El etarra que intentó atentar contra el cuartel de Comillas, ante el juez

Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas/Miguel de las Cuevas
Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas / Miguel de las Cuevas

La Fiscalía pide 178 años de cárcel para Eneko Gogeaskoetxea, que el mismo año del atentado frustrado en la localidad cántabra trató de asesinar al Rey Juan Carlos

La Audiencia Nacional juzga el martes al que fue uno de los máximos dirigentes del aparato militar y logístico de ETA Eneko Gogeaskoetxea, que acumula una larga condena en prisión, por perpetrar un atentado frustrado contra un cuartel de la Guardia Civil en Comillas en agosto de 1997. Hermano de Ibon Gogeaskoetxea, que llegó a ser jefe del aparato militar de ETA, Eneko ya ha sido condenado por la Audiencia Nacional en varias ocasiones y se encuentra en prisión por la comisión de varios atentados, uno de ellos el cometido también en 1997 durante la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao, en el que intentó asesinar al Rey Juan Carlos.

El verano de ese mismo año, Gogeaskoetxea colocó tres granadas cerca del cuartel que el instituto armado tiene en la localidad cántabra de Comillas «con la finalidad de matar a cuantas personas hubiere en el acuartelamiento y provocar su destrucción», unos hechos por los que la Fiscalía le pide 178 años y 6 meses de cárcel.

Cronología

Así lo refleja el fiscal en su escrito de conclusiones provisionales, donde le imputa un delito de tenencia de explosivos, otro de estragos en grado tentativa y 11 de asesinato terrorista en grado de tentativa y pide además que se le condene a indemnizar a las víctimas que sufrieron daños psicológicos a consecuencia del atentado frustrado.

Control de la Guardia Civil tras el atentado frustrado en Comillas.
Control de la Guardia Civil tras el atentado frustrado en Comillas. / Miguel de las Cuevas

Fue el día 19 de agosto de 1997 cuando el comando Katu, integrado por Gogeaskoetxea y Kepa Arronategui -ya condenado por estos hechos- colocó un artefacto compuesto por tres granadas de tipo cohete y de un calibre de 83 milímetros, que se encontraban introducidas en un tubo dispuesto para su lanzamiento hacia la fachada del cuartel.

El artefacto estaba situado en el margen derecho de la carretera comarcal Barreda-La Revilla a la altura del kilómetro 20,450 y cada granada contenía 450 gramos de pentrita por lo que, según el fiscal, tenía capacidad de penetrar hasta 300 milímetros de acero de blindaje y 1.000 milímetros de hormigón.

Los terroristas confeccionaron un dispositivo de iniciación del artefacto formado por un reloj despertador y tres bombillas de flash fotográfico que daban inicio a la deflagración que provocaba el lanzamiento de las granadas. Sin embargo, el plan no salió como lo idearon Gogeaskoetxea y Arronategui en tanto que una de las granadas tenía mal soldado un cable y el lanzamiento de las otras dos fracasó ya que los percutores de las granadas no presionaron lo suficiente en los pistones de los dispositivos.

El lugar desde el que intentaban atentar los etarras, con el cuartel al fondo.
El lugar desde el que intentaban atentar los etarras, con el cuartel al fondo. / Miguel de las Cuevas

En el momento ideado para la explosión, un total de once personas se encontraban en las inmediaciones del cuartel, todos ellos agentes de la Guardia Civil o familiares, que sufrieron daños psicológicos a consecuencia del atentado frustrado.

Considerado un experto informático y uno de los máximos responsables de ETA, Gogeaskoetxea fue detenido en Cambridge (Reino Unido) en 2011, desde donde fue extraditado a España y condenado, si bien anteriormente había sido arrestado y también condenado en Francia.

En España acumula una condena de más de 150 años de cárcel como responsable de varios atentados, uno de ellos contra el Rey Juan Carlos y otros dirigidos a agentes de la Ertzaintza y de la Policía.

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