueno ni animado. / Roberto Ruiz

  • El equipo cántabro supera al Pontevedra en un partido muy completo de los de Ángel Viadero

Ángel Viadero quiere que su Racing sea un tipo con el rostro impasible. Algo así como Clint Eastwood en versión futbolística. Cara de malo, sonrisas las justas y siempre un mismo modus operandi. Presión, intensidad, contundencia, orden y, de traje, ese 4-4-2 innegociable. Así, de aquí hasta el próximo mes de junio. Pero en estas situaciones, siempre entra en escena alguien dispuesto a hacer cosquillas y muecas al de la faz pétrea. Luisito, el técnico del Pontevedra, es uno de esos. En esto de las Segunda B se las sabe todas. Pizarra añeja. O si no, que le pregunten al Racing de la pasada campaña, donde el entrenador de fue uno de los malos de la trama, en la ida y en la vuelta. Pero esta vez no hubo fallos de raccord en el equipo cántabro y el único gesto de los verdiblancos fue para enseñar los dientes. Una victoria de las que dejan poso.

La mala leche de Viadero en Vigo la pagó ayer Óscar, que se quedó en el banquillo. Es su ‘Million Dollar Baby’ particular. El míster piensa que, con esas condiciones, aún tiene mucho que aprender. Y su aprendizaje pasó ayer por el castigo de la suplencia. La apuesta le salió bien al técnico santanderino, ya que el sustituto del de Piélagos, Coulibaly, se quitó el cartel de actor secundario para convertirse en protagonista. El senegalés la vio muy clara. Cuando aún no se había llegado al nudo de la película. Agarró un rechace en la frontal y, con un duro disparo, la colocó en la escuadra de Edu. Le gustó tanto su interpretación que, cinco minutos después, quiso repetir escena, aunque con menos suerte. El asunto es que el africano ya había puesto a su equipo por delante. Media sonrisa y no por la intervención de los gallegos. El Racing seguía a lo suyo.

Y eso que el Pontevedra no vino a Santander a especular. Quiso proponer y llevar a cabo un guión similar al de la pasada temporada. Al fin y al cabo, le resultó frutífero. Salida de balón desde atrás, juego rápido y presión a las pérdidas. Pero el Racing no se lo permitió. Era el largometraje de Viadero y el director no estaba dispuesto a cambios de última hora.

Lo intentó Luisito con una sustitución en el minuto 28 de partido. Un relevo que paró y volvió a activar. Retiró a un central, Portela, y dio entrada a un delantero, Mateo. Apuesta fuerte. Antes del descanso, esta vez por una desgraciada obligación, el entrenador visitante realizó su segundo cambio por la grave lesión de Iker Alegre.

Ya fuera por la aglomeración de actores en la zona de ataque granate o porque el Racing se encontraba cómodo en su papel de prófugo, el Pontevedra ganó presencia en el campo cántabro y posesión de la pelota, pero sin peligro para la meta de Iván Crespo. Porque los cántabros, agazapados, mantuvieron su cara de pocos amigos. Inmutable. La opción de las contras estaba ahí.

El vestuario es donde mejor se mueve Luisito. Visceral, estratega y con más recursos que una navaja suiza. Por eso, en el descanso el Pontevedra tenía una nueva oportunidad para enderezar el rumbo. Una nueva táctica para hacer cambiar el gesto al serio Racing. Aunque el lastre de las dos sustituciones completadas durante la primera mitad era un hándicap importante para el entrenador gallego. Aún así, la pizarra de la caseta visitante quedó llena de garabatos ininteligibles para todos los mortales, salvo para el que los fabrica en su cabeza. En la de los locales, seguramente, muchos menos trazos. Un signo igual bien grande. Como debía seguir el Racing tras la reanudación. En la misma línea. Conceptos básicos. Pocos, pero bien aprendidos.

Más allá de lo que pasase tras la puerta de los vestuarios, el Racing no quería sorpresas. Este equipo vive de rutinas. Y si tiene que haber algún evento extraordinario, quiere ser él mismo quien lo protagonice. Por eso, nada más arrancar la segunda parte, Dani Aquino vio a Edu adelantado y lanzó desde el medio campo para tratar de batir al guardameta visitante. Esta vez no hubo suerte. Pero sí poco después, cuando Héber se internó en el área y fue derribado. El propio Aquino, empeñado en ser ‘pichichi’ racinguista, agarró pronto la pelota. Confianza desmedida. Con suspense, la pelota se coló en la meta pontevedresa tras golpear en la pierna de Edu. El tercer tanto del Torito. Alguno, en la grada, ya le asemejaba con el ‘Petete’ Correa. Por sus tantos, su peinado, su vestimenta y su pasado Atlético. Las comparaciones son muy atrevidas. El uruguayo rebosaba calidad y el murciano, en sacrificio, gana por goleada. Porque, no contento con eso, el ex del Numancia arriesgó su cuello unos minutos en un genial remate en escorzo que Edu mandó a córner.

El Racing no soltó el acelerador ni ante la necesidad del Pontevedra de acortar distancias. Mario Barco disparó sin ángulo e Iván Crespo atrapó. Poco después, el de Viveda se quitó de encima un duro disparo de Añón y, para culminar su repertorio, mandó a córner un tiro lejano de de Javi Bonilla. El Racing defendió y atacó con uñas y dientes. Pura ambición. Ante un rival cada vez más resignado. Así que la grada disfrutó de su equipo como hace tiempo no ocurría.

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Mientras tanto, en el banquillo, tan poco le gusta cambiar las cosas a Viadero que esperó hasta el minuto 67 para realizar la primera sustitución. El míster aprovechó los movimientos desde el área técnica para hacer debutar a Caye Quintana, enterrar el hacha de guerra con Óscar y dar la alternativa a Laro, en presencia de su padre, Quique, que presenció el encuentro en la grada. La saga continúa.

El Racing ganó. Y bien. El equipo cántabro torció ligeramente la comisura al término del encuentro. Ligera sonrisa. Y se coloca a estas alturas en puestos de play off de ascenso a Segunda División. Jornada 3. Invicto y empatado con Izarra y Lealtad en lo más alto de la clasificación. Ese lugar, tampoco debe cambiar, como el rostro que tanto le gustó ayer al público verdiblanco, a tenor del aplauso final.

Si ante el Pontevedra tocaba calibrar las ambiciones, la semana le trae otros dos secuelas muy esperadas para el Racing: el Llagostera, en Copa, el próximo miércoles –Campos de Sport, 20.30 horas–; y uno de los principales candidatos al título el próximo domingo (A Malata, 17.00 horas), el Racing de Ferrol. «Son los demás los que deben preocuparse de nosotros», dijo Dani Aquino la pasada semana. Si el Racing mantiene esta cara siempre, seguro que será así.

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