Puntadas por la historia de la moda en Torrelavega

Rafaela González recibió la visita en la exposición del actor torrelaveguense Antonio Resines. /Luis Palomeque
Rafaela González recibió la visita en la exposición del actor torrelaveguense Antonio Resines. / Luis Palomeque

Rafaela González exhibe en la sala Mauro Muriedas piezas únicas de alta costura en miniatura

ÁNGELA MADRAZOTorrelavega

Rafaela González, amante de la moda y de la alta costura, ha utilizado sus ratos libres, desde hace décadas, para crear piezas únicas a tamaño miniatura. La creatividad de la autora junto con la inspiración de las piezas de grandes diseñadores como Balenciaga, Dior y Channel, han dado como resultado una exposición de unas ochenta obras que recorren cuatro décadas de la moda. Las prendas, que están distribuidas por la Sala de Exposiciones Mauro Muriedas, están confeccionadas a mano y forman parte de una gran colección de doscientas piezas.

La muestra ofrece una selección de los vestidos que Rafaela comenzó a confeccionar en su tiempo libre. «Mi trabajo es mi hobbie», comentó la modista. Toda una vida dedicada a la moda y a la costura, incluso en sus ratos libres, ha generado una colección de prendas en miniatura elaboradas artesanalmente.

'Puntadas del tiempo. Un recorrido por los caminos de la alta costura' es el resultado de una vida dedicada a la confección. «El diseño, el patronaje y la elaboración, todo está hecho por mí». Rafaela comenzó a interesarse por el mundo de la moda por herencia de su madre, que era modista. A los siete años comenzó con clases de costura y a los nueve de confección y patronaje, y a día de hoy lleva casi cuatro décadas en el mundo de la moda.

«Cada detalle de las piezas está ahí por algo. Cuanto más tiempo emplee en cada obra, mejor». Las obras suponen unos cinco meses para que todos los detalles queden perfectos y es que si algo caracteriza a la colección es la perfección con la que cada vestido está confeccionando cuidando cada detalle.

Rafaela comenzó confeccionando trajes para muñecas, con el tiempo se dio cuenta de que «lo que realmente me importaba era el vestido» y decidió cambiar las muñecas por maniquíes.

Las prendas están elaboradas a base de géneros naturales, las telas, que algunas incluso están rescatadas de antiguas prendas, son en su mayoría: organdí, lana, lino, batista y plumeti. Además, todos los diseños son obra propia, aunque con inspiraciones en la alta costura -como Dior, Channel y Balenciaga- y en cualquier referente de la calle. «Me he inspirado en lo que he visto en diferentes anticuarios o incluso he visitado casas de personas que guardaban prendas antiguas».

Orgullo creativo

Las piezas de la muestra, que se puede visitar del 8 de agosto al 14 de septiembre, están dispuestas de forma que en conjunto formen una armonía y tengan sentido. «Para seleccionar las obras que he traído a la muestra me he basado en la estética de todas ellas juntas, no podría elegir entre todas las que tengo». Aún así, la artista ha sabido decir cuál ha sido su obra maestra: «Un vestido de batista con cuadrillé, por el tiempo y el esfuerzo que he empleado en él».

Cada una de las piezas de la exposición es un trabajo de artesanía que se convierte en una obra de arte. Rafaela ha comentado también que «cuando pienso en un diseño quiero que, una vez esté acabado, se asemeje a un dibujo o una escultura». Las dimensiones de las prendas son diminutas, lo que, tras mucho trabajo -cuatro décadas-, las convierte en obras de arte.

Profesionalmente, Rafaela lleva 30 años dedicándose a la moda. Al principio, únicamente dedicada a los más pequeños: «Había prendas que disfrutaba más que otras y además, por distintas razones, las prendas que a mí me gustaba confeccionar pues no siempre se podían hacer, así que decidí hacerlas por mi propia cuenta».

A lo largo de la exposición podemos ver como las obras de color blanco prevalecen frente a las demás, así como los materiales más clásicos y las prendas del ámbito de comuniones, bautizos, etc. A lo largo de la historia de la moda, sus referentes van desde la época más femenina de Dior hasta la inspiración en la calle. «No puedo decir que me inspiro únicamente en una época de la historia de la moda, puedo encontrar inspiración hasta en un botón».

La artista ha recogido ochenta de las piezas de su colección en la exposición, sin embargo, para ofrecer un rango más amplio de los diseños que ha realizado, ha editado un libro que recoge alrededor de 150 de sus diseños. La modista ha afirmado que, gracias a su madre, siente pasión por la alta costura y por la moda, que «es a lo que me dedico plenamente, cuando trabajo y cuando tengo un rato libre, porque es lo que me llena».

La exposición se encuentra en la sala Mauro Muriedas y se puede visitar hasta el 14 de septiembre. Las ochenta prendas de la exposición van desde vestidos, capazos y abrigos hasta vestidos de comunión y bautizo. Todas las piezas de la muestra están confeccionadas artesanalmente por la propia modista, que ha empleado cuarenta años en crear esta colección «única en el mundo» que recoge todo tipo de elementos de la moda. La alta costura y el diseño tradicional son, sin duda, lo que identifica la muestra.

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