Santiago Segura o Guillermo del Toro coleccionan las ilustraciones del torrelaveguense Álvaro Iglesias

Santiago Segura o Guillermo del Toro coleccionan las ilustraciones del torrelaveguense Álvaro Iglesias

Compagina la gestión de su taller de tatuajes en Cabezón de la Sal con el proceso de creación de sus nuevos cómics

Raquel López Labiano
RAQUEL LÓPEZ LABIANO

Álvaro Iglesias (Torrelavega, 1970) es un ilustrador y dibujante de cómic que con sólo aplicar el color como él bien sabe consigue emocionar y transmitir todos esos sentimientos que emanan de sus ideas e imaginación para finalmente epatar en sus espectadores. Como bien afirmaría la célebre frase: una imagen vale más que mil palabras.

Así, su dominio de la ilustración le ha llevado a trabajar no sólo con editoriales españolas tan potentes como Ominiky, con quien ha publicado su último cómic 'Solo, Caminos Escritos', con guión de Óscar Martín; sino también con otras italianas, belgas, polacas, holandesas o francesas, como Delcourt, una de las más importantes editoriales internacionales de cómic. Como añadido a la inmensa lista de publicaciones, también ha realizado trabajos para Marvel o Disney, por lo que los dedos de Iglesias están bastante cotizados, y no cabe esperar menos, pues desde que era un niño ha convivido con lápices y láminas dibujando incesantemente. Asimismo, también ha llevado a la animación su cómic se dedica a la parte didáctica de su profesión, pues ha impartido clases de dibujo así como talleres de cómics en varias ocasiones o acciones solidarias.

Hoy, desde su rincón más preciado, trabaja rodeado de pantallas, tabletas gráficas, láminas de dibujo y un sin fin de series y películas que le acompañan mientras recrea esas atmósferas envolventes de penumbra y climas despiadados e inhóspitos a través de una paleta de color y un trazado muy característico que narran historias tristes y crepusculares. De esta manera se diferencia Álvaro Iglesias y consigue sobresalir para encontrarse en un estatus bastante admirado.

Ahora, con un estudio de tatuaje que recientemente ha abierto en la localidad de Cabezón de la Sal ('King Cat Tattoo'), compagina la labor del tatuador con la creación de sus siguientes cómics. ¡Esperaremos impacientes al lanzamiento de las siguientes publicaciones! Hoy, en Cantabria DModa, Álvaro Iglesias nos abre las puertas de su estudio y nos anima a adentrarnos en este mundo de imaginación y diversión.

Uno de los trabajos del ilustrador cántabro, fiel a su estética y estilo narrativo.
Uno de los trabajos del ilustrador cántabro, fiel a su estética y estilo narrativo. / DM

-¿Cómo empezaste a dibujar y cuál ha sido tu trayectoria?

-Desde muy pequeño mi madre me enseñó a escribir en casa copiando el texto, pero también los dibujos. Me dedicaba siempre a dibujar, dibujar y dibujar porque me encantaba y con 14 años realicé mi primera exposición. Cuando terminé el instituto tenía claro que quería estudiar algo relacionado con la ilustración, así que empecé diseño gráfico en Santander, pero lo dejé y decidí a dedicarme a dibujar, mejorar y perfeccionar, hasta que gracias al boca a boca me fueron encargando pequeños trabajos. Más adelante, empecé a trabajar con una agencia de comunicación de Barcelona y, poco a poco, me fui dando a conocer aprovechando, un tiempo después, los foros y las redes sociales. En concreto, en torno a los 2000, hubo un momento muy importante para la ilustración en España, gracias al foro artBOX creado por otros dos dibujantes en donde comenzamos a compartir ilustraciones, enseñanzas y conocimientos. Fue una idea similar al foro francés Café Salé. Los aficionados y dibujantes del país estaban buscando un lugar donde compartir sus inquietudes, con lo que se convirtió en el foro de referencia. Así, los grandes del dibujo, de forma anónima, se fijaban en la gente con talento. Yo fui a mi primera entrevista con una editorial francesa de la mano de Jose Luis Munuera, dibujante de Spirou y también pude conocer a Manuel Arenas, que es el director artístico de Pixar. De ahí han salido gran parte de los ilustradores profesionales españoles actuales. Esto supuso un punto de inflexión, te encontrabas trabajando a otro nivel. Ahora, que ya me he hecho un hueco, puedo trabajar desde mi casa y trabajar para diferentes países.

-¿Cómo has vivido la evolución del cómic?

