Gonzalo De la Fuente: «Las tres derrotas nos han hecho ver las orejas al lobo»

Gonzalo, con las botas en la mano por su lesión en el pie, posa sobre una de las porterías de las Instalaciones Nando Yosu. / Celedonio Martínez

El central verdiblanco, que sigue recuperándose de su lesión en el pie, pasa por un momento especial de su vida tras su reciente paternidad

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Gonzalo de la Fuente (Burgos, 21 de marzo de 1984) tiene ya mucha mili hecha en la Segunda División B. Las ha vivido de todos los colores. Ya no es un chaval y la vida crea nuevas circunstancias. Asturias le dio a su mujer y ésta a su hija, que vino al mundo en plena pretemporada racinguista. Quizá, con el ascenso bajo el brazo. Si es así, tal vez no sólo cambiará su existencia. También su aspecto. No promete nada, pero no hará falta mucho para que en el vestuario le convenzan y le pasen la maquinilla a su característica melena. Ya en Segunda División. «Mayo dictará», afirma.

-¿Cómo está de su lesión?

-Bien. Vamos mejorando semana a semana. Está siendo un proceso lento y complicadín, pero voy bastante mejor.

«Probablemente me cortaría la melena a cambio de un ascenso. Tengo que pensarlo»

-No es una rotura, ni una torcedura. Sin embargo, lleva ya camino de tres semanas en el dique seco.

-Sí. Me molesta mucho, sobre todo a la hora de poner la bota. Seguramente, si hubiésemos adelantado el proceso, habría recaído. Voy poco a poco. Lo importante es que cuando vuelva, vuelva bien y pueda ayudar.

-No está teniendo suerte en lo físico en este inicio de temporada.

-Lo positivo es que con esto he conseguido recuperar del todo el esguince cervical. Ya está olvidado. Ahora, poner bien el pie cuanto antes y que no pase nada de aquí a final de temporada. No son cosas muy graves, así que mejor que pasen ahora que más tarde.

-En contraste con estos problemas, su llegada al Racing ha coincidido con un momento importante como es la paternidad.

-Sí. Es una pasada. Estoy contentísimo por mi fichaje por el Racing, por estar cerca de casa, de la familia, que es muy importante. Como somos primerizos, creo que todo suma. Muy contento por ambas cosas. Primero por fichar por el Racing y después, el nacimiento de mi hija ha sido uno de los momentos más bonitos de mi vida.

-¿Habrá traído el ascenso bajo el brazo?

-(Risas) Sería lo ideal. Lo que todos soñamos. No me gusta ponerme metas a largo plazo. Ahora, sobre todo, que la alegría que me da se transmita en el equipo y pueda ayudar, jornada tras jornada, a estar ahí arriba.

«Es normal que saltasen las alarmas. Los máximos críticos deberíamos ser nosotros mismos»

-Con su 'doble nacionalidad' burgalesa y asturiana, Santander es un enclave a medio camino.

-Estar cerca de casa... Llevamos ya lejos algunos años. Queríamos buscar cerca de casa. Tuvo que ver. Y sobre todo la magnitud del club. Hace tiempo que venía conociendo gente del club, ya conocía Santander... Tenía muchas ganas. Siempre he tenido esa pequeña espinita del Racing. Se ha dado este año y estoy encantado de vivirlo desde dentro.

-Un pequeño viaje al pasado reciente. ¿Qué le pasó el año pasado a la Ponferradina, equipo al que usted pertenecía, y que no fue capaz de meterse ni siquiera en play off de ascenso con el presupuesto más alto del grupo?

-El planteamiento no fue bueno desde la pretemporada. Nos equivocamos todos. Desde la parcela deportiva hasta los jugadores, que somos los máximos responsables. Cuando las cosas mal empiezan, mal acaban. Luego en diciembre hubo muchos retoques. Desde las primeras semanas todo se torció. Quizá nos creímos mejor que muchos equipos y, hoy en día, como no des tu cien por cien, no eres mejor que nadie. El año pasado nos lo demostraron. Teníamos una plantilla de las mejores. Tengo claro que todos y cada uno de mis compañeros a nivel invidual van a hacer carrera, además de los que ya lo han hecho. Pero se planteó mal desde el principio y nos hicimos cada vez más pequeños. Fue una pena.

-Cuando se anunció su fichaje por el Racing este verano, surgieron muchas críticas que le llegaron a usted personalmente a través de las redes sociales. ¿Qué pensó en ese momento?

-La experiencia te da poso. Hay veces que vas a un sitio y parece que vas a ser Beckenbauer y otros que vas y te ponen a parir. Al final, como decía un amigo mío, «el verde no engaña». Por muy bueno que parezcas cuando te fichan, semana a semana lo vas a tener que demostrar. Y al revés. Puedes ir a un sitio en el que la gente no confía en ti, pero entrenamiento a entrenamiento, puedes demostrar. Partir de una buena o mala opinión no te da nada. Al final del año, veremos si tanto yo a nivel personal, como el equipo, damos el do de pecho o es un suspenso.

«Ha escocido y tiene que servirnos para el resto del año. Debemos tenerlo todos presente»

-Experimentado en la categoría -213 partidos-, ¿cómo ve a la plantilla del Racing?

