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Un momento de la reunión de empresarios mantenida en la sede de la CEOE / Celedonio Martínez

Los empresarios consideran vital el plan estratégico a largo plazo para la región

  • En el segundo debate organizado por El Diario Montañés y la Ceoe ‘¿Qué está pasando en Cantabria?’ se pidió mayor unión y actividad a los políticos

Un plan para el tejido empresarial cántabro a largo plazo que sirva al sector para ser más productivo y competitivo. Esto es lo que los empresarios se reclaman a ellos mismos y reclaman también al Ejecutivo regional, en sintonía con la decisión el pasado viernes de la Mesa del Diálogo Social en la que participan y que ha aprobado la redacción del denominando Plan Cantabria 2030. «Todo el mundo habla de la necesidad de crear industria en la región. Pero mientras no haya una hoja de ruta pactada por todos, no podremos afrontar los cambios estructurales precisos que nos mantengan a flote». La frase la dijo Javier González, del Grupo Tirso, pero resume el sentir general de la veintena de empresarios que asistieron al segundo de los debates organizados por El Diario Montañés y CEOE-Cepyme, con el título ‘¿Qué está pasando en Cantabria?’.

Frente a la «parálisis» y el «estancamiento» que padece la sociedad, puesto de manifiesto en el anterior debate, el cual, como en esta ocasión, estuvo moderado por el jefe de Economía de El Diario Montañés, Miguel Ángel Pérez Jorrín, en esta ocasión se afrontó la necesidad imperiosa de una unión de todos los empresarios y la «obligación» de que los políticos «nos escuchen, que entiendan cuáles son nuestras necesidades».

Para ello se planteó la necesidad de un plan integral, en el que participen también el Gobierno, los agentes sociales y los sindicatos. Como paso previo, un estudio de la situación de la empresa cántabra, una «radiografía» de cómo está el sector, pero «que debe de liderar Gobierno como órgano de arbitraje, ya que si lo hacemos nosotros (CEOE), podría haber reticencias y suspicacias. Una vez elaborado, debería de ser aprobado por el Parlamento de Cantabria», explicó Vidal de la Peña. Según las estimaciones de la agrupación empresarial, este plan estratégico que abarcaría a toda la región, tendría un coste de 150.000 euros.

Los participantes también coincidieron en la urgencia de poner en marcha dicho documento, principalmente ante las cifras puestas de manifiesto por Javier González, de Tirso y uno de los ponentes, quien recordó que se espera que 2017 sea un año de desaceleración, con un crecimiento medio en España del 2,3%, «pero que en Cantabria no llegaría al 1%. Si este año hemos conseguido rescatar a unos 5.000 trabajadores del paro, el año que viene llegaremos justos a las mil personas. No vamos a tener capacidad de crear empleo».

Rafael González, de Alufasa, recordó que «llevamos más de un año con un grupo de trabajo en el que están presentes el Gobierno, la CEOE y los sindicatos y nos estamos rompiendo la cabeza para conseguir cerrar un plan, pero es que ni siquiera está dotado presupuestariamente».

Relación con el Gobierno

En este sentido señaló que «hay que pagarlo entre todos, no solo el Ejecutivo, pero es esencial que estemos unidos nosotros para poder exigir a los políticos que se lleve adelante este proyecto para 30 años. Será una radiografía del tejido empresarial de la comunidad, que nos dará los ejes estratégicos en los que incidir».

También Enrique Conde, de Soningeo, incidió en esa unión, porque de no conseguirlo «será desesperante convencer al Ejecutivo, ya que si normalmente no nos escuchan, si no hay coordinación, será aun más complicado». En este sentido afirmó que, «en ocasiones, los empresarios somos poco atrevidos. Debemos apostar todos a una y decir lo que está sucediendo. Hay que ser conscientes de que los políticos no escuchan ni a los empresarios ni a nadie. Aunque se creen mesas de trabajo para dar ideas con las que crecer, no hay forma». Conde apostó porque «si ellos no son capaces de desarrollar el plan que precisa Cantabria, hagámoslo nosotros, pero debería de pasar por todos los grupos políticos».

La falta de atención por parte del Gobierno también fue resaltada por Ángel Cuevas, ponente y presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria, quien insistió en que «no nos quieren escuchar. Nosotros somos los que sabemos cuáles son nuestras necesidades. Lo que hay que hacer es promoción en los lugares de origen, algo que no ocurre». Y propuso que los esfuerzos se encaminen hacia la realización de «una macroencuesta para conocer qué es lo que quieren los turistas de esta reunión. Los planes de márketing están muy bien, pero yo creo que se saca mucho más información cuando se pregunta directamente al cliente, que es el turista. Qué les gustaría hacer los días de lluvia, si quieren más hoteles con piscinas, etc».

El responsable de Tirso criticó que en numerosas ocasiones, cuando los políticos van a Madrid, «no van a defender los intereses de Cantabria, sino los suyos particulares. Muchos de ellos no tendrían sitio en la empresa privada y claro, ven que se les acaba el chollo. Por ello debemos exigirles que cuando lo hagan, vayan con una idea común para todos, para que tanto los políticos del Gobierno central como los técnicos nos consideren como al resto de las comunidades, algo que ahora no sucede».

Otro aspecto que puso sobre mesa y sobre el que dijo que todos deberían de reflexionar en lo que necesita una multinacional para instalarse en Cantabria, además de proporcionar una calidad de vida para sus ejecutivos. «El tipo de transporte precisan, la comunicación y también la unión política. Hay que exigir que los políticos se pongan de acuerdo».

La exportación fue otro de los temas tratados ayer. José Miguel López, gerente de Bathco, dijo estar un tanto «cansado» de «oír a los empresarios que hay que exportar, pero lo primero es invertir y después esperar a los resultados. Nosotros hemos sorteado la crisis gracias a las exportaciones y seguimos invirtiendo y creciendo. Ya habrá tiempo para recoger beneficios. Si no tenemos iniciativa y grupos que animen a otros grupos, vamos listos. En Cantabria hay cantera de sobra para que las cosas nos vayan bien. Basta ya de hablar y más actuar». Mar Bolado, de Stringlex, coincidió con Fermín Gutiérrez, de Cesine, quien hizo una defensa de la inversión en innovación e internacionalización. «Estos dos aspectos son indispensables», dijo desde la experiencia de su centro de enseñanza. Bolado quiso dejar claro que «si estamos aquí es porque hacemos las cosas bien, aunque nos falta competitividad. Yo, que tengo una empresa pequeña en Camargo, exporto el 100% de mi producción y no es difícil». Desde su punto de vista, lo que hay que hacer «es decirles a los políticos lo que precisamos para crecer».

Fernando Garay, de Vitrinor, sostuvo que es necesario identificar hacia dónde se quiere ir «y analizar el éxito o el fracaso de lo que se plantea y lo que se hace. Sin esto no hay plan posible».

Sobre la reunión planeó la posibilidad de la reposición del Impuesto de Sucesiones en Cantabria y hubo unanimidad de los que intervinieron: sería indeseable su vuelta, «un mensaje contra corriente de lo que ocurre en otras regiones como Madrid, que recaudan más quitándolo que poniéndolo», sostuvo Jorge de Benito, presidente de la asociación regional de estaciones de servicio.