-Crecí entre cómics de Mortadelo y Filemón y los TBOS que todos ellos tenían un diseño de línea clara e historietas cortas y graciosas, pero creía que se podía hacer otra cosa que se saliera de este entendimiento clásico porque a mí se me quedaba corto. En uno de los puestos de libros antiguos de las fiestas de Torrelavega vi un taco de revistas de cómic europeo, como Creepy, Cimoc o Metal Hurlant y, de repente, se me abrió un nuevo mundo al ver algo totalmente diferente. En España nunca habíamos visto algo parecido, así que comprendí que eso diferente que yo creía que se podía hacer, era real. Fue el gran salto, más que el de las herramientas tecnológicas, pues supuso un cambio de paradigma en el entendimiento del cómic, ya que existía otra manera de dibujar y narrar historias. Pasamos a descubrir asesinatos, sangre, sexo o contenido erótico a través de historias duras, maduras y difíciles. Era el tipo de revista y cómic que había en Europa, pero en España, ni sospechábamos que eso pudiera existir.

Ilustración de Álvaro Iglesias, plasmando su particular universo creativo.
Ilustración de Álvaro Iglesias, plasmando su particular universo creativo. / DM

-¿Cómo has conseguido llegar hasta las editoriales francesas, las más prestigiosas en cómic?

-Primero compró mi cómic una editorial italiana llamada Renoir y se agotaron todos los ejemplares. Después, los belgas, los polacos, etcétera y se agotaron de nuevo, con lo que inevitablemente llegó a los oídos de Delcourt. Cuando les presentas un proyecto que ya ha tenido éxito y con unas ventas aseguradas es más fácil acceder a ellos. Además, desde un principio diseñé para el mercado francés pensando en el estilo, los colores y la estética propia porque era hacia donde me quería dirigir. Si tus dibujos no tienen su estilo bien definido, no lo compran.

«El cómic no es solo cómo dibujes, sino cómo narras una historia a través del dibujo»

-¿Ahora para quién trabajas?

-Ahora mismo estoy centrado, única y exclusivamente, en mi libro. Lleva muchísimas horas y con la apertura del estudio de tatuaje, tengo una carga de trabajo tremenda.

-¿Cómo has derivado en la creación de tu propio cómic?

-Bueno, es una evolución al tiempo que es algo que siempre llevas dentro. Tu carrera te va llevando. Desde un principio quise ser ilustrador de libros infantiles. La primera vez que soñé con que alguien me encargase ilustrar un libro fue para 'El viento en los sauces', una maravilla de la historia infantil. Siempre me gustó esa idea, pero nunca pensé que fuera a hacer cómic. Yo quería ilustrar, pero, poco a poco, te das cuenta de que se te da bien y te diriges por ese camino, porque puedes poner un poco más de ti en la ilustración, pues el cómic no es solo cómo dibujes, sino cómo narras una historia a través del dibujo, cómo tú transmites con el dibujo una secuencia. Hay que plasmar sentimientos, emociones, colocar las cámaras y todo eso en una página.

Portada del cómic 'Solo, Caminos Escritos', ilustrado por Álvaro Iglesias.
Portada del cómic 'Solo, Caminos Escritos', ilustrado por Álvaro Iglesias. / DM

-Por ello el cómic bebe mucho del cine, ¿tienes alguna referencia en concreto?

-Todo el cine. Al final no son una o dos películas concretas las que te marcan, sino todas esas películas que has estado viendo y que van calando en ti para hacerte comprender el su funcionamiento. Por ejemplo, hay una escena de 'Brokback Mountain' en la que se observa, en 16:9, un paisaje enorme de montañas con una profundidad infinita. Justo en el centro derecho del encuadre, a tamaño diminuto, van los dos protagonistas a caballo, y, paradójicamente, tu mirada va directamente a ellos porque la colocación de todo en el paisaje te dirige la vista mediante líneas cinéticas en su dirección.

-¿Cómo afrontas las futuras críticas del público cuando te propones crear un cómic?

-Cuando te lanzas a realizar un cómic no sabes si va a gustar o no y si estás transmitiendo bien todas tus ideas. En mi caso es una historia compleja llena de tristeza y melancolía contada en dos direcciones mediante 'flashbacks' y 'flashforwards'. Hasta que no llega la primera persona a felicitarte por el trabajo y a decirte que le ha fascinado 'sufres' un poco, pero después es todo un alivio al ver que la genere empatiza con tu personaje. Tienes que estar seguro y confiar en lo que estás haciendo.

-¿Qué tácticas empleas en tus ilustraciones para narrar?

-Las críticas dicen que tengo un estilo emocional y, realmente, a mi quizá no me importe tanto dibujar perfecto. Evidentemente intento dibujar lo mejor que puedo, pero también sé que tengo mis limitaciones, pero sí me gusta poner lo fuerte de mi historia en lo sensorial, en apelar a los sentimientos. Con el tipo de dibujo y especialmente con el color que tengo, eso suele funcionar. Me apoyo mucho en el color para transmitir las sensaciones y el acting de los personajes.

El ilustrador torrelaveguense en una firma de libros en Santander.
El ilustrador torrelaveguense en una firma de libros en Santander. / DM

-¿Cómo creas tu estilo?

