Una medalla que salva vidas

Manuel Virgilio lleva la medalla colgada al cuello desde hace quince años./
Manuel Virgilio lleva la medalla colgada al cuello desde hace quince años.

Casi doscientos reinosanos están adheridos al programa de teleasistencia domiciliaria que les permite recibir ayuda pulsando un botón

BLANCA CARBONELLSantander

Con sólo apretar un botón pueden llegar a salvar su vida. Los usuarios de la teleasistencia domiciliara viven con una medalla colgada al cuello. El objetivo es recibir asistencia lo más rápido posible.

Este es un servicio que, mediante un sistema bidireccional de comunicación ininterrumpida, permite a las personas mantener contacto con un centro de atención capaz de prestar una respuesta inmediata ante situaciones de emergencia o de inseguridad, soledad o aislamiento. También permite al centro de comunicación atender y conocer el estado de la persona usuaria al momento.

Una línea telefónica y un equipamiento de comunicaciones e informático específico, ubicado por un lado en el centro de atención y por el otro en el domicilio de los usuarios, permite a éstos, con solo accionar el dispositivo que llevan constantemente puesto, entrar en contacto verbal a través de un manos libres con el centro de atención, atendido por personal específicamente preparado para dar la respuesta adecuada en cada momento a la necesidad presentada, bien por sí mismo o movilizando otros recursos humanos o materiales.

El servicio funciona las 24 horas del día los 365 días de año. Se completa además con agendas de usuario, que permiten recordar a éste la necesidad de realizar una actividad concreta en un momento predeterminado, de forma esporádica o con la periodicidad que se fije como por ejemplo, la toma de medicamentos, la realización de una gestión, etcétera.

El objetivo fundamental es asegurar la intervención inmediata ante situaciones de crisis, a aquellas personas que por su edad avanzada, enfermedad, discapacidad o aislamiento social lo requieran, facilitándole la permanencia en su casa y contribuyendo a evitar ingresos innecesarios en centros residenciales.

La Teleasistencia Domiciliaria está financiada por el Instituto Cántabro de Servicios Sociales y el Ayuntamiento de Reinosa. El usuario aporta además tres euros al mes. En Reinosa está instaurado desde el año 1996. Durante estos veintiún años ha habido un progresivo aumento del número de beneficiarios.

A finales de 2016, eran 174 reinosanos los usuarios de la teleasistencia domiciliaria, 137 de los cuales eran mujeres y 37 hombres. Tres de ellos eran menores de 65 años con derecho al servicio por tener alguna discapacidad.

La Teleasistencia Domiciliaria del Ayuntamiento de Reinosa está destinada a aquellas a las que les sea este servicio de utilidad para poder continuar viviendo en su domicilio: Personas que vivan solas permanentemente o durante gran parte del día o bien que aunque convivan con otras personas, éstas presenten similares características de edad o discapacidad. Deberán disponer de línea telefónica compatible con el servicio y suministro eléctrico. Están excluidas como titulares, las personas incapaces de utilizarlo de manera correcta y adecuada por problemas de audición o cognitivos.

Con ochenta años, Manuel Virgilio Calderón lleva la medalla de la teleasistencia colgada al cuello desde hace quince. Recuerda que comenzó a ser usuario cuando vivía en la localidad de Celada de los Calderones. Relata que la primera vez que tuvo que utilizar el servicio, "me caí por las escaleras y me quebré la cadera. En diez minutos estaba la ambulancia en casa. Si no hubiera sido por el aparato habría tardado bastante más", reconoce. Para él, lo más positivo de la teleasistencia es, "que me da mucha seguridad. Funciona muy bien y estoy encantado. Sólo me quito la medalla cuando voy a la piscina". Manuel necesita la independencia que le da la medalla. Le permite ser una persona activa, participar como voluntario en distintas asociaciones y entidades y vivir una vida segura.

Aurora Martín vive con su marido, Tomás Alonso, que también disfruta de la tranquilidad de saber que su mujer estará cuidada cuando sale de casa. "Ahora estoy mejor pero he pasado temporadas muy malas en que me mareaba", comenta. De hecho, afirma que el primer año que se suscribió al servicio, "tuve que llamar varias veces porque no me encontraba nada bien". A Aurora le operaron de una rodilla el pasado mes de junio y está pendiente ahora de que le operen la otra. Fueron sus hijas, que viven fuera de la localidad, las que realizaron las gestiones para que su madre fuera usuaria de la teleasistencia domiciliaria en los Servicios Sociales de Atención Primaria del Ayuntamiento de Reinosa. "Nos atienden muy bien.Llamo cuando lo necesito pero si ven que ha pasado un tiempo y no he llamado se ponen ellos en contacto conmigo para ver cómo estoy"

Con 72 años, María del Carmen González tiene la medalla de la teleasistencia colgada al cuello desde hace cinco, cuando le operaron de las dos rodillas. "En realidad yo era joven para tenerla aunque ya vivía sola", explica. Como a muchos otros usuarios, María del Carmen cuenta con una persona que le ayuda a hacer los trabajos del hogar, apoyo gestionado también por los Servicios Sociales de Reinosa. Cuenta que en realidad solamente una vez se ha visto en la necesidad de apretar el botón, "me caí, y justo no llevaba la medalla puesta. No me la vuelvo a quitar". Para ella, otro de los aspectos positivos del servicio es que, "si te pasa algo les puedes llamar y hablar con ellos. No te sientes tan sola". Comenta la usuaria que en su grupo de amigas varias son las usuarias de la teleasistencia domiciliaria. "Mi hermana mayor ha tenido un problema y la he recomendado que la solicite. Está en trámites porque solo tiene ventajas", concluye.

 

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