Los docentes cántabros se echan a la calle y exigen al consejero de Educación que dimita o rectifique

Miles de docentes se han manifestado por el centro de Santander / Héctor Díaz | Daniel Pedriza

La Junta de Personal sitúa el seguimiento de la huelga en el 76,55% y la Consejería lo eleva del 25% de primera hora al 46,8%

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ y PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Como en toda huelga las cifras de seguimiento de convocantes y afectados no coinciden si bien al terminar la mañana los balances de la Consejería de Educación y los de la Junta de Personal Docente se aproximaban un poco más que en los efectuados a primera hora. Algo más de 2.500 maestros de Infantil y Primaria, el 85% del total, estaban llamados hoy a la huelga para reivindicar la «dignidad y el orgullo» de la profesión docente, después de que Educación planteara, primero, y aprobara, después, aunque haya sido de forma parcial, la eliminación de la jornada lectiva reducida de septiembre y junio.

Para la Junta de personal Docente, formada por STEC, CC OO, UGT y ANPE, el seguimiento ha sido «masivo» con un 76,55% de seguimiento, es decir 1.599 docentes, de 2.089, de Infantil y primaria a los que han felicitado por su seguimiento del paro. En su opinión «un seguimiento tan mayoritario -dicen que desde hace décadas no se conocía uno tan masivo- nos permite decir, sin ánimo de exagerar, que ha sido un paro histórico». Por parte del Gobierno, el balance sitúa el seguimiento en un 46, 8%, es decir 1.417 profesores, si bien su porcentaje se hace sobre un total de 3.028 profesores, que según Educación son los que hoy tenían derecho a hacer huelga (Educación incluye a los maestros de pedagogía terapéutica -PT- y a los de audición y lenguaje que imparten docencia en Secundaria) . Al inicio de la jornada lo habían reducido al 25%.

En la tarde, la plasmación de su protesta ha sido la manifestación convocada por el centro de las calles de Santander. Miles de maestros y profesores han protestado por la postura de Educación, la falta de negociación en el calendario escolar y la reducción de jornada de junio y septiembre, y han pedido a gritos la dimisión del consejero, Francisco Fernández Mañanes.

La manifestación, que ha partido de la sede de la Consejería en la calle Vargas de Santander para llegar hasta Correos, está encabezada por una pancarta en la que se lee: 'Por dignidad, con orgullo, somos docentes' y 'Por su bienestar, por el derecho de las familias'.

Según la Policía Local, los manifestantes han sido 1.300, una cifra que los sindicatos impulsores de la protesta elevan a 3.000.

Los manifestantes, muchos de ellos vestidos con camisetas verdes a favor de la enseñanza pública, han pedido a gritos que dimita el consejero y han coreado eslogan como: «luego diréis que somos cinco o seis». También han hecho sentadas en medio de la calle en su recorrido por el centro de la ciudad.

La manifestación pone fin a la jornada de protesta de hoy, en la que además ha habido huelga en los centros de Primaria e Infantil de Cantabria y una concentración ante la sede de la Consejería de Educación a las diez y media de la mañana.

A juicio de la Junta de Personal, a la vista de estos «porcentajes masivos» de seguimiento, al consejero solo le quedan dos opciones «o rectificar el calendario que impuso el martes pasado en la Mesa Sectorial, o dimitir». Y es que, los sindicatos consideran que la enseñanza pública de Cantabria «no puede seguir ni un minuto más con un consejero que es rechazado de forma tan contundente por el profesorado».

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En su nota de prensa, la consejería vuelve a poner el valor la labor del profesorado e insiste en que nunca ha cuestionado esa labor que «no debe ponerse en tela de juicio». Insiste en que Mañanes siempre ha tratado de llegar a acuerdos, planteando tres opciones ajustadas a la legalidad «que ni si quiera se han querido valorar por parte de las organizaciones sindicales».

