La obra para peatonalizar la calle Cervantes empezará tras el verano y durará siete meses

fotogalería

Vista de la calle Cervantes, en Santander. / Andrés Fernández

  • Cerrar el vial al tráfico supondrá cambios en varias arterias del entorno. También se remodelará la imagen de Miguel Artigas

Todo aquel conductor que suela utilizar la calle Cervantes para sus desplazamientos puede ir pensando ya qué alternativa tomará porque, dentro de un año, este vial será de tráfico restringido. Esto es, será peatonal y sólo podrá ser utilizado por residentes y vehículos de servicio público como taxis, autobuses o de emergencias. La obra (que afectará también a la vecina Miguel Artigas) comenzará tras el verano, conllevará cambios en la circulación de toda la zona, se ejecutará en siete meses –con un parón en Navidades para no perjudicar al comercio– y supondrá un gasto de casi 2,2 millones de euros.

El Ayuntamiento aprobó ayer en Junta de Gobierno el proyecto técnico que, según subrayaron tanto la alcaldesa Gema Igual como el concejal de Infraestructuras César Díaz, ha sido explicado a las asociaciones de vecinos más cercanas (Numancia, Cisneros, Nueva Florida y Plaza de la Esperanza), a representantes de los taxistas de Santander como Radio-Taxi, y a los comerciantes de ambas vías. Todos los colectivos pudieron sugerir alternativas al plan mientras lo estaba gestando el Grupo de Investigación de Sistemas de Transporte de la Universidad de Cantabria, responsable de las soluciones que se han propuesto. También los grupos de oposición en el Consistorio tuvieron en sus manos la información, pero ninguno presentó recomendación alguna, señaló Díaz.

Los gobernantes locales explicaron que la principal decisión a tomar con Cervantes era si actuar o no hacerlo. Hace ya un año que el equipo de Gobierno anunció que se había optado por la remodelación toda vez que el lugar no puede ser más céntrico (se encuentra a menos de 300 metros de la entrada principal del Consistorio) y en dirección al barrio de La Florida, al que el Ayuntamiento quiere convertir en un referente cultural "realmente ambicioso", sostuvo Igual.

En ese contexto, Santander no podía permitirse una arteria cuyas estrechas aceras no cumplen la normativa de accesibilidad, con dos carriles para coches y soportando una alta densidad de tráfico (560 vehículos a la hora en los momentos punta) lo que la convierte en un paso incómodo, ruidoso y poco apetecible para el paseo.

La idea, pues, partió de buscar una mejora en "el medio ambiente, en lo comercial, con hacerla más transitable", explicó la alcaldesa, segura de que una travesía como esta "en el corazón de la ciudad" se convertirá en una muy distinta en la que "se revalorizarán inmuebles, las oficinas etc.".

La intervención se desarrollará en un tramo de 120 metros (desde la calle Cisneros hasta Jesús de Monasterio). La calzada se hará semipeatonal con pavimento adoquinado de granito, en tanto que las aceras triplicarán su dimensión (pasarán a tener tres y cuatro metros). Las redes de abastecimiento y saneamiento, los servicios de telecomunicaciones y el alumbrado se renovarán. Se soterrarán los contenedores, se colocarán "grupos de sillas" y se plantarán 14 árboles con parterres. Ahora, Cervantes carece de arbolado.

Miguel Artigas (que ya es peatonal) también mejorará: se plantarán ocho árboles y se cambiará el pavimento, para que se asimile al de la calle Rubio y homogeneizar la imagen del área.

Aunque lo que más cola traerá serán las modificaciones de tráfico en los alrededores, que sufrirán una mayor presión de vehículos, para lo cual se han programado varias obras complementarias. Isabel la Católica, Florida, la parte trasera del Mercado de la Esperanza, Isabel II, Lealtad y Calvo Sotelo, serán algunos de los viales que verán aumentar el tránsito aunque los expertos de la UC han comprobado "que ninguna calle empeora" con las soluciones elegidas.

Entre las medidas a aplicar están las siguientes: un tramo de Isabel la Católica se hará de doble dirección para permitir la salida por esa parte hacia el Pasaje de Peña. Los semáforos de Calvo Sotelo se desplazarán (uno irá más hacia Correos y otro más hacia el Ayuntamiento) para evitar tapones. Se pondrán semáforos en los dos pasos de peatones que hay en la calle Lealtad, que ahora no tienen. Y habrá variaciones en la parte posterior del Mercado de la Esperanza.

Todas estas correcciones se ejecutarán antes de la peatonalización en sí, para que ya estén en marcha cuando Cervantes se corte. Para controlar quién pasa por esta calle, el Ayuntamiento contempla instalar un pivote retráctil desactivable con una tarjeta.

Asociaciones

Tres portavoces de asociaciones y el presidente de Radio-Taxi se manifestaron ayer a favor del proyecto, si bien el presidente de la Asociación de Vecinos de Cisneros, José Antonio Vélez, invitó al Ayuntamiento a repensar "toda la política de aparcamientos y peatonalizaciones". Vélez declaró que les han "garantizado salidas" desde su calle y que, en lo que se refiere al tráfico, está "tranquilo". Pero cree que, antes de peatonalizar, hay que crear "una red de parkings baratos" y subrayó insistentemente lo de baratos.

Miguel Ángel López, portavoz de los vecinos de Numancia, consideró que el plan es "bueno. Nos parece correcto. Los vecinos tendrán que hacer un esfuerzo por mentalizarse para cambiar de rutas. Como habrá alternativas, en absoluto" percibe más problema.

Pablo Plaza, presidente del Mercado de la Esperanza, también es optimista. "En principio no veo grandes inconvenientes. Sabemos que conllevará cambios y que será necesario adaptarse, pero no creemos que el tráfico vaya a ir a peor".

Por último, Manu Andoni Ruiz, portavoz de los taxistas, apuntó que una vez que el Ayuntamiento aceptó que la calle siguiera abierta para los taxis, está de acuerdo con el plan. "Nosotros aportamos sugerencias y se atendieron". Matizó, no obstante, que lo conoció hace meses y desconoce cómo ha quedado al final.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate