Especialistas de la Guardia Civil examinan la cuadra quemada en Bielva

Una vez que los guardias civiles finalizaron su trabajo comenzaron las labores para el enterramiento de las tudancas calcinadas

Sara Torre
SARA TORRESantander

Los restos de las reses calcinadas en la madrugada del domingo en Bielva se enterraron ayer nada más dar la orden miembros de la unidad especializada en incendios de la Guardia Civil, desplazada desde Logroño, para hacer un examen de la situación antes de que las palas comenzaran a funcionar. Examinaron cada rincón del edificio y pidieron a los presentes que no movieran nada sin su consentimiento. Tomaron pruebas e hicieron fotos.

A la una y media de la tarde se empezaba con el derrumbe de lo que quedó del edificio tras ser pasto de las llamas bajo la atenta vigilancia de los agentes. Para esa hora, el hoyo donde se procedería al enterramiento ya estaba listo a unos cuatrocientos metros de la finca donde estaba situada la cuadra, conocida como 'El Abeseu'. Si bien, primero se hizo uno más cercano, pero no se pudo conseguir que contara con las dimensiones necesarias porque la roca del suelo impidió seguir cavando.

Las palas estuvieron preparadas desde primera hora. Una, del Ayuntamiento de Valdáliga, cuyo alcalde, Lorenzo González, se volvió a personar, aunque tuvo que marcharse antes de que llegaran los agentes. La otra, de Transportes y Excavaciones Abel, de Casamaría, que se prestó diligentemente a echar una mano en la labor.

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Fue el propio ganadero afectado, el propietario de las 6 terneras y las 17 vacas tudancas preñadas calcinadas, Arturo Nebreda, quien junto a sus tíos, tuvo que encargarse de echar la cal viva, que esa misma mañana había comprando en Unquera, en el hoyo. En total, 17 bolsas que se fueron extendidas en el suelo del enorme agujero. «Ponte primero los guantes, que yo creo que quemará», le indicaba Nebreda a su tío, con las reservas lógicas de quienes nunca se habían visto en una situación así.

Tapar las reses

Seguidamente, fueron llegando las palas cargadas con una mezcla de restos de animales y de escombros que se dejaron caer para tapar posteriormente, no sin antes volver a echar cal. Aunque en un principio se preveía que los trabajos se alargaran hasta el día de hoy, han quedado prácticamente finalizados, «a falta de taparlo un poco mejor», como explica el ganadero.

Con estos avances, los agentes de la Guardia Civil procedieron a precintar la zona donde se encontraba la cuadra y le indicaron a la familia del ganadero que el lunes les harán saber si tienen que volver, en función de las conclusiones de las pruebas tomadas. Mientras tanto, nadie deberá sobrepasar el precinto, según indicaron los agentes.

El pueblo de Bielva continúa consternado desde el domingo por la mañana, cuando se difundió la noticia, y las muestras de apoyo siguen siendo la tónica habitual en las conversaciones con el ganadero de 34 años, que desde que pasó a encargarse de los animales de sus tíos, al jubilarse estos hace ocho años, ha sufrido diversos episodios que han menoscabado su patrimonio.

Aún está por determinar si este último hecho fue intencionado. Las sospechas de la familia van en esa dirección, pues la cuadra en cuestión, que Nebreda tenía arrendada, carece de electricidad y las reses no solían estar allí.

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