Un triunfo de autoayuda

Un triunfo de autoayuda
Daniel Pedriza

El Racing golea al Vitoria y recupera algunas de las buenas sensaciones perdidas | Borja Lázaro fue el principal protagonista del partido tras anotar tres goles y forzar un penalti que erró Dani Aquino

SERGIO HERREROSantander

«A ver qué película nos encontramos hoy», le decía una aficionada a su acompañante en los aledaños de los Campos de Sport. De paseo previo por la zona oeste del estadio. Seguramente, ninguna merecedora del Oscar, debió pensar esta racinguista después de una temporada repleta de fundidos a negro. Pero, hasta en esas situaciones, el seguidor verdiblanco no pierde la fe. La esperanza de ver a su equipo hacer algo distinto. El Racing y Carlos Pouso necesitaban protagonizar una película convincente. Hay films que a uno le dan que pensar. Le levantan la moral. El equipo cántabro logró ayer ante el Vitoria un triunfo de autoayuda. Por fin volvió la lluvia de goles a El Sardinero. Una buena base sobre la que crear un final feliz a este ‘larguísimometraje’ que es una temporada –y esta es la tercera parte de la saga– en la Segunda División B.

Para compensar los titubeos defensivos de siempre, Carlos Pouso decidió poner toda la artillería en la vanguardia. Aquello de la mejor defensa es un buen ataque. Su ‘Dunkerque’ particular. Héber, Borja Lázaro y Dani Aquino. Tres cañones en las afueras. Una delantera que pueden envidiar la mayoría de equipos de la categoría, pero que, individualmente, aún tienen –o tenían hasta ayer, en el caso del madrileño– mucho por mejorar. Al técnico vizcaíno, esos cambios le funcionaron en el guión original en el área rival. Sus propios papeles del pentágono verdiblanco. Y pese a que las dudas en la retaguardia, en las trincheras, permanecieron, en ataque el Racing encontró la forma del gol.

Otra cosa

El equipo cántabro llevó peligro. Una buena jugada por la izquierda terminó, tras un rechace, en una certera volea de Quique Rivero que el meta Cebriá sacó junto al palo con una buena mano abajo. Entre los tímidos acercamientos del Vitoria, una jugada ensayada permitió a Sergio Ruiz entrar en el área con una avispada maniobra. El disparo del astillerense lo mandó el arquero visitante a córner.

Dani Aquino y Borja Granero lo intentaron en sendos remates de cabeza que no encontraron el camino del gol. Pero sí lo consiguió a la media hora Borja Lázaro. Santo golazo el del madrileño. Oscar a los mejores efectos especiales. Un balón largo lo peinó el central Cristian Moreno hacia atrás. Lázaro miró hacia arriba y vio el maná caer. Sólo le faltó la gabardina de cuero negra para protagonizar el remake montañés de ‘Blade Runner’ –Cazarrecompensas–. A la media vuelta y sin dejarla botar, desde unos 25 metros, la enchufó en la meta alavesa. El Racing ya estaba por delante. Bien. Pero a tenor de todos los capítulos anteriores, esa renta se antojaba completamente insuficiente. Verás como viene el Jim Carrey de turno y te hace alguna gracieta.

4 Racing

Iván Crespo, Adán Gurdiel, Julen Castañeda, Borja Granero, Regalón, Antonio Tomás (Gándara, min. 26), Héber (Pau Miguélez, min. 65), Quique Rivero, Borja Lázaro (Álex García, min. 74), Dani Aquino y Sergio Ruiz.

1 Vitoria

Cebriá, Diego Martínez (Sergio Camus, min. 68), Escoruela, Cristian Moreno, Julen López, Alfonso Martín, Fran Pastor (Regis, min. 58), Alain Ribeiro (Sarriegi, min. 58), Obieta, Ángel López e Ibargoien.

el detalle
Antes del inicio del encuentro se rindió homenaje al campeón de España de ciclocross, el cántabro Ismael Esteban, que saltó al césped de los Campos de Sport y vio el partido desde el palco.
goles
1-0, min. 30: Borja Lázaro. 2-0, min. 44: Dani Aquino. 3-0, min. 46: Borja Lázaro. 4-0, min. 72: Borja Lázaro. 4-1, min. 81: Regis.
árbitro
Conejero Sánchez (Comité Extremeño). Amonestó al local Antonio Tomás y al visitante Cristian Moreno.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en buen estado, en una tarde fresca pero apacible. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exinternacional español Enrique Castro, ‘Quini’, y del que fuera presidente de la Cultural de Guarnizo, Guillermo Cortés.
el público
6.020 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco, según los datos facilitados por el club. La trayectoria del equipo y el rival no animaron a la afición verdiblanca.

Otra de las partes del tridente racinguista, Héber, lleva una temporada aciaga. En el rendimiento y, sobre todo, en lo goleador. Hace falta recuperarle. El gallego tuvo una buena ocasión para haber roto su maleficio. Bonita jugada. Granero entró en el área y cedió atrás para la llegada de Lázaro. El madrileño no alcanzó el remate y la pelota avanzó hacia el segundo palo, donde entraba Héber. Métela como puedas. El naronés, con todo a su favor, la mandó al lateral de la red.

