Un desastre tras otro

Un desastre tras otro
Javier Cotera

El Racing vuelve a las andadas y pierde con estrépito ante el Barakaldo | El equipo de Carlos Pouso fue superado casi de principio a fin por el conjunto vasco, que se adaptó mejor al escenario

Sergio Herrero
SERGIO HERREROBaracaldo

John Marston era un tipo duro. Un forajido con un oscuro pasado y con ganas de recuperar su vida anterior, de nuevo dentro de la ley. Al vaquero del videojuego ‘Red Dead Redemption’ le faltaba un último paso para redimirse y recuperar a su familia. Antes, debía acabar con la banda de delincuentes de Bill Williamson, atrincherada en el escondrijo de Fort Mercer. Un fortín ficticio en el antiguo oeste americano. Una historia que el Racing repite a su manera. Al lado de la estación de ferrocarril de ‘Desierto Barakaldo’, el equipo cántabro continuó ayer con su vagar por la Segunda División B. Para recuperar su vida anterior, dentro de la élite, después de un oscuro pasado reciente, el equipo de Carlos Pouso debía asaltar en esta ocasión la temible fortaleza de Lasesarre. Esa en la que desde abril de 2017 no hay enemigo que no salga herido o con las piernas por delante. El Racing, con su habitual atuendo desastroso, optó por esta última forma de abandonar el lugar. Era un duelo en busca de su redención particular y quedó aún más retratado. Al oeste de la ría de Bilbao, el sheriff verdiblanco, Carlos Pouso, conocedor del terreno como buen leiotarra, repitió la estrategia que le funcionó para mandar al calabozo al Vitoria. La única novedad fue la entrada del recuperado Gonzalo de la Fuente en el centro de la defensa, en lugar del canterano Miguel Gándara. En el desierto hay arena, cactús y espejismos. Y esto último es lo que fue la goleada de siete días antes. Sólo una ilusión en medio de la nada más absoluta, que es lo que está siendo la temporada del Racing. En Lasesarre, el desastre verdiblanco volvió a ponerse de moda.

2 Barakaldo

Txusta, Andrada, Galán, Picón, Olaortua, Baba, Son (Ito, min. 85), Galder, Buenacasa (Sergio García, min. 76), Vitoria y Cuerva (Iru, min. 89).

0 Racing

Crespo, Gurdiel, Julen, Regalón, Gonzalo, Sergio Ruiz (Javi Cobo, min. 84), Granero, Quique Rivero (Pau Miguélez, min. 60), Héber (César Díaz, min. 67), Aquino y Borja Lázaro.

Goles.
1-0, min. 57:Buenacasa. 2-0, min. 84: Vitoria.
Árbitro.
Martínez García (Comité Riojano). Amonestó a los locales Galder, Galán y Picón y a los visitantes Dani Aquino y Gonzalo.
Incidencias.
Lasesarre. Terreno de juego en mal estado, en una tarde soleada pero con mucho viento que condicionó el transcurso del partido.
Público.
Aproximadamente 4.000 espectadores en las gradas del estadio gualdinegro.De ellos, unos 1.000 seguidores verdiblancos desplazados con el equipo. Al final del partido y en el acceso al autobús verdiblanco un grupo de aficionados cántabros mostró su malestar por el rendimiento del equipo e increpó a los futbolistas.

El equipo cántabro vio hacia dónde tiraba la bola del desierto y solicitó el cambio de campo para atacar en la primera mitad a favor de viento. Tampoco marcó mucho la diferencia esa circunstancia. Los contendientes, frente a frente, se llevaron las manos a las caderas. Al Racing, trabado, impreciso y fallón, el arma se le quedó atorada en la pistolera. El Barakaldo fue el primero en sacar el revólver. Una cadena de errores verdiblanca permitió a Son avanzar hacia la portería. Un compañero, a su izquierda, cabalgaba junto a él. Pero el portador del balón decidió jugársela sin contar con ayuda. Llanero solitario. Su tiro lo sacó Iván Crespo a córner. Acto seguido, el meta cántabro volvió a quedar solo ante el peligro. Un mal despeje de Borja Granero acabó con la pelota en los pies de Vitoria. El remate a la media vuelta del delantero se estrelló en el cuerpo del guardameta.

Las dos primeras balas le pasaron al Racing silbando cerca de las orejas. El zumbido del metal al atravesar el aire hizo por fin reaccionar al equipo verdiblanco que, con su tembleque particular, blandió la pistola en actitud amenazante. Dani Aquino fue el encargado de disparar. Su lanzamiento de falta, muy ajustado al palo, lo mandó el meta Txusta a córner. Hasta ahí. El conjunto de Pouso en la primera mitad fue un auténtico horror –en la segunda, similar–. Tenía un mayor parecido con Condemor el pecador de la pradera que con John Wayne. Y eso con el viento a favor. Tras el descanso se podía esperar cualquier cosa.

Porque antes de la llegada del intermedio, el Barakaldo aún tuvo dos buenas ocasiones más. Olaortua envió fuera un remate de cabeza a la salida de un córner y, posteriormente, una gran jugada por la derecha del ataque gualdinegro fue culminada por Son. El tiro final lo repelió Iván Crespo junto al poste.