-Además de todo lo que te he comentado ya, en mi opinión el estilo viene marcado por cómo disimulas tus carencias y haces hincapié en lo que a ti te interesa y controlas. Yo disimulo mis carencias con un uso especial del color que lo hace ser muy emotivo. Eso y darle importancia a la ambientación son mis fuertes.

-Has abierto un estudio de tatuaje, ¿por qué decidiste pasar al tatuaje?

-Después de dos años dedicándome exclusivamente a la creación de un cómic y siendo pagado por una editorial española me di cuenta de que necesitaba algo más porque con lo que las editoriales españolas pagan no te puedes ganar la vida. Necesitaba otra fuente de ingresos que me asegurase una mayor estabilidad.

-¿Qué tipo de tatuajes realizas?

-Yo tengo mi manera de tatuar, pues entiendo el tatuaje como la ilustración. No soy el tatuador al uso de toda la vida que sombrea y hace el color de una determinada manera. Yo aplico la ilustración, la técnica de trabajar con lápiz y de colorear.

«No soy el tatuador al uso de toda la vida, aplico la ilustración, la técnica de trabajar con lápiz y de colorear»

-¿Te gusta más?

-Me gusta mucho y, personalmente, me ha ayudado muchísimo. El trabajar desde casa ilustrando es muy cómodo y tiene sus ventajas, pero también tiene un lado muy feo: no hay horarios, alteras tus ritmos y muchas veces no sales de la habitación. Es un trabajo de inmersión, en silencio y de soledad, con lo que el estudio de tatuaje me ha ayudado, no sólo a tener otra fuente de ingresos, sino a salir de casa y a cambiar el humor; y lo necesitaba.

-¿Cómo decide uno trasladarse de la ilustración al tatuaje?

-A no ser que triunfes fuera, ganarse la vida en España dibujando es casi imposible. No está ni valorado, ni pagado. Trabajas las mismas horas cobrando una quinta parte.

-Entonces, ¿cómo sacas beneficio de tus ilustraciones?

-Vendiendo los originales por páginas a coleccionistas. Éstos sí son españoles: Santiago Segura y Guillermo del Toro son grandes coleccionistas del cómic y verdaderos compradores. Ellos tienen parte de mis ilustraciones. Después, en los salones del cómic siempre hay aficionados que también adquieren los originales.

-La ilustración también ha evolucionado tecnológicamente. ¿Trabajas con tableta gráfica y herramientas informáticas?

-El noventa por ciento de mi trabajo lo sigo haciendo a mano, pero sí que es cierto que en los trabajos editoriales te exigen formato digital, así que me veo obligado a pasar por el ordenador. Siempre que puedo hago el dibujo a lápiz (óleo o lo que corresponda), pero hay determinados trabajos que los coloreo con la tableta gráfica. Con las herramientas de hoy en día es prácticamente igual a utilizar la mano, en cuanto a términos de presión, texturas y trazados. Intento que aunque sea digital siga teniendo una apariencia manual.

Ilustración de Álvaro Iglesias en el que se aprecia su particular atmósfera y trazado.
Ilustración de Álvaro Iglesias en el que se aprecia su particular atmósfera y trazado. / DM

-¿Te ha costado adaptarte a estos nuevos formatos?

-No, no me ha supuesto problema. Después de dos meses practicando terminas manejando a la perfección la tableta gráfica y en mi caso, utilizo una tableta en la que veo directamente lo que estoy dibujando, con lo que es lo mismo. Hay otro añadido, pues para mí supone un cambio de chip. Al trabajar siempre con papel pasar al ordenador es diferente y le añade diversidad.

-¿Qué programa utilizas?

-Para ilustrar utilizo 'Clip Studio Paint', es el nombre que ha adquirido el antiguo 'Manga Studio', un programa japonés específico de diseño de cómic. Antes todos los ilustradores comenzamos utilizando 'Photoshop', pero como su propio nombre indica, es un programa enfocado al retoque fotográfico, con lo que le encontramos sus limitaciones. Estos programas pensados desde el principio en la ilustración son un mundo a parte porque parece que estás dibujando de verdad.

«Navegando en las redes sociales te das cuenta de que hay miles de dibujantes no conocidos y que han crecido con nosotros como referencia»

-¿Crees que hay ilustradores con talento actualmente?

-Hay muchísimos. Una de las mejores cosas que nos han traído las redes sociales es darnos cuenta de que no estamos tan solos como nos creíamos y que no somos tan buenos como nos creíamos. Navegando te das cuenta de que hay miles de dibujantes no conocidos y que han crecido con nosotros como referencia, con lo que son mucho más eficientes y mejores a la hora de utilizar las herramientas que nosotros empezamos a utilizar ahora y tienen una concepción del diseño mucho más moderna, por lo que saben llevar el dibujo mucho más allá.

-¿Cuáles son tus proyectos futuros?

-Los siguientes tres libros de la historia de mi primer cómic.

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