Fútbol

Un punto feo y caro

Roberto Ruiz

El Racing solo saca un empate de Merkatondoa en un partido aburrido que acaba con Córcoles y Granero lesionados

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Cuando el Racing derribó el fortín de Merkatondoa el pasado mes de mayo, con una solvencia indiscutible, nadie en el conjunto verdiblanco pensaba en volver a la bella localidad navarra si no era por motivos turísticos. La cruda realidad. No cumplir el objetivo en el play off de ascenso obligó a retornar este sábado a un estadio en el que, desde aquella victoria racinguista nada había vuelto a ser igual. El 0-3 que lucía en el marcador manual del recinto parecía una cicatriz de aquello. El cuadro blanquiazul había perdido durante este inicio del campeonato su fortaleza en feudo propio. Esa que cimentaba brillantes actuaciones en la categoría. El Izarra, hasta este sábado, sólo había sacado un punto en tres encuentros como local. A pesar de todo, Merkatondoa siempre actúa como un cedazo. Filtro. Por sus características, desecha cualquier tipo de talento y sólo deja pasar la actitud. La intensidad. La contundencia. Poco más. Al final, eso es lo único que quedó en un partido tosco. Feo. De escaso valor. Y para el Racing, caro. Con dos lesionados más que restar a una línea defensiva hecha añicos. Alto precio para un triste punto en un partido que dio sentido a ese topicazo futbolístico de «empate a nada».

0 Izarra

0 Racing

El detalle
En la grada de Merkatondoa estuvo presenciando el encuentro el exracinguista Israel Puerto, actualmente futbolista del Mirandés. Tampoco faltó Benito Ballent, que no se pierde ningún encuentro verdiblanco en su tierra, Navarra
la ficha
Izarra: Iricibar, Eneko, Cacho, Cabrera, Maestresalas, Cisneros, Bruno Aráiz (Mario, min. 90), Hinojosa (Briñol, min. 78), Laborda, Yoel y Arnau (Abaurrea, min. 82). Racing: Crespo, Córcoles (Gándara, min. 51), Regalón, Granero (Jerín, min. 69), Julen, Óscar, Quique Rivero (Javi Cobo, min. 55), Sergio Ruiz, Álex García, Dani Aquino y Juanjo. Árbitro: Muñoz Pérez (Comité Valenciano). Amonestó a los locales Cisneros, Arnau, Cabrera e Hinojosa y a los visitantes Jerín y Juanjo.
EL PÚBLICO
Unos 600 espectadores.Apenas una veintena deaficionados cántabros.

Ángel Viadero confió de nuevo en el once que le sirvió para dejar atrás la crisis de resultados. Obligado también por las bajas. Con un único matiz. Quizá por las peculiares características del escenario, decidió colocar a Álex García en la banda izquierda en lugar de Héber. El gallego en Merkatondoa tenía menos espacio para esprintar y el de Beranga podría aportar algo más en un juego aéreo que iba a ser una constante absoluta. Y el naronés, por qué no, podría ser una buena opción para abrir huecos con el físico rival un poco más castigado. Se iba a quedar con las ganas.

El Racing apenas inquietó al meta del Izarra en los 90 minutos

La tarde de este sábado se iba a parecer más bien poco a la del pasado 14 de mayo, cuando el Racing ganó como un martillo pilón. Por la vía rápida. Por semejarse a algo, a la visita de hace dos campañas, con el mismo pírrico número de oportunidades y un resultado idéntico. En esta ocasión, en la primera mitad hubo de todo y no pasó nada. Ni el tiempo. Los minutos fueron larguísimos hasta el descanso de un partido de juego tedioso. Tras la reanudación, también. Y no porque el Racing estuviese del todo mal, sino porque en el estadio estellés, con su obsoleto césped artificial y sus reducidas dimensiones, es difícil inventar algo distinto. El conjunto montañés se colocó el mono verde de trabajo para igualar fuerzas con un intenso Izarra. Muchas faltas, contacto, algún que otro pique, pero sin prácticamente llegadas a las áreas que destacar. El equipo cántabro fue dominador durante los primeros 25 minutos, pero posteriormente la contienda se equilibró. Con acercamientos, mas con ambos guardametas prácticamente inéditos. Las opciones más peligrosas de los de Viadero llegaron en contras culminadas con centros por la banda que no encontraron rematador. Y, como ocasión reseñable, un disparo desde la frontal de Dani Aquino que se marchó por encima del larguero.

