Miel y mermeladas, endulzar con los frutos del bosque

Los panales de miel de abeja están considerados un superalimento. :: fotolia/
Los panales de miel de abeja están considerados un superalimento. :: fotolia

Los mercados de ambos productos están encaminados hacia producciones totalmente ecológicas, artesanales y muy naturales

ALICIA DEL CASTILLO

La producción ecológica es una garantía de calidad para el medio ambiente y para aquellos productos cuyas cualidades están consideradas extraordinarias. Este es el caso de la miel, un producto obtenido por el único insecto que produce alimento para el ser humano, las abejas, y cuyo origen se sitúa en el mismo momento en el que aparecen los insectos y las flores en nuestro planeta, aproximadamente unos 65 millones de años.

Algunas curiosidades sobre la miel revelan que numerosas pinturas rupestres recogen curiosas escenas de apicultura; egipcios, griegos y romanos tuvieron a la miel en la más alta consideración y hasta la aparición del azúcar de caña en el siglo XVI, fue el único edulcorante que existía. Según datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Mapama, en 2016, España es el país con mayor número de colmenas censadas de la Unión Europea: 2,45 millones, y una producción que ronda los 30 millones de kilos, pese a la mala cosecha de este año.

En Cantabria, se elaboran cuatro tipos de miel bajo la etiqueta Calidad Controlada, de flores y eucalipto, propia de la costa; de brezo o mielada, propias de las zonas de montaña, y es el Comité Regulador de Agricultura Ecológica de Cantabria quien garantiza que las colmenas no han sido tratadas con sustancias de síntesis ni medicamentos artificiales, además de controlar que estén ubicadas lejos de las fábricas, núcleos importantes de población, aguas contaminadas, autopistas, autovías, etc.

DOP Miel de Liébana

En el año 2014, la Unión Europea reconoció la calidad diferenciada para la miel de Liébana, otorgándole la Denominación de Origen Protegida. Se trata de un producto alimenticio elaborado por las abejas melíferas de la comarca a partir del néctar de las flores o de las secreciones procedentes de las partes vivas de las plantas que crecen en los ecosistemas de los municipios lebaniegos, que las abejas chupan, transforman y combinan con sustancias específicas propias, para después depositar, deshidratar, almacenar y dejar madurar en los panales de la colmena.

Las variedades de miel que se producen en la comarca -Cabezón de Liébana, Camaleño, Cillorigo de Liébana, Pesaguero, Potes,Tresviso y Vega de Liébana- y que se amparan bajo la Denominación de Origen Protegida Miel de Liébana son dos.

La miel de mielada procede del mielato de roble y encina, del néctar del brezo o de la zarzamora, y un porcentaje variable de pólenes presentes en la flora de la comarca. Es de color ámbar muy oscuro, casi negro, con tonos negros-marrones brillo espejo. Desprende aroma a madera, con intensidad y persistencia baja, y un ligero componente malteado. Al gusto presenta claros componentes salados que palían el dulzor típico de todas las mieles. La consistencia es fluida, con una tendencia a la cristalización baja.

La miel monofloral de brezo, procede del néctar de las siguientes especies: Erica cinerea, Erica vagans, Erica tetralix, Erica cirialis y Calluna vulgaris (brecina o falso brezo). Presenta un porcentaje mínimo de polen de brezo del 45%, siendo el resto un porcentaje variable de pólenes presentes en la flora de la comarca de Liébana.

Es de color ámbar a ámbar muy oscuro con tonos marrones-rojizos. Desprende un aroma floral pesado, con una intensidad y persistencia media. Al gusto es ligeramente amarga y persistente, con notas saladas muy marcadas. De consistencia pastosa o gelatinosa, tiene tendencia a la cristalización media y en grano fino.

Esta miel está recomendada para problemas cardíacos; para prevenir la formación de cálculos e inflamaciones en la vejiga, riñón y uretra; es antirreumática y reguladora intestinal. Por su contenido en minerales está indicada para la anemia, inapetencia y fatiga, y gracias a la concentración de propóleo, la miel posee un alto poder antibiótico y cicatrizante.

El polen de las flores, la jalea real o el propio panal de la abeja, considerado un superalimento, se consumen como suplementos dietéticos para reforzar al sistema inmunológico.

Confituras y mermeladas

El mercado de las mermeladas y las confituras consideradas 'gourmet', está encaminado hacia una producción ecológica, cada vez más artesanal y natural donde el consumidor puede apreciar un mayor contenido en fruta y menos azúcares.

Principalmente consumidas en el desayuno según la Fundación Española de la Nutrición, es necesario incrementar el consumo diario de confituras y mermeladas para cubrir las necesidades energéticas diarias. Las más consumidas siguen siendo las de fresa, melocotón y frutos rojos pero cualquier fruta u hortaliza puede convertirse en una gran confitura de zanahoria, tomate, cebolla o pimiento, para acompañar ensaladas, carnes o cualquier tipo de plato.

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