Después estaba el objetivo de salvar al soldado Aquino. Quizá por eso en la imagen de los videomarcadores el murciano se cuadra para celebrar un gol. Un foto que no aparecía por los Campos de Sport desde hace más de tres meses. El ‘Torito’ hizo de zapador. Un disparo de Borja Granero tocó en un defensa y el balón le cayó al máximo goleador racinguista, que volvió, por fin, a protagonizar una escena romántica con el gol. Lástima que, ya en la segunda parte, los restos del gafe iban a resucitar al errar un penalti. Por cierto, provocado con maestría y otra estatuilla a la mejor interpretación para Borja Lázaro –lleva tres en cuatro partidos–.

Daniel Pedriza

Precisamente, el productor de esa pena máxima iba a hacer el tercero nada más finalizar la pausa para los refrescos, las visitas al baño y las palomitas. Decía el colindrés y exracinguista Sergio Camus –que tuvo sus minutos ayer– la pasada semana que ojalá el equipo cántabro «no nos haga pagar los platos rotos de todo lo anterior». Borja Lázaro debió pensar que esta era una buena ocasión para renovar la vajilla. Una falta lateral botada por Dani Aquino aterrizó en el corazón del área. El ‘9’ racinguista, muy rápido y muy furioso, entró como un cohete para incrustar la pelota en las redes.

Las claves

1. Cambio de sistema. Pouso puso en liza el tercer dibujo en cuatro partidos. Un 4-3-3. Esta vez, la apuesta le salió bien.

2. Borja Lázaro, letal. El madrileño marcó ayer tres goles de una tacada. Un asesino del área. Además, forzó un penalti.

3. Brillo a ratos. El Racing logró mantener una buena dinámica casi todo el partido, con algunas jugadas de mérito.

4. Aquino rompe su racha. El murciano volvió a ver puerta después de más de tres meses sin marcar. Después, falló un penalti.

5. Dosis de confianza. Algunos futbolistas, como Quique Rivero, recuperaron las buenas sensaciones.

6. La hora de la siesta. Con el 4-0, el Racing se relajó demasiado y el Vitoria aprovechó para marcar su gol.

Una de las principales diferencias de este Racing con todo lo anterior es que, pese a la ventaja, no metió el culo en su propio área. El equipo cántabro, esta vez sí, con galones, le pudo decir al Vitoria eso de Call me by my name –Llámame por mi nombre–. Porque el conjunto verdiblanco se quitó por fin la careta de ‘Scream’. Dejó de dar miedo y estar en la grada ya no fue una tortura digna de ‘Saw’. A ratos, entre los cánticos y alguna vistosa jugada, los Campos de sport empezaron a parecer ‘La La Land’. Hubo hasta sensación de que muchos de los futbolistas verdiblancos recuperaban parte de la confianza perdida. Los goles y la victoria son el santo grial del ánimo en el fútbol.

Daniel Pedriza

Borja Lázaro iba a hacer el cuarto. Una gran jugada. Oscar al mejor montaje. Espectacular pase de Quique Rivero para Dani Aquino a la espalda de la defensa. El murciano controló y encaró a Cebriá, pero en lugar de jugársela decidió compartir el galardón del gol con su nuevo compañero de reparto. The Pouso Project empezaba a funcionar.

Una cabezada

Con casi veinte minutos por delante y el final ya previsible, la película se hizo hasta larga. Tanto, que el Racing dio una pequeña cabezada en mitad de la sesión. Relajación. El malo de la película, el Vitoria, dejó de hacer mutis por el foro y apareció en escena. Una mala entrega de Iván Crespo le cayó a Ángel López. El visitante se sacó un duro disparo desde la frontal que se estrelló contra el poste derecho de la meta cántabra. Poco después, Regis aprovechó una serie de errores de la zaga verdiblanca para marcar un golazo que sirvió para poco más que deslucir el transcurso de la tarde.

Daniel Pedriza

El colegiado no quiso dar tiempo ni a los títulos de crédito. Pitido final. La actuación del Racing fue buena, en líneas generales. También es verdad que el equipo cántabro partía del más absoluto abismo. Quizá por eso, desde la grada la ovación fue tímida. Algo así como un ‘bueno, vale’, sin olvidar que hay unos animales que sobrevuelan el cielo de El Sardinero y de vez en cuando anidan en el vestuario verdiblanco. Lady Paparda. Que se acaben ya ‘Los Juegos del Hambre’ para el racinguismo. Las sesiones golfas no molan en el fútbol.

El triunfo, además de devolver parte del optimismo a la parroquia, permite al Racing conseguir el modesto objetivo de recuperar la tercera posición y recortar distancias con el Mirandés. La caza del filial rojo y blanco –el Sporting B– aún tendrá que esperar, aunque la tarde de ayer puede ser un buen comienzo. Un giro argumental de los acontecimientos. El cambio definitivo de los gritos a las risas. Del llanto a los aplausos.

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