Picoteo navideño con mojo verde

Ricardo Ezcurdia
RICARDO EZCURDIA

Muchas veces con las comidas navideñas nos complicamos la vida más de lo necesario. Sí que es verdad que, sobre todo en estas fechas, la gente tira de tradición y en muchas casas se tiene un menú estructurado para cada acontecimiento o fecha señalada. Cuántas veces hemos escuchado eso de en mi casa en Navidad no puede faltar tal cosa o tal otra. A mí me parecen genial las tradiciones navideñas, pero también me gusta abrir una ventana a 'nuevas incorporaciones' en los menús para estas fechas, sobre todo en los aperitivos o entrantes.

Hoy os propongo un par de ideas que pueden solucionar una cena, ya sea en estas fechas o no. En primer lugar, unos taquitos de rape rebozados con un mojo verde que acompaña a la perfección a éste pescado.

Para preparar el mojo verde necesitaremos unos 3 dientes de ajo, un pimiento verde picado, una guindilla o chile fresco, un ramillete de cilantro fresco, aceite de oliva, vinagre de jerez, sal y pimienta.

En primer lugar vamos a pochar un poco el pimiento verde, junto a la guindilla. No queremos que cambien de color, únicamente que pierdan la rigidez que tienen, Con el ajo, lo que haremos será asarlos, con un poco de aceite de oliva y sin pelarlos, así evitamos el sabor a crudo y le aporta una cremosidad especial al mojo. Ponemos el resto de ingredientes en un vaso de batir y lo trituramos todo bien. Una vez que lo tengamos vamos a añadir el vinagre y el aceite de oliva mezclándolo todo hasta que quede integrado y con una textura uniforme. Lo reservamos en la nevera.

Necesitaremos después unos filetes de rape sin piel y sin espinas que vamos a cortar en dados de unos 2 cm para que a todo el mundo le quepan de un bocado. Los salpimentamos y los pasamos por harina, después por huevo batido y los freímos en abundante aceite hasta que queden dorados. Hay que tener en cuenta que con el tamaño que tienen no es necesario que se hagan mucho, porque si no se secaran.

Servimos el rape en una fuente y ponemos el mojo en un bol en el centro para que cada uno se sirva lo que le apetezca o para directamente mojar el pescado en él.

La otra opción que os propongo, y que en mi casa no puede faltar, es una tabla de quesos, preferiblemente de Cantabria. Como siempre, pondremos interés en cuidar al máximo la selección, dentro de la gran variedad que nos ofrecen nuestros maestros queseros que, por suerte, tenemos en nuestra tierra y que tan buen trabajo hacen. Combinaremos varios quesos, de distintos tipos de leche y decoramos con algunas uvas que, aparte de dar una apariencia muy bonita a nuestra tabla, nos servirán para acompañar los quesos.