Recordando 'El Apartamento'

Recordando 'El Apartamento'

La película de Billy Wilder se mantiene como un clásico inolvidable con unos Jack Lemmon y Shirley MacLaine en estado de gracia

Javier Rodríguez
JAVIER RODRÍGUEZSantander

Una de las películas más bonitas e inolvidables de la historia del cine es, sin duda, «El apartamento» (año 1960, que ya ha llovido), de Billy Wilder. Demostró con ella el genial director que para emocionar al público no es imprescindible proyectar en la gran pantalla secuencias espectaculares generadas en un ordenador ni disponer de flipantes decorados. Que basta con tener talento. Pero, claro, el talento no abunda.

Además de encontrarse Wilder en estado de gracia tanto al escribir el guión con su amigo I.A.L. Diamond como al dirigir el film, también se encontraban en idéntico estado los protagonistas que eligió. ¡Menudo dúo! Jack Lemmon y Shirley MacLaine bordan plano a plano sus papeles. Son los actores perfectos para un texto magistral. ¿Resultado? Una comedia entrañable, profundamente humana. Quien la contempla nunca la olvida porque, en el fondo, cualquier espectador podría ser uno de los personajes. Así de sencillo.

¿En qué se basaba la filosofía cinematográfica de Wilder? Él se encargó de matizar este asunto: «Reivindico la importancia de la trama en una película. Lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no somos alquimistas; no se puede convertir un excremento de gallina en chocolate. Una vez me preguntaron: ¿Es importante que un director sepa escribir? Y yo respondí: No, pero sí lo es que sepa leer…».

Para rematar a sus colegas que se ponían (y se ponen) en plan existencialista, Wilder levantó la espada dialéctica en defensa del cine como factor de diversión dirigido a una especie que precisa válvulas de escape como lenitivo de sus males: «He hecho películas que me hubiera gustado ver. Sólo quiero ver películas que me entretengan».

Más claro, el agua. Para cuatro días que estamos («vivos», añadiría Billy con su característica ironía) en el planeta Tierra, disfrutemos. Contemplando «El apartamento» se garantiza.

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