En el lado contrario, el cuadro navarro lo intentó casi siempre por las alturas. Borja Granero y Paco Regalón se mostraron fiables en esa parcela e Iván Crespo sólo tuvo que actuar para sacar un centro envenenado de Cacho desde la izquierda, que el de Viveda envió a córner. Un inofensivo tiro lejano de Cisneros que se convirtió en el único balón entre los tres palos.

Por no haber, en el partido de este sábado casi no hubo ni disparos a portería en las dos áreas

Izarra significa ‘estrella’ en euskera. Pero este sábado, en Merkatondoa, no iba a brillar ni la moneda que lanzó el colegiado en el sorteo de campos. Tarde nublada. Gris, como el fútbol. Estrella, tercera persona del singular del verbo estrellar. La solidez racinguista, su orden, por unos motivos u otros, se iba a ir deshaciendo. Porque la intensidad verdiblanca siguió chocando una y otra vez con la comodidad navarra en tareas defensivas. Y porque las lesiones iban a condicionar todo el planteamiento de Ángel Viadero.

Balance de daños

Primero cayó David Córcoles. El lateral alicantino se llevó la mano a la parte trasera del muslo tras una carrera en plena persecución de un rival. Isquiotibiales. Otra lesión muscular para el veterano futbolista verdiblanco. Gándara fue su sustituto. Lógico. Aunque el de Santander iba a acabar jugando de central.

Tras un salto, Borja Granero quedó tendido en el césped, se agarró el tobillo izquierdo y pidió el cambio. Otra sustitución imprevista. Ángel Viadero tuvo que recurrir al debutante Jerín –se situó en el doble pivote junto a Javi Cobo– e improvisar con Sergio Ruiz como lateral derecho. Dos efectivos menos para una línea defensiva ya muy mermada. Overbooking en la enfermería. Y el técnico de Canalejas, sin la opción de buscar algo diferente con Héber, que tuvo que quedarse en el banquillo sin remedio.

Justo antes de la lesión del capitán, el Izarra estuvo a punto de adelantarse en el marcador. Un error de Julen Castañeda en las inmediaciones del área permitió a Bruno Aráiz plantarse en solitario ante Iván Crespo. Al extremo blanquiazul se le hizo de noche y fue incapaz de anotar.

En Merkatondoa da igual llamarse Racing de Santander, tener 104 años de historia y haber visitado, no hace tanto, el Santiago Bernabéu, el Nou Camp o el Parque de los Príncipes. El estadio estellés lo iguala todo. No hace distinciones. Y el fútbol, que en Segunda División B no es ninguna maravilla, aquí se convierte en otro deporte. Más rudo. Menos técnico.

Las lesiones de Granero y Córcoles trastocaron los planes de Viadero

Al final, el Racing se llevó un pobre empate de su visita a Estella. Ese lugar al que espera no volver si no tiene un motivo lúdico o gastronómico. Porque el resto es sufrimiento. Y la Segunda División aún queda muy lejos. El equipo cántabro dejó su portería a cero por tercer encuentro consecutivo. Es una lectura positiva. Pero no parece suficiente. Un sólo punto en casa del penúltimo no da lugar a la celebración. Un empate que puede alejar a los verdiblancos, otra vez, de los puestos de cabeza. De sus máximos rivales en la lucha por el campeonato liguero. Aunque Merkatondoa no es lugar para florituras, a este Racing le queda mucho por mejorar.

Tiene trabajo Viadero por delante y aún más el doctor Manuel Mantecón y los fisioterapeutas del club cántabro. Gonzalo, Borja Granero, César Díaz, Córcoles, Javi Gómez, Juan Gutiérrez... El Racing no está bien y al perro flaco le atacan el hambre, las pulgas, las garrapatas y cualquier otro bicho que se cruce por su camino.

En La Albericia espera otra semana de pocas sonrisas. De esperar a un domingo más en busca de buenas noticias que alegren el ambiente. El Athletic B –domingo, 17.00 horas– será el próximo enemigo en poner a prueba a un equipo cántabro que se acerca poco a poco al ecuador de la campaña sin demasiadas notas positivas. Queda tiempo. Esto es largo. Pero no conviene descuidarse.

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