Sin demasiados alardes y mientras los balones aéreos se quedaban flotando en el cielo de Lasesarre, el Racing pisó más el área vasca en los primeros compases del segundo tiempo. Por su aspecto, Borja Lázaro podría ser protagonista de un western. Cara de tipo duro, gesto serio y brazos arqueados. El madrileño pudo darle el tiro de gracia al Barakaldo nada más salir del vestuario. Quique Rivero le dejó solo con un buen pase, pero el ariete ni acertó a ejecutar ni a servir la presa en bandeja a un Dani Aquino que le escoltaba por la izquierda. El tiro del ‘9’ lo atrapó el meta local con un suspiro de alivio. Poco después, una galopada de Héber terminó con un disparo del gallego que se marchó al pecho del arquero.

Las claves

1. Otra vez la de arena
El Racing volvió a mostrar ayer su peor rostro. La continuidad en la alineación no surtió efecto.
2. Mala adaptación
El Barakaldo se adaptó mucho mejor al fuerte viento y al mal estado del césped. No es excusa.
3. Superado siempre
Salvo en los primeros minutos de la segunda parte, el equipo de Pouso fue superado siempre.
4. Imprecisiones y errores
Los verdiblancos fueron incapaces de hilvanar jugadas de mérito. El centro del campo estuvo perdido.
5. Inoperancia ofensiva
En ataque, el Racing fue incapaz. Tuvo hasta tres buenas ocasiones que no fue capaz de materializar.
6. Otra oportunidad perdida
Sporting B y Mirandés pincharon, pero el equipo de Pouso volvió a ser desagradecido.

Y quizá cuando más sólido parecía el Racing, el Barakaldo iba a hacer diana. Buenacasa pateó las puertas batientes del área verdiblanca y disparó al pianista. Sangre. A ver quién remonta ahora esto. Mientras tanto, Carlos Pouso decidió cambiar el dibujo y al clásico 4-4-2. Pero, después del espejismo del choque ante el Vitoria, parece que los sistemas tampoco son ni soluciones ni problemas. Los números de teléfono de los que hablaba Menotti. El fallo multiorgánico racinguista es mucho más profundo.

El viento que en la primera mitad al Barakaldo no le afectó ni lo más mínimo, al Racing le pareció un dolmén sobre su espalda. Y cuando no era el rival, el fuerte aire o que si la abuela no podía fumar porque en los estadios de Euskadi está prohibido, iba el equipo cántabro y se pegaba un tiro en el pie. El lateral Andrada erró al ceder de cabeza la pelota a su portero y dejó a Dani Aquino con la pelota solo en el área. El murciano, en lugar de tomárselo con calma y decidir, dejó apretado el botón de disparo, llenó la barra al máximo y mandó el cuero al tejado del estadio baracaldés.

El azucarillo de Lezama

El Racing repitió el mismo guión que en Lezama. Se fue deshaciendo poco a poco. Como un azucarillo en el café que se iba a tomar con regusto el Barakaldo. A medida que iban pasando los minutos, el equipo de Carlos Pouso se iba convirtiendo en un equipo de broma. En el payaso metido en un barril que ponen en los rodeos americanos a jugársela delante del toro mientras los de la grada se mofan de él. Un juguete en manos de su rival.

El detalle

Dani Aquino.
El jugador murciano-argentino se perderá el partido del próximo domingo, frente al Amorebieta, tras ver este domingo en Lasesarre la quinta cartulina amarilla. En el Barakaldo jugó como titular el cántabro y exracinguista José Picón.

Yel conjunto dirigido por Aitor Larrazábal, disfrutando del momento, manejó el tiempo que quedaba hasta el final para darle una nueva alegría a su público. Mientras tanto, los verdiblancos desplazados hasta Lasesarre contemplaban la énesima traca de la temporada. Ni redención ni nada que se le parezca. Así que, entre pases de chiste, despejes a la nada y errores de bulto, el Barakaldo decidió que, por qué no, debía darse un homenaje ante un contrincante que últimamente de enjundia no tiene más que el nombre y la historia. El resto, visto lo visto, es atrezzo. A la salida de un córner, allá por el minuto 84, Vitoria agarró un balón caído en el segundo palo para hacer otro agujero en el pecho racinguista. Horror al completo.

El resto del tiempo sobró. Ni la derrota del Sporting B ni el empate del Mirandés fueron consuelo para nadie. Porque con la cabeza gacha lo único que se puede ver es a los equipos que vienen apretando por detrás. Como el propio Barakaldo. Como el Athletic B. Los dos últimos rivales que han desnudado al conjunto de Carlos Pouso. El Racing al final acabó –ojo, spoiler– como John Marston. Muerto en una balacera sin piedad. Pero con una gran diferencia. El vaquero de Beecher´s Hope pereció con dignidad después de luchar por su familia hasta el final. A los futbolistas verdiblancos, su familia, su afición, les despidió con reproches y malos gestos. Sin perdón. Esto cada vez pinta peor.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos