Fútbol-Racing

El Racing ya paga al día a sus empleados, pero aún les debe cantidades de la ‘Era Okupa’

Francisco Gutiérrez, José Emilio Criado, Pedro Ortiz, Alfredo Pérez y Manolo Higuera, en la última Junta de Accionistas. /Javier Cotera
Francisco Gutiérrez, José Emilio Criado, Pedro Ortiz, Alfredo Pérez y Manolo Higuera, en la última Junta de Accionistas. / Javier Cotera

Los trabajadores no deportivos todavía no han cobrado parte delas deudas heredadasantes de 2014, además de los «descuentos»en su nómina tras llegara un acuerdo con el club

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

En lo deportivo, el Racing sigue penando los desmanes del pasado por la Segunda División B del fútbol español. Su infierno particular. Para arreglarlo, además de que la comisión deportiva del club, los técnicos y los jugadores hagan las cosas bien, la situación depende también de que la caprichosa pelotita entre o no en los momentos clave. En las dos últimas campañas, ese último condicionante indispensable no se dio. Por eso está donde está. En los tribunales, poco a poco se va desmadejando la maraña jurídica que ha llevado a tener a la entidad verdiblanca prácticamente bloqueada. Al borde de la asfixia. Y en las oficinas, en lo puramente institucional, aún queda una importante parte de la herencia dejada por las presidencias de Francisco Pernía y Ángel ‘Harry’ Lavín pendiente de subsanar. Un carísimo impuesto de sucesiones. Los empleados no deportivos han sido los principales paganos de todo ello. Sin comerlo ni beberlo. Y, aunque en menor medida, lo siguen siendo. Que la Agencia Tributaria levante los embargos y la vuelta del equipo al fútbol profesional son los hitos necesarios para que el personal de la entidad que no trabaja alrededor de un balón recupere las cantidades que aún se les adeuda desde hace mucho tiempo. Desde la ‘Era Okupa’.

Dieciséis empleados están afectados por esta situación. La primera de las deudas que mantiene el club con todos ellos versa sobre las mensualidades que no se les abonaron durante la etapa más cruda. En el periodo en que ‘Harry’ empezó a no pagar al personal. La mayoría de los empleados llegaron a acumular un año sin ingresos a la espalda. Un día tras otro hasta superar los 365. Una situación muy difícil de aguantar. Pero lo hicieron. Era eso o mandar todo a la porra, perder el puesto de trabajo en plena crisis económica y mandar al limbo las cantidades ganadas y no percibidas. La Junta de Accionistas del 31 de enero de 2014 y la entrada de las siguientes directivas dio luz a la situación de los empleados, quienes, con cuentagotas y cuando al club le fue siendo posible, empezaron a cobrar al día y a tachar algunos de los atrasos. De aquellos lodos, aún quedan algunas mensualidades pendientes. En total, cerca de 100.000 euros, cuyo cobro está comprometido al levantamiento de los embargos por parte de la Agencia Tributaria.

Catorce días para la Junta de Accionistas

El Racing presentará en su Junta General de Accionistas del 25 de noviembre unas cuentas con 70.000 euros de pérdidas (más que asumibles para la sociedad) y un presupuesto de 2.955.000 euros, lo que significa rebajar la previsión de gastos en unos 200.000 respecto al curso pasado. Mucho más se rebaja la previsión de ingresos. Para el curso vencido de 2016-2017 se habían presupuestado 4,7 millones teniendo ya en cuenta los traspasos de los hermanos San Emeterio y Koné, que no se imputaron en el ejercicio anterior. En consecuencia, la previsión para la temporada en curso es de nuevo más modesta, en este caso con una diferencia de casi 1,8 millones. La Junta se celebrará, en primera convocatoria, en la Universidad del Atlántico, situada en el Pctcan.

Unos bloqueos de las cuentas verdiblancas que desaparecerán cuando el Racing se ponga al día con Hacienda. La entrada de Pitma –a través de la empresa Management and Professional Sports Development SL– como principal accionista ha permitido al club firmar con el grupo empresarial de Cartes «un contrato de cuenta corriente que permita afrontar las necesidades financieras del club a lo largo de la próxima temporada –la presente–. Dicho contrato, por un periodo inicial de un año, será prorrogable salvo denuncia de una de las partes», tal y como explican las cuentas anuales de la entidad elaboradas de cara a la próxima Junta de Accionistas.

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Con ese alivio del día a día y algunas cantidades que tenía bloqueadas el Racing, la deuda con Hacienda ha quedado reducida a aproximadamente cinco millones de euros. Las conversaciones con el fisco continúan para ir llegando a acuerdos paulatinos y cerrar así un capítulo negro iniciado con los incumplimientos de Lavín tras la venta del canterano Jairo Samperio al Sevilla.

Un ascenso

La predisposición de los empleados siempre ha sido absoluta, tal y como reconocen desde el club. Comprensivos con la situación de precariedad. Y la de los gestores de la entidad, con la intención de normalizar la vida de sus trabajadores cuanto antes. Fruto de ese entendimiento, en el año 2015, ya con Manolo Higuera en la presidencia, ambas partes firmaron un acuerdo para implementar en las nóminas unos «descuentos recuperables» del veinte por ciento, con el compromiso de percibir los pagos corrientes al día. Eso permite al Racing vivir el presente sin el agua al cuello. «Un acuerdo imprescindible para la viabilidad del club», afirmó en su día el mandatario racinguista.

Ese acuerdo se firmó hasta septiembre de 2016, pero la permanencia del equipo en la Segunda División B ha obligado a prorrogarlo hasta la actualidad. El requisito indispensable para que las cifras lleguen a sus legítimos propietarios no depende directamente de esos empleados. Parte del jornal de esas dieciséis personas está en manos, o mejor dicho en las botas, de los futbolistas. Cuando el primer equipo verdiblanco regrese al fútbol profesional, esos descuentos mensuales serán ingresados en las cuentas mediante una serie de plazos estipulados de antemano, dentro del marco del acuerdo.

En un principio, el Racing propuso que el descuento fuese de un 25 por ciento, pero la negociación redujo la cifra hasta el 20. El club se ahorra desde entonces unos 120.000 euros anuales, mantuvo todos los puestos de trabajo existentes y evitó la posibilidad de acogerse a un Expediente de Regulación de Empleo –en 2012, ya fue objeto de un ERE–. En total, en la temporada 2016-2017, el gasto en empleados no deportivos fue de 603.988 euros –la plantilla deportiva supuso un montante de 1.276.128 euros–, por los 623.510 del curso anterior. La medida fue implementada de forma gradual, ya que afectó más a los sueldos más altos.

Afectados en su día

Lógicamente, los empleados del Racing también se vieron afectados en su día por el concurso de acreedores. Aunque el calendario de pagos de todo aquello ya está organizado por otro lado. La primera parte del convenio se pagó el pasado año y durante el próximo mes de diciembre se deberá afrontar el segundo plazo, el más importante –el 17,5%. Si el equipo estuviese en el fútbol profesional, sería el doble–. En concreto, 2.115.921,39 euros. Un pellizco. La entrada en concurso de acreedores por parte de la entidad de los Campos de Sport de El Sardinero derivó en una quita del 50% por ciento en las cantidades adeudadas, por lo que esa otra mitad ya está perdida.

Los futbolistas siempre son los protagonistas de este circo del fútbol. Los focos se centran sobre ellos. Se habla incluso de que son activos de los clubes. Pero el Racing ha recibido durante todo este tiempo un fuerte esfuerzo de sus empleados no deportivos. Jardineros, taquilleras, personal de mantenimiento... Sin ellos, el club habría dejado de funcionar hace tiempo, aunque el balón siguiese rodando sobre el terreno de juego. Por eso la entidad verdiblanca, ya en mayo de 2015, les rindió un sencillo homenaje en el que una representación de ellos saltó al centro del campo en el descanso de un encuentro para recibir el aplauso del público. El cariño no llena el bolsillo, pero anima a seguir adelante.

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