Recordando cuando pagábamos en pesetas

Recordando cuando pagábamos en pesetas

El cambio al euro supuso todo un cambio en nuestra realidad cotidiana y aún hace añorar la antigua moneda

Javier Rodríguez
JAVIER RODRÍGUEZSantander

Con el paso de la peseta al euro subieron los precios, de la noche a la mañana, como por arte de magia. Lo que el día anterior (ejemplo, un café) costaba ochenta, noventa o cien pesetas, por regla general entregándose una moneda de cien para pagar, al siguiente costaba un euro, que no eran precisamente cien pesetas. Y así sucedió con todo tipo de productos. En enero de 2002 se estrenó, sí, una etapa económica muy distinta a la anterior

El antes citado café supera hoy, incluso, el euro en la mayoría de establecimientos. Cuesta en muchos 1,30 y 1,40 euros. Conviértase en pesetas tal cantidad y se comprobará de inmediato la diferencia. Lo mismo podría decirse de montones de artículos tanto de primera necesidad como de «lujo». Vía euro la cotización general ascendió en cohete aunque los sueldos siguieran siendo normales, tirando a bajos en la mayoría de casos tanto en la moneda común europea como cuando en España se pagaba en pesetas.

Los ciudadanos tenemos la amarga sensación de que, en euros, con cien pesetas de las de antaño ya se hace muy poco. Y con mil pesetas, también. Para aspirar a según qué cosas hay que empezar a hablar a partir de los diez euros, que (volvemos a lo mismo de antes) no son precisamente mil pesetas.

Por cierto. Hablando de las mil pesetas procede recordar que disponer de un billete verde significaba sentirse casi millonario. ¡Lo que daba de sí para comprar! Se hicieron tan populares aquellos anhelados billetes que incluso el cantante Paquito Jerez triunfó con la pegadiza canción «Billetes verdes» (guaracha con letra de Roa y Jerko, y música de Obiol), que comenzaba así: «Billetes, billetes verdes pero qué bonitos son. Esos billetitos verdes siempre dan la salvación…». Y se acuñó una expresión derivada del peso de mil: «Un kilo». En el deporte (sobre todo, el fútbol) se escuchaban con frecuencia comentarios del tipo «Por Fulanito, que es un delantero buenísimo, el club pagará ¡diez kilos!».

Con la peseta convertida en factor vintage, el euro campa a sus anchas. Teniendo en cuenta lo que cuestan determinados artículos de múltiples sectores, lo mejor es, por tanto, no recordar su valor en pesetas. Hacerlo, cabrea. ¡Lo que ha cambiado el contenido de la cartera! Ayer y hoy.

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