Frente a la Consejería de Educación, unas 600 personas han secundado la primera concentración del día, reclamando la dimisión del consejero y el respeto hacia su labor profesional. La Junta de Personal Docente atribuye el respaldo masivo a que se ha cuestionado el trabajo de los docentes al contabilizar solo su trabajo con horas «cuando realizan muchas más tareas». «Una batalla por la calidad de la enseñanza», han destacado.

El paro ha afectado a todos los centros públicos no universitarios dependientes de la Consejería de Educación que imparten enseñanza en las etapas de Infantil y Primaria. Los centros han permanecido abiertos y con unos servicios mínimos que han desempeñado los equipos directivos o personas que les sustituyen (en caso de enfermedad), que se han encargado de tutelar a los alumnos que han ido al colegio.

La Consejería ha calificado la jornada como «de normalidad». Sin embargo, algunos centros no dan abasto y se han producido algunos incidentes que la Consejería desmiente.

En el colegio Sardinero la mañana ha empezado de forma caótica. Los servicios mínimos no alcanzaban para atender al alumnado: cuatro personas del equipo directivo para unos 200 niños. Uno de los padres comentaba que ellos mismos han llevado a los más pequeños de sus aulas de Infantil a las clases habilitadas en Primaria. Finalmente, se ha reunido a los alumnos en el Salón de Actos y muchos padres han optado por llevarse a sus hijos a casa.

«No reprendo nada a los profesores; esto ha sido un problema de previsión por los continuos bandazos de la Consejería de Educación», afirmaba uno de los padres, además, docente. Él mismo se puso en contacto con los responsables del Gobierno que, según indica, se amparan en los informes jurídicos y trasladan la responsabilidad a los docentes. «Entiendo las reclamaciones por la incertidumbre total que vivimos desde que llegó este hombre», señala en relación a Francisco Fernández Mañanes. «Tenemos una vocación en la que trabajamos todos los días y nos sentimos maltratados», concluye.

En Torrelavega, el colegio José María Pereda ha contado con 8 de sus 24 profesores trabajando; 3 del equipo directivo cubriendo los servicios mínimos y 5 docentes que no han secundado el paro. Las características propias del centro, ubicado en el barrio de La Inmobiliaria y con buena parte del alumnado de otras nacionalidades, hace que la huelga no trascienda de igual modo, «no todos los padres están al tanto de la situación», explican, y se quede en poco más de una sorpresa al llevar a los niños a la escuela. Durante estas horas están agrupados, realizando actividades complementarias.

Aún desde su puesto, desde la Dirección de este centro afirman estar a favor de la huelga. «Es un derecho legítimo y nos encontramos ante una situación que nos perjudica», explican. Entran en detalles y exponen que quienes no forman parte del sector de la enseñanza «no se dan cuenta» de que cinco horas en junio y septiembre es algo «excesivo para los niños; están cansadísimos». Dejan claro que no se trata de su presencia en esas horas. «Estamos hasta las 2 o las 3 cada día, con o sin niños, pero quien es profesional sabe que las horas lectivas son suficientes con las que están establecidas».

«Las familias están mirando por sus propios intereses y ven los colegios como guarderías. Lo que menos prima es la calidad de la enseñanza», lamenta. «Dejar a niños tan pequeños en el colegio de las 8 de la mañana a las 5 de la tarde no es bueno para los propios niños -dicen- Hay que valorarlo un poco porque esto no se está tratando».

En el Juan de la Cosa de Santoña, el paro ha sido casi total. De los 33 profesores, tan solo 3 de Educación Infantil han acudido a trabajar con normalidad para atender al centenar de alumnos que en esta jornada se reparte entre el patio, donde se escucha el animado griterío, y la sala donde ven películas. «Realmente es una situacion extraña la que se está provocando -dicen desde la dirección- y un enfrentamiento que no tiene sentido entre padres y profesores. Es normal que la gente secunde la huelga». Añaden que si lo que la Consejería quiere es la aplicación estricta de esos horarios sin constraprestación alguna, el profesorado aplicará la misma norma el mismo del año y eso «terminará perjudicando», por ejemplo, a las salidas y actividades que se realizan con los alumnos. «Sería interesante -añaden- que los padres estuvieran en junio en una clase y vieran el nivel de cansancio de sus hijos».

