Un mercado a la altura de la ciudad

Los vendedores de la Plaza de Abastos tienen una clientela fiel. /Luis Palomeque
Los vendedores de la Plaza de Abastos tienen una clientela fiel. / Luis Palomeque

Los clientes de la centenaria Plaza de Abastos de Torrelavega confían en que las obras que se están realizando supongan el empuje definitivo que necesita el recinto

SARA TORRETorrelavega

«Esto está en un momento muy bajo de presencia de gente pero la obra avanza y estamos ilusionados. Seguro que va a quedar mejor», sentencia Nacho Husillos. Es uno de los habituales de la Plaza de Abastos de Torrelavega, que pasa por un momento de transición para adaptarse a lo que necesita una ciudad como Torrelavega. «Vamos a hacer una rehabilitación integral que va a mejorar la imagen de la propia Plaza, a la vez que va a incrementar sustancialmente el número de visitantes y ventas de los comerciantes», explica el primer teniente de alcalde, Javier López Estrada, que enfoca especialmente el objetivo en «el disfrute de los torrelaveguenses de la propia Plaza como espacio de ocio cubierto».

Para ello, se ha realizado un proyecto a escala, teniendo en cuenta que Torrelavega es una ciudad de 53.000 habitantes, «mirando como espejo otras iniciativas que han funcionado de manera correcta en otros mercados municipales». Con esta premisa, se ha querido utilizar el espacio que ya había sido abandonado por el comercio tradicional para transformarlo en una terraza cubierta y en un espacio de ocio, «introduciendo también nuevos usos hosteleros en tres de los nuevos puestos que se van a licitar, dejando dos de ellos uno para pastelería y un quinto para frutería».

Con estas decisiones se pretende, además de introducir nuevos usos hosteleros, como explica Estrada, «conseguir un mix comercial que hace que este tipo de mercados funcione». Arancha Tapia es otra de las clientas habituales, y muy a favor de las obras, espera que se mejore la comodidad de venir a comprar: «Por ejemplo, vendría bien que hubiera una cafetería para tomar algo cuando venimos».

Los trabajos, que darán paso al sector de la hostelería, concluirán en noviembre

Yendo más allá, Estrada pone como ejemplo que en el futuro, «se podrá venir y comprar un poco de carne, embutido, así como fruta y pan, cosa que era importante». Otro problema que se va a atajar con esta remodelación es uno histórico, el de los olores, pues con las mejoras en el saneamiento y la conexión de todos los puntos de vertido a la nueva red se conseguirá una red estanca que no emita olores.

De la misma manera, se instalará un novedoso suelo para que deje de ser resbaladizo. «Para hacernos una idea, es como el que se ha puesto en los vestuarios del San Mamés, en Bilbao». indica el edil. Por otro lado, una de las novedades que se incluirán una vez se termine la obra, será la posibilidad de diferenciar los horarios de apertura y de cierre de cada uno de los puestos en detrimento del horario común existente actualmente, al margen de unificar la imagen.

Para poder incluir los nuevos usos de hostelería, la nueva Plaza contará con unos aseos en la planta principal de los que podrán hacer uso tanto los usuarios como los propios trabajadores. La Junta de Gobierno ya ha aprobado el dictamen necesario para la introducción de nuevos usos y desde el Ayuntamiento se está trabajando en la elaboración de los pliegos, que próximamente serán llevados a comisión para que posteriormente a su aprobación sean remitidos a la página web municipal y al Boletín Oficial de Cantabria si procede para que todos los que quieran presentarse a ellos puedan optar a cada uno de los puestos.

Según las previsiones, las obras estarán terminadas el 15 de noviembre, probablemente coincidiendo con el congreso Cocinart, por lo que se espera poder realizar allí alguna de las iniciativas de la muestra de cocina. Por lo pronto, se plantea una jornada inaugural para darlo a conocer a los vecinos y a los posibles licitadores que quieran formar parte de la Plaza de Abastos en un futuro en uno de esos puestos a concesión.

Espacio infrautilizado

La motivación para llevar a cabo esta obra, que asciende a 214.000 euros, es, en definitiva, como resume Estrada, «que era un edificio completamente infrautilizado y una oportunidad de mejora». Echando a volar la imaginación, los vecinos de Torrelavega visualizan el cambio y esperan que la nueva plaza se convierta en algo similar a lo que tienen en la cabeza. «Ves otros mercados por ahí que son una envidia, por ejemplo el de San Miguel, en Madrid; estaría bien que se pareciera un poco», dice Alejandro Coterillo. Lo mismo opina Rosa Fuente: «Espero mucho de estas obras. Me imagino que el mercado quede como el de Santander o el de Madrid, para poder venir a tomar el blanco y unas tapitas».

Sobre las comparaciones, López Estrada, apunta que los habitantes de Torrelavega son menos que los de otros lugares donde puede llamar la atención este tipo de mercados, pero reconoce que «la tendencia es dar compatibilidad a distintos» y de ahí estas obras. «Torrelavega tiene que intentar competir con las grandes superficies comerciales y para intentar competir, tenemos que copiar sus armas», dice el concejal, que añade que «si sus armas son tener espacios de ocio y esparcimiento cubiertos, hay que utilizar los edificios para obtener lo mismo».

No obstante, se pretende evitar dar de lado el comercio tradicional de la propia Plaza, «porque al final el objetivo de esta obra es potenciar el comercio tradicional que está ubicado en estos momentos». Los comerciantes también se posicionan al respecto de los trabajos y entre las carencias del mercado actual enumeran el aparcamiento. Así, la carnicera Marta Salam pide que el Ayuntamiento lo tenga en cuenta.

Al respecto, López Estrada responde que la tendencia actual de las ciudades es dar prioridad a los peatones respecto a los vehículos. «Después, a los sistemas de movilidad sostenible como puede ser la bicicleta o los vehículos eléctricos; y por último, tenemos que trabajar por los vehículos de tracción mecánica, por los coches», explica. En este aspecto, se barajan nuevos aparcamientos subterráneos, vía aparcamientos disuasorios o vía implementación de sistemas de regulación de aparcamiento en superficie como puede ser la ola. «Lo vamos a decidir próximamente cuando tengamos adjudicado el Plan de Movilidad», adelanta el concejal.

Para finalizar, sobre el aspecto estético, el primer teniente de alcalde considera que «tiene una calidad excepcional y va a quedar un edificio centenario que va a gustar tanto a comerciantes como a vecinos y visitantes».

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