La lentitud de la Administración retrasa la retirada de los dos monumentos franquistas

Monumento a las legiones italianas (izquierda) y a la brigada navarra.
Monumento a las legiones italianas (izquierda) y a la brigada navarra. / A. Fernández | R. Ruiz
  • Intervención tiene a la espera el visto bueno a los presupuestos de la empresas para levantar las construcciones

La retirada de los dos grandes monumentos franquistas que permanecen en Santander aún no tiene fecha. Aunque la retirada del monumento a las Legiones Italianas (en la plaza de Italia) y el dedicado a la Brigada Navarra (en la avenida de la Reina Victoria) fue aprobada por la Comisión Municipal de Cultura en abril y el pleno municipal en mayo pasados, la lenta maquinaria administrativa municipal está retrasando la retirada de los dos símbolos franquistas. Una vez tomada la decisión de los expertos de la Comisión de Cultura y de los políticos, entró en escena la burocracia. Para eliminar los monumentos es necesario contratar una empresa con maquinaria adecuada para retirar los grandes bloques de que están formados y llevarlos al almacén municipal, en donde quedarán depositados por tratarse de piezas de la historia de Santander. Compartirán almacenamiento con otras piezas, como la estatua de Franco o la dedicada al alférez provisional.

Como explica la concejal de Cultura, Miriam Díaz, «desde esta Concejalía ya hemos dado todos los pasos necesarios para proceder a la retirada de los dos monumentos, atendiendo a lo que aprobó el pleno municipal. Hemos pedido presupuestos a tres empresas especializadas, están informados los presupuestos y ya tenemos el dinero preparado para pagar a la empresa que realice la retirada y el traslado de las piezas.El expediente está a la espera de aprobación de la Intervención Municipal. Pero es un proceso que lleva su tiempo, porque Intervención tiene mil obras que informar y el proceso va más lento de lo que nos gustaría. Eso se lo aseguro, porque queremos cumplir con lo aprobado». Así que no hay fecha para proceder a estos dos símbolos, pero la concejala confía en que sea pronto. Desmontar los monumentos franquistas costará alrededor de 8.000 euros, a tenor de los presupuestos.

Lo que va para largo es el cambio de nombre de otras 18 calles que debe ser estudiado por la comisión de expertos que desde primeros de año tiene entre sus manos este asunto. La comisión acordó en marzo el cambio de nombre de 18 calles y fue ratificado en abril por el Consejo Municipal de Cultura y en mayo por el pleno municipal. Pero queda por determinar con qué criterios se les dará nuevo nombre (histórico, social, de paridad...). Además, se han ampliado los miembros de la Comisión Municipal de Historia yPatrimonio, de manera que debe constituirse de nuevo.

Desde la creación por iniciativa municipal de una comisión de expertos para proceder al cambio de nombres franquistas hace un año, solo se han cambiado seis, dos de ellas recuperando su nombre original (en septiembre pasado). Además, y sin pasar por la aprobación municipal, a instancias directas del equipo de Gobierno municipal del PP, se han cambiado General Mola, que pasó a denominarse Ataúlfo Argenta, en 2013; Falange Española, que se denomina oficialmente desde 2014 Eulalio Ferrer; y Almirante Carrero Blanco, que desde 2015 está dedicada a SeverianoBallesteros.

Todo muy lento, a pesar de la Ley de la Memoria Histórica de 2007 que deja bien claro en su artículo 15 que «las administraciones públicas tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos, menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura».

En noviembre de 2015 quedó constituida en el Ayuntamiento la denominada Comisión de Historia y Patrimonio Histórico, con el mandato de «elaboración de un informe sobre la aplicación de la Ley de Memoria Histórica».