El sur de Cantabria se encuentra ya en situación de "emergencia" por la sequía

La falta de lluvias en la comarca campurriana ha hecho que la Confederación Hidrográfica del Ebro constate la situación de emergencia./
La falta de lluvias en la comarca campurriana ha hecho que la Confederación Hidrográfica del Ebro constate la situación de emergencia.

La falta de lluvias está secando manantiales en las zonas altas de Liébana y Campoo y en una decena de pueblos se necesitan camiones cisterna para garantizar el suministro de agua

DANIEL MARTÍNEZSantander

En algunos pueblos como La Cuadra, en Valdeolea, y Cahecho, en Cabezón de Liébana, además de varias pedanías de Valderredible, ya es necesario el uso de camiones cisterna para abastecer de agua potable a sus vecinos. Y en otros de Polaciones, como Salceda, de Peñarrubia o del resto de la comarca lebaniega ya se preparan para que ocurra de un momento a otro. Esa es la principal y más preocupante consecuencia de la falta de lluvias que arrastra Cantabria desde el pasado otoño y que ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Ebro a constatar la situación de emergencia por sequía en el sur de la comunidad autónoma, donde las precipitaciones en los últimos meses han sido entre un 20% y un 50% inferiores a las normales. El nivel del pantano, que en estos momentos está por debajo de la mitad de su capacidad (48%), es otra muestra de ello.

"Desde hace cosa de un mes los camiones cisterna del parque de bomberos de Tama están teniendo que llenar los pozos en Cahecho con agua que cogen de la red principal", confirma Julio Cires, presidente de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia. La falta de potencia en los grifos lo notaron sobre todo durante la Semana Santa, el momento en que muchas casas de vacaciones se llenan y los alojamientos rurales de esta zona turística están al completo. También otros puntos del municipio de Cabezón de Liébana, como Lubayo han tenido que pedir ayuda en las últimas semanas.

En ambos casos, el agua proviene de fuentes naturales que están muy expuestas a las condiciones meteorológicas. "Cuando durante un periodo prolongado no cae lo que tiene que caer, se secan", explica Cires. A 700 metros de altura, es imposible bombear desde la red porque tendría unos costes más elevados. Así que la primera medida es transportar el agua por carretera.

Este lunes, el Gobierno de Cantabria insistió en que, a pesar del contexto adverso, no existen problemas de abastecimiento de agua para el consumo humano en la mayor parte de la región, aquella que está conectada a la Autovía del Agua. Por eso no volverá el fantasma de los cortes tan habituales hace un par de décadas en las localidades de la zona oriental. El Ejecutivo afirma que está preparado para atender la demanda de la población que utiliza agua procedente de las depuradoras. Es decir, de la red regional. Casi el 100%. Más dificultades hay en algunos núcleos que se nutren de manantiales, todos "pueblos pequeños de menos de 50 habituales y que se encuentran en zonas altas", pero desde la Dirección General de Medio Ambiente insisten en que se tomarán las medidas necesarias para no privar a ningún cántabro de este recurso.

"Que llueva en las zonas altas"

"Interesa sobre todo que llueva en las zonas altas, donde no llega la Autovía del Agua. De cualquier forma, se actuará de forma urgente para que esté garantizada", afirmó ayer Miguel Ángel Palacio. Para estos casos, el procedimiento es que los alcaldes de las zonas afectadas se pongan en contacto con la Dirección General y esta mande un técnico a la zona para evaluar la situación y proponer una solución. "Si el problema se ha manifestado ahora como consecuencia de la sequía y no tenemos esa obra dentro del Plan de Abastecimiento y Saneamiento, actuaremos con la redacción de un proyecto y se ejecutará para conectar con otro manantial por procedimiento de urgencia. Casi siempre son obras pequeñas que se hacen con contratos menores", aseguró.

Posiblemente tenga que ir uno de esos técnicos dentro de muy poco a Peñarrubia. Allí su alcalde, Secundino Caso, afirma que de momento no ha sido necesario recurrir a los camiones cisterna, pero será algo casi irremediable en las próximas semanas porque "la sequía a la que nos enfrentamos es algo histórico". En este municipio de montaña, prácticamente cada núcleo tiene su abastecimiento propio mediante manantiales. En Piñeres, donde vive medio centenar de vecinos, ya están empezando los problemas de presión, algo que se agravará "cuando llegue el verano y los turistas". Incluso en Cicera, donde acaban de hacer una obra para mejorar la acometida del agua, están en alerta. "Tuvo problemas y cambiamos de manantial para tener una captación mucho mejor. No debería haber inconvenientes porque tiene mucha capacidad, pero es que esta sequía es insólita", remarca Caso.

Los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro hablan de que en la primera parte del año hidráulico comenzó el pasado 1 de octubre, en algunos puntos del sur de Cantabria la lluvia está por debajo del 50% de la media en esta época de la primavera. Eso ha hecho que en el pantano hayan entrado desde ese momento 104 hectómetros cúbicos. Es decir, menos de la mitad que en el mismo periodo de 2016, cuando la cifra fue de 247 hectómetros cúbicos, y un tercio que el caudal del 2015 (376 hectómetros cúbicos). "Con esto se pone de manifiesto que la causa de la sequía que ha desencadenado esta emergencia es la más evidente, el déficit hídrico", detallan desde la Confederación.

Ríos bajo mínimos

E igual que en el pantano en Valderredible, donde durante todo el mes de abril los camiones cisterna ya han viajado por cinco pueblos. Los efectos se notan también en la ganadería. "La cosa está muy complicada porque durante el invierno apenas ha llovido y ha hecho mucho calor. No se va a poder segar la hierba porque así no crece. Las patatas se empiezan a segar ahora y, como dicen aquí, no ligan con la tierra, que es como polvo", detalla el alcalde, Fernando Fernández.

Las altas temperaturas han convivido con las heladas de finales de abril, que también han afectado a las huertas particulares. Con este panorama, está convencido de que, aunque llueva con intensidad durante las próximas semanas, los manantiales no se recuperarán hasta el próximo año. En el caso de la agricultura y la ganadería, gran parte del daño ya está hecho y está convencido de que pronto se notará en los precios. Sobre todo en el forraje, que en Castilla ha quedado arrasado.

 

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