Los apicultores capturan 30.000 reinas de avispa asiática y hablan de «invasión»

Cientos de avispas atrapadas en el trampeo de primavera. :: FAAC/
Cientos de avispas atrapadas en el trampeo de primavera. :: FAAC

Las trampas de esta primavera han eliminado en Cantabria seis veces más ejemplares que el pasado año, pero los profesionales se quejan de que la plaga ha acabado con cientos de colmenas

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Es una «invasión», declaran los apicultores cántabros, que este año han capturado cerca de 30.000 ejemplares de reina de avispa asiática en el trampeo de primavera, que comenzó en el mes de marzo. «Para comprender bien la magnitud de todo esto, el pasado año solo cogimos 4.500, que son seis veces menos que este», matiza Carlos Valcuende, portavoz de la federación que aglutina a los profesionales del sector.

Ha sido este año cuando el Ejecutivo regional ha legalizado su captura y ha acompañado la medida de una partida de 100.000 euros que ha repartido entre los consistorios más afectados. «Aún con todo, estos números nos indican que la reproducción de esta especie ha sido extraordinaria y por eso entendemos que hayan matado cientos de colmenas de abejas», asegura el representante de un colectivo de unos 700 apicultores de la región.

3.700 trampas han instalado los apicultores en diferentes localidades de la región

Muchos de estos profesionales han tenido que correr con los gastos derivados de las capturas, porque las ayudas que llegan de la Consejería de Ganadería se gestionan desde los consistorios «y aunque algún ayuntamiento ha contratado a los apicultores y les ha pagado por ello, otros compañeros han tenido que sufragar los gastos que supone este trabajo, sobre todo en lo que se refiere a la compra de los líquidos atrayentes que se colocan en las trampas».

Zumo de arándanos o incluso cerveza negra sirven de cebo para captar la atención de la vespa velutina. «En el mercado, a día de hoy, se pueden comprar unos 2,5 litros por 30 euros, más o menos». En esta temporada se han instalado unas 3.700 trampas. Normalmente se fabrican a mano, reciclando botellas de plástico: «Se agujerean, se introduce el líquido y la avispa entra, pero no acierta a salir», explica Valcuende, que denuncia cómo algunos consistorios han invertido parte de las ayudas en contratar a profesionales poco eficaces.

La estrategia

La Orden publicada el pasado 13 de febrero permite el trampeo a los ayuntamientos, explotaciones agrarias y apicultores,pero son estos últimos quienes mejor conocen el comportamiento de la plaga. «Lo más importante es ubicar bien la trampa», certifica Valcuende. «Ellas se sienten muy atraídas por las especies vegetales de floración temprana. Rondan mucho las zonas de árboles frutales, las camelias, y las flores asiáticas que pueblan algunos jardines. También son muy frecuentes junto a los colmenares. Ahora, en plena época de cría, necesitan proteína y la consiguen devorando abejas», aclara.

Su principal alimento son los insectos, y es en las explotaciones de abejas donde encuentran gran cantidad de alimento fácil:«Para ellas es como ir al supermercado», dice. «Este año ha sido fatídico para nuestro sector. La avispa asiática ha debilitado muchos colmenares. Puede que no mate abejas pero impide que salgan de la colmena. Ysi no salen, no recolectan polen ni hacen miel. Nosotros podemos suministrarlas alimento pero no es lo mismo. Están débiles y cuando llega un invierno como este mueren irremediablemente», lamenta el portavoz de los apicultores.

El trampeo, clave para frenar la reproducción

A la captura de ejemplares reina lo llaman trampeo. La construcción de los nidos primarios, en sus inicios más pequeños que una pelota de tenis, son el primer paso en la reproducción de la comunidad;los construyen las reinas, que se ocupan de procrear. Comienzan a poner huevos en febrero y de ellos saldrán las primeras obreras. Llegan a cuidar hasta 12 cada vez y en pocas semanas se alcanzan los 200 ejemplares. Por eso es tan importante desbaratar los planes de los ejemplares reina, porque una vez que trasciende del nido primario al secundario, mucho más grande, alto y sólido, es más complicado frenar la plaga.

Ese daño económico ha espoleado la reacción conjunta de un sector que puso en marcha el pasado invierno la 'Plataforma Stop Velutina Cantabria'. «Esta unión es fundamental si queremos hacer las cosas bien. Y la implicación de los ayuntamientos ha sido crucial. Lo único que vamos a pedir para el año próximo es que esas ayudas contemplen también el trabajo que realizamos los apicultores de forma independiente a los ayuntamientos», recalca Valcuende. Su esperanza, como la del resto de profesionales, es que estas capturas tengan su reflejo en la plaga de cara al verano.