El Ministerio da nuevos pasos para construir los diques de La Magdalena

Temporal de mar y pleamar en la playa de La Magdalena, en febrero de este año.
Temporal de mar y pleamar en la playa de La Magdalena, en febrero de este año. / R. Ruiz
  • Medio Ambiente contrata a una empresa de Piélagos para el control arqueológico de la obra y a otra de El Astillero para vigilar la seguridad laboral

Una empresa con sede en Liencres y otra instalada en El Astillero han sido las elegidas por el Ministerio de Medio Ambiente para supervisar las obras de los diques que se construirán en las playas de La Magdalena, Peligros y Bikinis con el objetivo de estabilizarlas y que dejen de perder arena cada invierno. A la firma Pablo Saiz Silió, especializada en protección de patrimonio subacuático y ubicada en Piélagos, se le ha encargado el seguimiento arqueológico preceptivo sobre la construcción, en tanto que la coordinación de seguridad y salud se ha adjudicado a Serpresan 2011 SL, experta en prevención de riesgos laborales.

Con la concesión de estos dos contratos, el Ministerio que dirige Isabel García Tejerina da un paso más hacia el arranque del proyecto. Desde su departamento se confirmó ayer que se mantiene la previsión de iniciar las obras este mes de septiembre. Literalmente: "En cuanto finalice la temporada de verano". La Administración central sigue adelante, atenta únicamente a sus plazos, porque no se da por enterada del recurso que el Gobierno regional ha planteado ante la Audiencia Nacional en contra del plan por considerar que faltan unos análisis de impacto medio ambiental.

El Ejecutivo cántabro no está dispuesto a pasar éstos por alto, dado que teme que levantar los tres diques en las playas citadas afecte a las dunas de El Puntal y al Estuario del Miera, áreas ambas incluidas en el listado de los Lugares de Interés Comunitario (LIC) de la Unión Europea. El responsable de su protección en Cantabria es la Consejería de Medio Rural del Gobierno.

Mientras se resuelve este contencioso entre Administraciones, la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar avanza en las contrataciones. A principios de agosto concedió a una compañía con sede en Castellón de la Plana (Becsa) la construcción, por la que pagará 1,4 millones de euros por la ejecución de un proyecto que salió a licitación por más de dos millones. Becsa tiene siete meses para completar la obra desde el momento en que la inicie, el mismo plazo que se les da ahora a las dos empresas cántabras que se han hecho con las contratas de seguimiento arqueológico y de seguridad en el trabajo.

Solo dos firmas optaron a realizar el control arqueológico en el entorno de las tres playas santanderinas a las que afecta el plan. El trabajo se licitó por 15.000 euros y se adjudicó a Pablo Saiz Silió por 14.268 euros al considerarse la oferta más ventajosa para los intereses de Medio Ambiente. Por el mismo motivo se contrata a Serpresan 2011 para vigilar la seguridad laboral, al que se presentaron tres ofertas.

10 años de análisis y tramitación

La construcción de estos espigones está en el punto de mira desde el pasado mes de febrero, cuando después de 10 años de análisis y tramitación administrativa, el Ministerio dio luz verde al estudio de impacto medioambiental, tras el que vendrían la aprobación definitiva del proyecto, la licitación de los trabajos y su adjudicación.

Una vez se inicien las obras, será la Demarcación de Costas de Cantabria la encargada de supervisar sobre el terreno que se cumplen todos los requisitos medioambientales que lleva consigo un plan que se desarrollará en un punto muy sensible de la ciudad: las playas de La Magdalena, Los Peligros y Bikinis, son parte importante de la imagen de Santander.