Cultura descarta 'estacionalizar' las visitas a Altamira

Cultura descarta 'estacionalizar' las visitas a Altamira
EFE

El Ministerio asegura que no se prevé adoptar ninguna otra medida salvo «la suspensión temporal» del acceso de personas al interior de la cueva

GUILLERMO BALBONA

«Actualmente no se prevé adoptar ninguna otra medida salvo esta suspensión temporal del acceso de personas al interior de la cueva de Altamira». Desde el Ministerio de Cultura, y a consultas de este periódico, el anuncio es firme: no se contemplan otras acciones. La subida del CO2, considerado «un fenómeno puntual y de carácter natural» ha llevado a tomar la decisión de suspender el acceso. Una medida, en cualquier caso, que puede desactivarse las horas previas al próximo viernes -día fijado de manera regular y periódica para las visitas- si los parámetros demuestran normalidad.

Así sucedió la semana siguiente al 14 de diciembre (el precedente en la suspensión) y de igual modo se abordará esta próxima semana de acuerdo con los índices que se registren. Son las dos únicas veces en que este fenómeno se ha producido en los casi cuatro años en que está en vigor el actual régimen de «visitas experimentales». Y la decisión adoptada, como así lo han certificado todos los sectores implicados en la gestión de Altamira, demuestra que el seguimiento exhaustivo, riguroso y permanente es el que permite auscultar al milímetro el estado de la cueva.

El ministerio comunicó de manera tajante que se descarta «estacionalizar las visitas». Una posibilidad que la última reunión de Patronato puso sobre la mesa como estudio para su posible aplicación en función de la evolución de los «valores de referencia establecidos», tal como especifica el propio museo de Santillana en su web.

El seguimiento y los controles «rigurosos y permanentes» son los que permiten aplicar medidas necesarias

La climatología de estas últimas fechas en Cantabria ha provocado la situación actual y los índices registrados conllevan una actuación que, en todo caso, está contemplada en los protocolos.

Desde Cultura se subraya e insiste en que «las bajas temperaturas impiden que la cueva ventile y es por lo que se produce una mayor concentración de CO2». La medida preventiva, de carácter puntual, de cerrar el acceso a las visitas sólo tiene ese objetivo: «Evitar una aportación extra de CO2 por la respiración de las personas».

Factores

El Ministerio, que prevé una próxima reunión del Patronato de Altamira (aún sin fecha y en año electoral), aseguró que la posibilidad de estacionalizar las visitas «no está relacionada con este fenómeno y, por tanto, no es algo que se esté barajando».

En 2017 se anunció de manera oficial que «se experimentará con el formato del acceso y se estudiará su estacionalización». La idea que se barajaba era la de «modular el acceso a la cueva original para no perjudicar a las pinturas debido a la humedad en el interior». Asimismo se detectó entonces un «ligero calentamiento de la cueva».

Como sucedió en las últimas comunicaciones sobre la Capilla Sixtina del arte paleolítico y sus famosas pinturas rupestres, son tres los factores sobre los que pivota el vínculo científico, la marca Altamira y el eterno debate sobre el acceso libre o restringido a la universal cavidad: la «fragilidad» de su ecosistema, la «complejidad de la conservación» y la polémica que suele conllevar cualquier medida adoptada.

En muchos casos además agravada por las diferencias de criterio o por la existencia de divisiones entre grupúsculos de investigadores adscritos a diferentes intereses y terrenos. Como ha resaltado en numerosas ocasiones José Manuel Ballester, coordinador del Plan de Conservación Preventiva de Altamira, quien lleva más de medio siglo ligado a la gestión del patrimonio, Altamira es «un organismo vivo» y, como tal, padece cualquier alteración, cambio o suceso derivado de las condiciones atmosféricas exteriores. En el caso de las últimas semanas la excepcional situación climática exterior propicia la alteración.

El seguimiento y controles que desde hace siete años mantienen el equipo de científicos que coordina el catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Cantabria, Luis Quindós, director del proyecto titulado 'Control y seguimiento del biodeterioro y de las condiciones ambientales del agua de infiltración y de las emisiones de gas radón de la cueva de Altamira', son los que permiten de forma puntual aplicar esta acción preventiva. Ballester lo dejó claro tras la última reunión del Patronato: «La conservación es muy compleja. No creo que Altamira haya empeorado, aunque sí diría que es más obvio el riesgo; gracias a los trabajos de la Comisión se conocen mejor esos riesgos y el estado de la cueva».

El próximo mes de marzo se cumplirán cuatro años desde que el Patronato del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira decidiera el régimen de acceso controlado y limitado a la cueva puesto en marcha en el marco del Programa de investigación para la conservación preventiva y accesibilidad. Este régimen consiste en una visita a la semana para cinco personas de 37 minutos de duración.

 

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