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Por fin, una fiesta completa

Por fin, una fiesta completa
Javier Cotera

El Racing, con una buena primera parte, rompe su mala racha a domicilio y se mantiene en puestos de play off

SERGIO HERREROSantander

En las fiestas siempre hay personajes que se repiten. Está el típico aguafiestas; también el que baila hasta con la sintonía del telediario. Aparece con asiduidad el típico tipo que es un muermo y luego el que llegada cierta hora desaparece sin decir nada. Seguro que alguno mañana no se acordará de nada. Y otro suele cumplir el rol de alma de la fiesta. Centro de atención. Al que todos jalean. Al que todos quieren parecerse. Y ese, por fin, después de días y días de sopor, fue el Racing. Se llevó todos los parabienes, pinchó los ritmos que quiso e hizo bailar al rival y los cerca de 1.500 seguidores cántabros que le hacían corro alrededor del terreno de juego de Les Caleyes. La fiesta, esta vez, sí fue completa. Pese a que al final también hubo tiempo para sufrir.

1 Lealtad

Javi Porrón, Omar, Edu Payá, Mendi, Álex Blanco, Galiano, Álex Cruz, Borja (Robert Martínez, min. 57), Montero (Moreno, min. 57), Rodri y Jorge

2 Racing

Iván Crespo, Gándara, Regalón, Gonzalo, Julen Castañeda, Pau Miguélez (Óscar Fernández, min. 64), Jerin, Sergio Ruiz, Héber (Juanjo, min. 78), Dani Aquino y Borja Lázaro (Franco Acosta, min. 72)

Goles:
xx0-1, min. 11: Borja Lázaro. 0-2, min. 18: Dani Aquino. 1-2, min. 68: Robert Martínez. x
Árbitro:
Díez Cano (Comité castellanoleoneés). Amonestó a los locales Edu Payá, Galiano, Álex Cruz, Moreno y Montero y a los visitantes Julen Castañeda y Jerin. Expulsó a Mendi por doble amonestación.
Incidencias:
ampo de Les Caleyes. Con césped en aceptable estado, en una tarde apacible.
El público:
Unos 2.000 espectadores en las gradas de Les Caleyes. La mayoría de ellos seguidores del equipo verdiblanco, que disfrutaron de una gran jornada turística, gastrónomica y de fútbol en Villaviciosa.
El Detalle.
Carlos Pouso le dio la titularidad en el centro del campo a Jerin Ramos, jugador del filial, que se convirtió en el mejor futbolista del partido ayer en Villaviciosa.

A simple vista, el césped de Les Caleyes estaba en un aceptable estado. Sin embargo, aunque Carlos Pouso dijo el viernes que la idea inicil era que Quique Rivero jugase en el centro del campo, el técnico vasco decidió finalmente darle la alternativa al futbolista del filial Jerin junto a Sergio Ruiz en el doble pivote. Pau Miguélez fue el elegido para sustituir al sancionado César Díaz y la otra sorpresa en el once fue la entrada de Regalón en el centro de la zaga y el desplazamiento de Miguel Gándara al lateral derecho. Adán Gurdiel fue el perjudicado.

Con esos ingredientes, el 'conxuro' de Carlos Pouso para romper el maleficio de más de dos meses sin ganar fuera de casa quedó quebrado. Dos triunfos consecutivos. Así las cosas se ven de otra manera. Y con una cita que parecía solventada por la vía rápida. Perfecto para que el personal desplazado digiriese con calma el cachopo y las fabes de rigor. En el minuto 18, estaban prácticamente todos los trozos de la tarta repartidos. Aunque el Lealtad vino en la segunda parte a reclamar lo suyo.

La primera parte del Racing fue de lo mejor de la temporada en los partidos a domicilio Intensidad inicial

El colega al que Carlos Pouso había invitado a última hora al once titular fue protagonista desde el primer momento. Servicial, Jerin hizo de barrendero y dejó limpio el centro del campo en un momento. Los dos goles racinguistas, en la primera parte, surgieron de sendos robos del madrileño de origen caboverdiano. Fabricante de contras.

El Racing apareció en Les Caleyes más resultón que en toda la temporada. Atractivo. El equipo cántabro fue intenso. A veces, hasta agresivo, precisamente lo que echaba en falta Carlos Pouso el viernes en rueda de prensa. El caso es que esos números que tanto estresan al técnico verdiblanco quedaron en un segundo plano. Nadie se paró a analizar si el número de emergencias era el 4-4-2, el 4-3-3 o el 3,1416, por lo que pudiera pasar. Una buena actitud es el mejor sistema. Por eso Barney Stinson triunfa en todas las fiestas.

Dani Aquino lo intentó con una falta que repelió Javi Porrón. El remate posterior de Gonzalo se marchó alto. La primera contra que agarró el equipo cántabro fue letal. Precisamente el murciano galopó desde la medular tras el robo de Jerin, la defensa del Lealtad se quedó parada pidiendo fuera de juego de un Héber que se había desentendido. El centro final del murciano lo remató Borja Lázaro en boca de gol.

Como la acción tuvo éxito, el Racing repitió la misma operación siete minutos después. Jerin pasó la escoba en la medular, Héber recorrió la banda izquierda y su balón al área lo empujó Dani Aquino al fondo de las mallas. Increible, vistas todas las penurias anteriores. 18 minutos y poco de qué preocuparse. Esta vez sí, se vieron las mejorías que pregonaban desde el vestuario.

Sin olvidar los méritos del Racing, también hay que tener en cuenta que le tocó bailar con una pareja lánguida, tristona. Porque el Lealtad, al borde del descenso, pocas incomodidades le creó al equipo cántabro antes del descanso. Un par de intentos de Álex Cruz fue lo más reseñable en la primera mitad. Y en una buena fiesta que se precie, siempre hay alguien recibido con los brazos abiertos cuando aparece con las bolsas de hielo compradas en la gasolinera. Ese fue el Tudelano, que le arruinó la tarde al Mirandés para refrescar aún más al racinguismo.

A sufrir

Lo que pasa es que el fútbol, como la noche, muchas veces se hace larga y confunde. El Racing se relajó más de la cuenta. La música demasiado alta y el vecino que aporrea la puerta. Toque de atención. Al Lealtad le pegó el subidón. Un centro desde la izquierda lo incrustó en la meta de Iván Crespo el recién incorporado Robert Martínez. A sufrir. Al racinguismo no le van las fiestas pausadas.

Carlos Pouso retiró a Borja Lázaro y Héber y puso a bailar a Franco Acosta y Juanjo. Precisamente el de Ontaneda estuvo a punto de marcar en el primer balón que tocó. El ariete controló con el pechó, perfiló el cuerpo y buscó la escuadra. La pelota se marchó por muy poco, pero Juanjo se ganó un poco de cariño de la afición. Posteriormente, un remate suyo de cabeza se marchó a las manos de Javi Porrón.

El gol del Lealtad llevó al equipo de Carlos Pouso a pasar un mal rato en los últimos minutos Paso atrás

A veces en las fiestas sobra gente y corta el rollo a quien se está divirtiendo. Con el Racing pasándolo mal, lo mejor que le pudo pasar al equipo cántabro fue la expulsión de Mendi por doble amonestación. Así los verdiblancos tomaban un poco de oxígeno de cara a unos minutos finales que se estaban volviendo demasiado tensos y al otro lado de la estrecha línea que divide la alegría del disgusto. Sólo fue un mal rato. El pitido final del colegiado supo a gloria pese a que un amigo traicionó a otro. El Racing le dio una puñalada de la que difícilmente se podrá recuperar el amable Lealtad, pero en un duelo fratricida no cabía otro desenlace menos triste. Alguno de los dos iba a salir dañado.

Gran jornada de disfrute y fútbol, triunfo, maleficio roto y sensaciones mejoradas. Lo dicho, fiesta completa. Y después de una buena juerga, lo más importante es dormir bien. Tras pasar una mala noche de sábado, acostado fuera de los puestos de play off de ascenso a Segunda División, los tres puntos cosechados en Villaviciosa le sirven a los de Carlos Pouso para mantener la cuarta plaza, con tres puntos de ventaja sobre el quinto puesto y a sólo dos puntos de la segunda. El liderato sigue lejos –seis puntos–.

Pero lo más importante de las buenas fiestas es que tengan voluntad de continuidad. Que se repitan y que tengan el mismo desarrollo. Si es algo aislado, al final se acaba olvidando y aquí, de lo único que nos acordaremos es de si se ascendió o no. La primera mitad del partido da esperanzas de que al menos se pueda pelear por ello.

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