La acusada de quedarse con la pensión de su abuela dice que lo hizo por miedo a su novio

La acusada de quedarse con la pensión de su abuela dice que lo hizo por miedo a su novio

La joven se enfrenta a cuatro años de prisión y su defensa solicita la absolución por reparación parcial del daño y miedo insuperable

DM .
DM .Santander

La joven acusada de apropiarse de casi 17.000 euros de la pensión de su abuela, de la que era tutora, ha reconocido los hechos y ha explicado que lo hizo por «miedo» a quien por entonces era su pareja, que la maltrataba y le obligaba a hacerlo, como así ha reconocido éste.

«Sabía que no estaba bien lo que hacía, pero no que fuera delito, porque yo era titular de la cuenta y el banco no me ponía pegas», ha declarado la acusada en el juicio que se ha celebrado este miércoles en la sección primera de la Audiencia de Cantabria, apuntando que si no hubiera sido por el miedo que tenía a su expareja, «no lo hubiera hecho».

La joven, para la que la Fiscalía pide una condena de cuatro años de cárcel por un delito de apropiación indebida, ha recordado que fue nombrada tutora de su abuela cuando tenía 18 años y estaba embarazada, porque «no había más parientes» que pudieran hacerse cargo y su madre estaba «enferma terminal de cáncer».

Según ha explicado, primero estuvo cuidando a su abuela en casa durante cuatro años hasta que fue ingresada en una residencia, porque debido al avance de su demencia senil ya no se sentía capaz de atenderla.

La acusada ha explicado que el dinero que iba sacando de la cuenta de su abuela «lo destinaba para la casa y para poder vivir«, ya que no tenían ninguna otra fuente de ingresos ni ella ni su pareja, de la que actualmente está separada y que además de haber sido condenado por someterla a malos tratos, estuvo cuatro años en prisión por un delito de lesiones (intentó cortar el cuello a un hombre con una botella). .

«Él me decía que sin dinero no podía ir a casa», ha relatado la acusada, que, además de apuntar que tuvo que acudir al hospital varias veces por las palizas que le propinaba su ex pareja, ha recordado que «en tres o cuatro ocasiones» intentó suicidarse por que «no quería seguir viviendo así».

El joven, que ha declarado por videoconferencia debido a la orden de alejamiento que pesa sobre él, ha reconocido que la acusada «sabía que a la casa no podía venir sin dinero». Y, preguntado sobre si la amenazaba, también ha reconocido que «la amenazaba antes de pegarla».

También ha relatado que fue él quien habló con la residencia «varias veces», así como con el banco donde la abuela tenía su cuenta, porque «no le convenía» que la joven supiera que había «ningún tipo de problema» de impagos a la residencia de mayores.

«Se que sí me tenía miedo», ha reconocido también el joven y ha explicado que después de haber estado viviendo de la pensión de la anciana mientras compartieron domicilio, una vez ingresada en la residencia, ese dinero «no me lo podía quitar así como así».

Preguntado por los motivos por los que la joven acabó separándose de él, ha declarado: «imagino que se cansaría de las palizas que le daba todos los días».

Por su parte, la ex directora de la residencia de mayores de Liérganes donde fue ingresada la abuela de la acusada, ha dicho que a pesar de llamar a la joven para hablar de los impagos, solo consiguió hablar con «su novio». «Nunca pagaron absolutamente nada», ha explicado recordando que fue el Gobierno de Cantabria (que no está personado en la causa) el que acabó haciéndose cargo del dinero adeudado.

La Fiscalía ha mantenido su petición de condena a 4 años de cárcel, por considerar que han quedado acreditados todos los hechos por los que se acusa a la joven, mientras que la defensa, que ha presentado al inicio de juicio informes médicos de los malos tratos sufridos por la acusada y justificantes del pago de parte de la cantidad que adeuda, ha pedido la libre absolución.

La defensa entiende que aunque haya deuda civil, «no se ha cometido infracción penal alguna» y «no ha habido perjuicio para nadie». Además, ha apuntado que se dan las atenuantes de reparación parcial del daño y de «miedo insuperable«.