El temporal marítimo de Año Nuevo se ensaña con la playa de La Magdalena

El temporal marítimo de Año Nuevo se ensaña con la playa de La Magdalena
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El oleaje se lleva decenas de metros del arenal y un tramo de la pasarela de madera que facilita las caminatas está de nuevo levantada y en precario

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

Quienes ayer quisieron aprovechar el primer día del año para darse un garbeo por la playa de La Magdalena de Santander lo comprobaron una vez más: el temporal marítimo de Año Nuevo se había ensañado con el arenal y los paseantes no lo tuvieron precisamente fácil si la idea era completar un circuito por esta parte del litoral santanderino. Decenas de metros del arenal han desaparecido y un tramo de la pasarela de madera que facilita las caminatas está de nuevo en precario, impracticable para muchos. Solo quien estuviera muy en forma podía recorrer toda la playa, puesto que desde 'El Balneario' (que ahora está cerrado) había que saltar un gran desnivel hacia el arenal (o viceversa).

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había dictado el día 31 una alerta por fenómenos costeros adversos que traería mar combinada del Noroeste con olas de 5 a 6 metros viento con fuerza 7 u 8, un cocktail que acabó dejando a La Magdalena en menos de la mitad, en la que un talud dificulta o impide el paso, dependiendo de los puntos concretos.

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Santander registró ayer rachas de viento de hasta 103 kilómetros por hora y olas de más de ocho metros de altura (según la Aemet) que mantiene activado hasta las 08.00 horas de hoy, martes, este aviso naranja por riesgos en toda la costa.

A La Magdalena aún le quedan por delante todos los temporales del invierno, como bien saben los asiduos, acostumbrados al ir y venir de la playa, que está totalmente a merced de oleajes y mareas y que, de otoño a primavera, no siempre está practicable al completo.

En tres ocasiones

De ahí que sea una estampa habitual que los ciclistas tengan que cargar al hombro su máquina para acabar su recorrido en esta parte, que los paseantes deban ayudarse unos a otros a escalar hacia 'El Balneario' y que la zona de parque infantil de Los Peligros quede más o menos sepultada por la arena que se desplaza hacia unas zonas u otras. Al menos en tres ocasiones a lo largo de 2017 pudo verse totalmente descolocada tanto esta playa - que es una referencia en la ciudad- como las extensiones que suponen para ella las áreas conocidas como Los Peligros y Bikini.

Obra en manos de Tragsa

La fecha del inicio de las obras de los diques para la estabilización de las playas santanderinas de Los Peligros, La Magdalena y Bikinis se podría conocer esta misma semana, según ha avanzado la alcaldesa, Gema Igual.

La regidora municipal así lo ha indicado este martes a preguntas de la prensa sobre este proyecto, que ejecutará la empresa Tragsa, y sobre el que mantiene «permanente» contacto con la Secretaria de Estado de Medio Ambiente.

En el marco de esos contactos, ha manifestado que espera que la fecha del inicio de los trabajos se conozca «muy pronto», tanto que, según ha añadido, «en esta primera semana del año se pondrá la fecha».

Este espacio lleva más de una década esperando una solución definitiva por parte del Ministerio de Medio Ambiente, donde están decididos a impulsar su protección por medio de la construcción de tres diques. Pero el proyecto, que tenía que haberse hecho realidad a lo largo de 2017, ha sufrido retrasos varios en el último ejercicio.

A principios del pasado mes de diciembre, el departamento que dirige Isabel García Tejerina hizo público que «espera» poder empezar la construcción de los espigones con los que se persigue estabilizar las playas a mediados de este mes de enero.

La actuación correrá por cuenta de la empresa pública Tragsa, que ha recibido una encomienda de gestión ya que la primera adjudicataria de la obra (la empresa valenciana Becsa) finalmente renunció a su ejecución y pidió la resolución del contrato. Ante este contratiempo, el Ministerio optó por pasarle el encargo a Tragsa, medida a la que se recurre cuando se quiere que un plan se ejecute «a la mayor brevedad».

El objetivo vuelve a ser que los trabajos a desarrollar, que tienen un plazo de ejecución de siete meses, «afecten lo menos posible a la temporada de verano» para no entorpecer el ciclo turístico de Santander, aunque parece inevitable que sí afecte a los días de asueto de Semana Santa, que este año cae a finales de marzo. Hace varias semanas, el Ayuntamiento mostró su voluntad de negociar con la Demarcación de Costas de Cantabria un calendario de obras con el objetivo de molestar lo menos posible a los usuarios de las playas.

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