El Bistró de Nikóla, cocina rusa en el centro de Santander

Anna Burdiukh llegó hace 14 años de vacaciones a Cantabria y ha echado raíces./
Anna Burdiukh llegó hace 14 años de vacaciones a Cantabria y ha echado raíces.

Este nuevo establecimiento formula una cocina tradicional a partir de especialidades de varios países del Este

JOSÉ LUIS PÉREZ

Descubrir nuevos sabores, ingredientes poco habituales en nuestro entorno y texturas diferentes siempre es un aliciente para el amante de la buena mesa. Hoy en día, en un mundo más globalizado y donde las distancias se ha recortado con unos transportes más eficientes, es posible disfrutar de la gastronomía de otros países a pocos metros de casa, incluso a partir de ingredientes procedentes del país de origen.

Desde hace poco más de tres meses en el centro de Santander es posible degustar la cocina rusa en un pequeño negocio que ha abierto Anna Burdiukh, una rusa de Crimea que llegó hace 14 años de vacaciones a Cantabria y que ha echado raíces. Su dilatada experiencia en diferentes negocios de hostelería, su espíritu inquieto y su afán de advertir donde hay oportunidades le han llevado a dar el paso de abrir en la calle del Medio el Bistró de Nikóla, un negocio familiar donde la acompañan su madre Natalia en la cocina y su hijo Andrei en sala.

El negocio nació como un bistró para dar hamburguesas y sándwiches. Su idea era aprovechar también su experiencia como repostera y vender pan y pasteles de elaboración propia. Pero no pudo resistirse a la tentación de introducir en la carta cuatro especialidades rusas, porque hay mucha población eslava que busca este tipo de cocina. Y lo que iba a ser una anécdota se convirtió al final en el eje principal del negocio.

Arriba, esturión a la sartén. Abajo a la izquierda, un plato de 'Olyvie' que es la ensaladilla rusa de verdad; y a la derecha, pelmeni rellenos de carne picada de tudanca.

Desde los primeros días los clientes comenzaron a pedir los platos rusos y el grado de satisfacción que mostraban decidió a Anna a dar un giro rápido al bistró. «Tuvimos que cambiar la carta apenas dos semanas después de abrir, porque la gente quería probar la cocina rusa y se iban muy contentos. Así, diseñamos en apenas una semana una nueva carta con más especialidades rusas, pero también con algunos platos de otras repúblicas exsoviéticas y de países del este de Europa», comenta la responsable de este proyecto cuyo local quiere convertir en la sede de una asociación rusa y desde aquí impulsar un servicio de anfitriones para turistas que vengan a visitar Santander desde los países del Este. Ideas e iniciativa no le faltan.

De la ensaladilla al esturión

El local es pequeño y la carta se adecua a las posibilidades de las instalaciones. En caso de no conocer esta cocina, lo mejor es dejarse aconsejar, sin miedo al ticket final, porque los precios están muy equilibrados: no hay raciones por encima de los nueve euros, salvo el plato estrella de la casa, la tabla de esturión.

Shuba, ensaladilla con remolacha..
Shuba, ensaladilla con remolacha..

Resulta obligado probar la ensaladilla rusa 'auténtica', que aquí denominan 'Olyvie', en recuerdo a su creador, un chef francés que se afincó en Moscú, según cuenta la leyenda. Además, hay otra interesante ensaladilla, shuba, con remolacha. Ambas son sabrosas a pesar de las sutiles diferencias que tienen con las que con frecuencia nos encontramos en casa o en otros restaurantes.

Un apartado importante en la carta son las sopas de pollo, georgiana, de repollo y remolacha, con ñokis caseros...

Continuando con los platos para compartir, se probaron los pelmeni -ravioli- de carne picada (de tudanca) que se acompaña de dos salsas, una crema agria y de tomate ligeramente picante; y los vareniki con patata y cebolla pochada. Además, en la carta hay creps rellenos salados; unas hojaldradas de carne picada (chebureki); kotleti de ternera o pollo; rollitos de repollo con carne y arroz (golubçi); bollos rellenos de chukrut, patata, carne picada con huevo duro y setas (piroghki); o tefteli rusos... Anna combina ingredientes originales del este con carnes y hortalizas de aquí.

Sirniki, masa con requesón frita.
Sirniki, masa con requesón frita.

Pero donde más énfasis pone Anna, si cabe, es con el esturión, que sirve en ensalada, a la plancha o elaborado con diferentes técnicas en una plancha. Del esturión -siberiano criado en Teruel- también maneja el caviar negro y rojo, otro producto que se identifica con la gastronomía rusa. Y culmina con unos postres caseros dulces que no hay que dejar de probar.

El Bistró de Nikóla

Dirección: C/ Del Medio nº 17. Santander.

Teléfono: 942 09 65 38.

Propietaria: Anna Burdiukh

Inaugurado: 7 de enero de 2019.

Cocina: Anna Burdiukh y su madre Natalia.

Sala: Andrei.

Estilo de cocina: Rusa, pero con especialidades de otros países eslavos.

Precio medio de la carta: Entre 15 y 18 euros.

Menú diario: 12 euros de martes a viernes. Medio menú, 8 euros.

Menú de fin de semana: 14 euros. Medio menú, 10 euros.

Menú festivos: 15 euros.

Menú degustación: Próximamente.

Capacidad: Entre 25 y 35 plazas.

Terraza: Sí, próximamente.

Horario: De martes a viernes, de 9 a fin de cenas horas. Sábado y domingo, de 12.00 a fin de cenas.

Cierra: Lunes.

Bodega: Unas 60 referencias.

Wifi: Sí.

Aparcamiento: Zona de OLA y Plaza de Pombo.