En el Pedro Velarde de Muriedas ni siquiera pueden parar a contar como va el día debido «al follón» que está suponiendo la huelga. Tampoco en el colegio Manuel Lledías de Cartes, donde nadie responde al teléfono. En Laredo, los 170 alumnos del colegio Pablo Picasso han acudido al centro con normalidad. De los 17 profesores que tiene la plantilla, 5 han secundado la huelga. Otros se unirán a la manifestación. Mientras tanto, ha habido que «reorganizarlo todo» y «atenderles de la mejor manera posible con los recursos que tenemos».

La Junta de Personal Docente, convocante de la huelga, refleja que el consejero Francisco Fernández Mañanes ha «desprestigiado» a los docentes de la enseñanza pública «con sus actitudes, sus declaraciones y sus decisiones, ajenas a cualquier criterio pedagógico. Ha superado con creces algunas de las peores decisiones tomadas por el nefasto Miguel Ángel Serna -consejero entre 2011 y 2015 cuando el PP ocupaba el Gobierno regional-».

«El paro tiene que ser la expresión masiva y contundente de la indignación del cuerpo docente»

«La supuesta negociación de las últimas semanas sólo ha servido para que la profesionalidad y la dignidad de todos los docentes, no sólo maestros, haya sido pisoteada ante la opinión pública», se insiste desde el sindicato ANPE, uno de los cuatro que integran la Junta.

«Las formas de actuar, las declaraciones públicas tanto del consejero como de alguno de sus directores generales han contribuido a aumentar el desprestigio de nuestra profesión. Mañanes se ha escudado en una supuesta ilegalidad, según la cual los alumnos no estarían recibiendo las horas lectivas que marca la ley, algo que es falso. Han utilizado para ello unos informes jurídicos que ahora resulta, según ellos mismos reconocen, que pueden ser vinculantes o no, según se necesite», continúa.

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«El paro tiene que ser la expresión masiva y contundente de la indignación de un cuerpo docente que no va a permitir que Mañanes altere de forma unilateral el calendario para responder a compromisos políticos en lugar de pensar en el bienestar de los alumnos», señala por su parte la secretaria general de la Federación de Enseñanza de CC OO en Cantabria, Conchi Sánchez.

FAPA, también «descontenta» con la decisión de la Consejería

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) de Cantabria tampoco está satisfecha con la decisión tomada por la Consejería de Educación de mantener la jornada reducida en tres de las seis semanas escolares de septiembre y junio (en las que el horario de clase será de 09.00 a 13.00) y sólo aplicar el horario completo (de 09.00 a 14.00) que este colectivo reivindicaba en las otras tres semanas, la última de septiembre y las dos primeras de junio.

«Puedo llegar a entender que se mantenga la jornada reducida en la primera semana de septiembre por la llegada de los interinos, pues ahí los centros necesitan tiempo para organizarse. Pero en el resto de semanas no tiene sentido», expresó anoche Leticia Cardenal, presidenta de FAPA, a la conclusión de la reunión de la junta directiva de la Federación.

Critica además que estos distintos horarios en el mismo mes «crean problemas de transporte en las rutas escolares, en las rutinas de los más pequeños, que comerán a horas distintas en función de las semanas...». Y no entiende «por qué salen perjudicados los alumnos de Secundaria –pierden dos días de vacaciones con la redefinición del calendario– cuando no tienen nada que ver con el problema de la jornada reducida».

Por ello, Cardenal critica la actitud del consejero de Educación, que «en su afán por contentar a todo el mundo lo que ha conseguido es justo lo contrario, llevar el descontento a toda la comunidad educativa». «No ha sabido gestionar el problema», incide.

La máxima responsable de FAPA también reprocha a Mañanes que «ni siquiera ha sido capaz de trasladar con claridad a la sociedad que de lo que estamos hablando es del cumplimiento de la legalidad, que marca 25 horas lectivas semanales, algo que es ineludible para la Administración pública».

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