-Estoy muy satisfecho. Es muy completa. Hay una combinación buena entre veteranía y juventud. Eso también es importante. Y gente de la casa. Esa mezcla de gente que ha vivido etapas de fútbol en el Racing otros años. Gente que ha hecho carrera fuera de aquí. Otros que están saliendo ahora... Y, sobre todo, la ilusión que tenemos que tener, porque es un proyecto muy bonito. La meta es de las más ilusionantes que he tenido nunca. Tenemos que ir creciendo y mantener la ilusión viva hasta el último día.

-Con esos ingredientes que destaca de la plantilla, ¿cree que el Racing tiene capacidad para pelear en un hipotético play off con rivales de un mayor potencial económico como Mallorca o Elche, por poner dos ejemplos?

-Sí, claro que sí. Ahí está, como decíamos antes, el ejemplo de la Ponferradina del año pasado. Mallorca, Elche... Podemos competir con cualquiera. No somos mejores que el último de cualquier grupo ni peores que los que van primeros. Tenemos que ir mejorando y mayo dictará. Hay que llegar al tramo final de Liga lo mejor posible, con las señas de identidad muy claras y, evidentemente, creo que no somos peores que nadie.

-En Santander tiene una nueva pareja de hecho: Paco Regalón.

-Nos hemos adaptado bastante rápido. Tenía referencias de él, nos habíamos enfrentado, tenemos amigos en común y ya sabía de la buena gente que es y como futbolista ya lo conocía. Creo que ha sido más sencillo de lo que a priori pueda parecer. Estoy encantado. Desde el primer día que entré en el vestuario vi un ambiente muy sano.

-Las tres derrotas consecutivas. ¿Cómo se han vivido en el vestuario?

-Se han vivido bien, intentando normalizar la situación, pero a todos y cada uno de nosotros nos ha picado. Las tres derrotas nos han hecho ver las orejas al lobo y espero que sirva de punto de inflexión. Ha habido ciertos compartamientos a nivel colectivo e individual que no han sido buenos en esos partidos. Hay que revertirlo y que no vuelva a pasar. Y, a partir de ahí, corregir lo que hicimos mal. El equipo tiene que dar, como mínimo, una nota alta.

«La experiencia te da poso. Al final, como decía un amigo mío: 'El verde no engaña'»

-¿Entiende la exigencia del entorno hacia un equipo como el Racing?

-Sí. La gente de aquí ya lo sabe y la que viene de fuera sabemos a dónde venimos y a lo que venimos. Es normal que después de tres derrotas consecutivas a todos nos salten las alarmas. Los máximos críticos deberíamos ser nosotros mismos y darnos cuenta de que no hemos hecho bien ciertas cosas.

-Las dos últimas victorias, ¿han cerrado la herida?

-No. Ni aunque ganemos ahora otro partido... A mí, a nivel personal, no. Ha escocido y debe servirnos para el resto del año. Debemos tenerlo todos presente.

-Desde fuera da la sensación de que al equipo le falta confianza.

-Desde dentro se ve de manera diferente. En la mayoría de los partidos hemos llevado la iniciativa. Hemos estado relativamente cómodos, con más o menos acierto. No he visto ningún rival que nos haya dominado de manera clara o que hayamos estado en el campo nerviosos. No hemos estado lo brillantes que a todos nos gustaría, pero creo que a estas alturas es normal.

-Salvo en la segunda parte de Gijón...

-Abrimos mucho más el partido y nos hicieron daño. Jugamos más a lo que les interesaba a ellos. Nos vimos sorprendidos con el primer gol y nos desestabilizó. Ellos cogieron bastante confianza y no supimos revertir la situación.

-La temporada pasada el Racing terminó la Liga regular con 20 goles en contra. A estas alturas, ya lleva cinco.

-Después de un año tan bueno como el del año pasado, partes con una base bastante difícil. El grupo era completamente diferente a este. Lo que interesa es llegar al final. Nos fastidia que nos metan goles, pero todos firmaríamos recibir el doble de goles y quedar primeros.

-A lo largo de su carrera ha coincidido con los dos entrenadores que han precedido a Ángel Viadero en el banquillo del Racing: Paco Fernández y Pedro Munitis. ¿Cómo le fue con ellos?

-Con Paco, el Caudal es un equipo humilde, que está haciendo bien las cosas. Hicimos un año muy bueno. Nos metimos en play off. Estuvimos con los mejores equipos de la categoría. Fue buenísimo a nivel personal y creo que también para Paco. Éramos un bloque muy unido. Con Pedro, la cruz. El pobre llegó en una situación en Ponferrada en que estaba enrevesado todo. La gente en contra nuestra, la plantilla empezó a dividirse. El ambiente estaba un poco enrarecido. Pero la verdad es que en ese tipo de circunstancias se conoce a la gente y me alegro mucho de haber conocido tanto a él como a Gonzalo -Colsa-, porque son de las mejores personas que he conocido en el mundo del fútbol.

-La última. ¿Se cortaría la melena a cambio del ascenso?

-(Risas) Probablemente sí. Tengo que pensarlo bien. Es una ilusión que tengo desde el primer día que vine aquí. Tengo que pensarlo antes de prometerlo, porque lo que se promete va a misa, pero yo creo que sí.

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